Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La Fresneda se rinde a Valentín Pérez, su médico durante 30 años que "dio todo de sí y nos enseñó otra forma de cuidarnos"

Pacientes y vecinos se unieron para agradecerle "su cercanía, su vocación de servicio y entrega absoluta", que ha cristalizado en lo que él mismo denomina "una pandemia de salud y longevidad"

VÍDEO: Homenaje al médico jubilado Valentín Pérez en La Fresneda

Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

La Fresneda (Siero)

La medicina es, probablemente, una de las profesiones más vocacionales que existen. Y hay casos, como en el de Valentín Pérez, en los que el ejercicio profesional trasciende hasta convertirse en "una forma de estar en el mundo". Una entrega total a sus pacientes que estos han querido devolverle en la hora de la jubilación, después de que colgara bata y fonendo a finales el pasado verano. Fue en el Centro Cultural de La Fresneda, y Valentín, tímido y prudente hasta el extremo, acudió engañado al homenaje sorpresa: le dijeron que le iban a hacer una entrevista en la tele, y se topó con un buen número de sus antiguos pacientes de pie en el auditorio, brindándole un caluroso aplauso que se prolongó durante varios minutos mientras él, incrédulo, se echaba las manos a la cabeza, con su familia cómplice en primera fila. El acto, "de justicia" para "devolver tanto como él nos dio", fue organizado por un grupo de antiguas pacientes entusiastas, con Ana Rosa Rodríguez, Mónica Velasco, Cristina González Granda y Cruz Bermejo al frente.

Fue un acto con lágrimas, pero sobre todo, convertido en un agradecimiento sincero de toda una comunidad a un profesional que les ha marcado durante generaciones, y que como señalan varios de sus antiguos pacientes, "nos ha enseñado una nueva forma de cuidarnos". En el homenaje se recordó la trayectoria vital y profesional de Valentín con la proyección de un vídeo sobre su vida, en el que se evocaron sus orígenes familiares, con Longina y Santiago, sus padres, y su infancia como un niño "sensible e inquieto", atraído por la observación y la experimentación, con una especial fascinación por el mundo natural.

Esa inclinación le llevó en un primer momento a estudiar veterinaria. Sin embargo, al constatar cómo se trabajaba en los mataderos, se produjo un punto de inflexión que cambió radicalmente su forma de entender la vida. Decidió hacerse vegetariano y empezó a interesarse por modelos de vida más respetuosos con la naturaleza. Fue entonces cuando convenció a su padre para apostar por la agricultura ecológica, una decisión pionera en su momento. Santiago Pérez, hoy con 92 años, continúa ejerciendo como formador en este ámbito, transmitiendo un conocimiento que hunde sus raíces en aquella transformación familiar impulsada por su hijo.

El giro definitivo en su camino profesional lo llevó a la medicina, que cursó de forma brillante. Pero más allá de la excelencia académica, Valentín optó por una forma de ejercer profundamente humana. Eligió trabajar en un entorno rural, cercano, donde el trato directo con las personas fuera el eje de su labor. Y así fue como comenzó, prácticamente en solitario, en un pequeño consultorio en La Fresneda, desarrollando una práctica marcada por un celo poco habitual y una implicación "que nos conmueve", señalan sus antiguos pacientes.

Nuevo modelo

Su enfoque médico, alejado del modelo convencional, siempre se centró en comprender el origen de las enfermedades y no solo en tratar los síntomas. Así, como se recordó en el homenaje, apostó decididamente por la prevención, la alimentación saludable y el abandono de pesticidas y fertilizantes sintéticos, integrando salud y estilo de vida en un mismo proyecto. "No te manda unos fármacos, baja a la enfermedad, empatiza y te da la mano", resumió Germán Meneses, expresidente vecinal de La Fresneda y amigo de Valentín, quien lo definió como "un médico no convencional, extraordinario, con un gran conocimiento y una avidez constante por formarse y entregarse a los demás".

Esa forma de entender la medicina cristalizó en el denominado "Proyecto Fresneda", una iniciativa que él mismo define como "una pandemia de salud y longevidad" centrada en la promoción de la salud a través de la alimentación consciente y los huertos ecológicos. Un proyecto que con el tiempo se ha desarrollado y adquirido un enfoque multidisciplinar, que ha ido sumando a decenas de personas en torno a una vida más natural y en el que está inmerso de lleno Valentín Pérez, con sus huertos ecológicos de Pruvia como cuartel general.

Pérez, entre sssussss vecinos y pacientes, de pie y con lo brazos en alto.

Pérez, entre sssussss vecinos y pacientes, de pie y con lo brazos en alto. / Luján Palacios

El homenaje dio además voz a muchos de sus pacientes, que a través del vídeo compartieron testimonios cargados de gratitud. "Siempre nos sentimos aceptados, tu consulta era un refugio", señalaba una de ellos. "Gracias por tu forma de estar en el mundo, siempre generoso, poniendo el bien común por delante", añadía otro. "Tu dedicación a los pacientes ha sido extrema" o "gracias por el día a día y los mil favores que nos haces, ayudándonos a cambiar de vida" fueron sólo algunas de las frases cargadas de sentimiento de quienes han pasado por su consulta a lo largo de tres décadas.

Servicio

Alejandra Cuadriello, concejala de la Plataforma Vecinal de La Fresneda, y Sara Orille, presidenta de la Asociación de Vecinos, quisieron dejar claro que el acto de este jueves ha sido, sobre todo, "un reconocimiento a su calidad humana", destacando su cercanía, su buen hacer y una "verdadera vocación de servicio". En esa misma línea, recordaron la importancia de trasladar su proyecto a las nuevas generaciones, reclamando su implicación para difundir estos valores entre los más jóvenes.

El acto también dejó espacio para anécdotas que reflejan su carácter y su manera de entender el mundo. Su amigo Nacho Donate recordó cómo su capacidad de arrastre llegó incluso al ámbito político: "Tenía tanto tirón que nos presentamos a las elecciones con Los Verdes y empezamos a tener votos a lo loco". También evocó su sentido práctico, como cuando, en la inauguración del centro de salud, advirtió al arquitecto de que la orientación del edificio no era la adecuada: "Las consultas tienen que estar al sol", defendía ante los responsables del proyecto.

El reconocimiento se materializó en varios obsequios de pacientes que son ya de la familia: un retrato realizado por Adrián Martínez, un dibujo, un libro de firmas repleto de dedicatorias, una comida frente al mar, una estancia en el faro de Isla Pancha, en Ribadeo, y un viaje a Suiza para él y su esposa.

Al final del acto, y fiel a su carácter discreto, Valentín apenas pudo articular unas palabras: "Ha sido increíble todo". Una frase breve y preñada de emoción de quien, durante 30 años ha preferido dedicar su tiempo a los pacientes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents