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Cartonajes Vir, emblema del sector con sede en Siero, ya produce 60 millones de unidades al año y trabaja para 700 clientes de toda España

La firma mantiene una fuerte apuesta por la investigación y está embarcada en el proyecto "Superhidrofobia": "La clave es cómo incorporarlo al producto y que sea económicamente viable"

VÍDEO: Proyecto de superhidrofobia en Carton Vir en Meres

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Meres (Siero)

Diseñar, fabricar y entregar soluciones en cartón. Son las tres máximas que rigen Carton Vir, un negocio con 94 años de vida, en Meres (Siero), y que ahora pilota la tercera generación familiar. Una fábrica que cuenta con 130 empleados en su sede sierense, más otros 30 en sus instalaciones de Gijón tras adquirir Cartonastur. Y donde se fabrican unas 60 millones de unidades al año. Lo hacen “con una apuesta por la tecnología y sostenibilidad”, como enfatiza Inaciu Iglesias, consejero delegado de la compañía.  Por eso, apunta, se está haciendo un esfuerzo en el ámbito de la investigación que desarrolla la firma, que actualmente trabaja en “el reto de conseguir la impermeabilidad del cartón", con una solución que lógicamente dé todas las garantías en lo que respecta a los productos o alimentos que pueda llegar a contener y proteger.

El departamento de investigación y desarrollo tiene en este momento en marcha el proyecto bautizado como “Superhidrofobia”. “Es una investigación para conseguir que el agua y la humedad no afecten a los productos”, detalla Iglesias. En esta primera fase han conseguido un tratamiento que al aplicarlo sobre el cartón permite que los líquidos, en vez de ser absorbidos por el cartón o de quedar impregnados en él, “floten” como gotas de agua sobre la superficie.

De esta manera, indican los responsables del desarrollo, se facilita que se deslice hasta evaporarse. Algo parecido a lo que por ejemplo sucede con algunos tratamientos para las lunas de los coches, para que la lluvia “resbale” y facilite la visibilidad en la conducción.

“Aquí tenemos un reto mayor. En el tema de los coches es un tratamiento que se tarda un tiempo en aplicar, porque luego el cristal durante un par de días no puede estar expuesto a productos químicos, es decir de lavado. Con el cartón tenemos que conseguir que se adhiera inmediatamente, en el menor tiempo posible, y que el coste sea asumible”, detalla Iglesias.

La fórmula, bromean desde Cartón Vir, “es el como la de la Coca-Cola, secreta". Ya en serio indican que están en proceso de patentarla y que se basa en la tecnología llamada “Sol-gel”. “Se trata de reacciones químicas sencillas en disolución, a temperatura ambiente, que generan una red tridimensional organometálica, donde se combinan compuestos de silicio y titanio. La introducción de determinados compuestos hace que sea repelente al agua y biodegradable”, desgrana Jesús Pérez, director de I+D.

Aunque existen actualmente algunas soluciones para conseguir hacer más o menos resistente e impermeable el cartón, como tecnologías basadas en barnices que se aplican para repeler, faltaba una solución para que las gotas de agua resbalasen en este material, “y que esta circunstancia se produjese a un determinado grado de inclinación”, enfatiza Pérez.

Viabilidad económica, transparente y apto para alimentos

Ahora, una vez desarrollado ese producto, queda por delante posiblemente lo más difícil. “La clave es cómo poder incorporarlo”, comenta Inaciu Iglesias, que analiza y enumera los diferentes retos a los que se están enfrentando en esta segunda fase de investigación: “Tiene que ser algo económicamente viable, un coste asumible, para un producto que vale luego céntimos. También que sea apto para el contacto con alimentos. O que sea más o menos transparente, para luego poder imprimir los diseños”.

Después, si esto sigue evolucionando, tendría que aplicarse a máquinas reales y la última fase sería ya la de la implantación en el ámbito de la fabricación y comercial. “Hay que tener paciencia. Estamos acostumbrados al riesgo. Hemos dado ya un paso, pero queda mucho. Y lo más importante, esto hay que hacerlo suficientemente económico y práctico”, detalla Iglesias.

Esta aventura de la “Superhidrofobia” la han afrontando desde su perspectiva de poder aprovechar todas las posibilidades de un material, el cartón, del que se ha cambiado completamente la percepción en los últimos 30 años. “Era relativamente habitual ver camiones y furgonetas de economía alternativa recogiendo cartón por la calle. Eso ya no se ve. El proceso se ha profesionalizado, y ya no hay vertederos de cartón, como tampoco los hay de cobre”, indica Iglesias. “El porcentaje que manda la Unión Europea de recuperación es superior al 80 por ciento, y este es el material que más se recicla”, añade.

120 tipos de cartón y 300 modelos de cajas para 700 clientes

Carton Vir fue fundado en 1932 por Vicente Iglesias Rodríguez, junto con su mujer Julieta Vincelle Argüelles, abuelos de Inaciu Iglesias, que empezó en este negocio familiar hacia 1990 y está al frente desde inicios de este siglo XXI, tras suceder a su padre Santiago Iglesias Vincelle, fallecido el año pasado.

"Tenemos actualmente unos 120 tipos de cartón y unos 300 modelos distintos de cajas”, detalla Iglesias. Cuentan a día de hoy con cerca de 700 clientes, para los que disponen de unas 12.000 fichas o clichés con impresiones distintas.

La empresa, que factura anualmente unos 36 millones de euros, trabaja en un radio de 400 kilómetros a la redonda, con presencia en Galicia, Castilla y León, País Vasco y Madrid, con el triángulo Vigo, Bilbao y Madrid como los tres ejes de esa área de actuación.

VÍDEO: Cartón Vir, fábrica con 94 años de existencia en Meres

P.A.

Desde Meres, eje central de la producción cada día se generan unos 50 pedidos. Cuenta con 10 líneas de transformación, a las que a cada una de ellas les llega una sucesión para fabricar en el día. “Y a su vez un acopio de materiales, en las planchas de cartón, los clichés, las tintas, los troqueles (lo que permite hacer el dibujo estructural de la caja)”, apunta Inaciu Iglesias, antes de rematar añadiendo que todo eso proceso permite que “salgan por la puerta de nave de transformación a diario unos 400 palés, 220.000 unidades, de eso 50 pedidos”.

Y aunque Iglesias es optimista por naturaleza, y tiene la investigación y las nuevas líneas de crecimiento siempre presentes en una empresa casi centenaria, también es consciente de que todo está marcado por el rumbo del día a día. Y ahí la guerra de Estados Unidos con Irán ha sido el último de los golpes que han recibido. “El papel, nuestra materia prima principal, se ha incrementado ya un 10 por ciento solo en una semana. Y la gasolina, para nuestros diez camiones de reparto, también se ha encarecido muchísimo”, concluye.

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