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El colegio Xentiquina de Lieres crece y necesita espacio: "No tenemos dónde meter a los niños", clama la directora

El centro suma 28 nuevas prematrículas para el curso que viene y alerta de que necesitará al menos cuatro desdobles para dar cabida a los alumnos

Inés Estrada se dirige a los niños del colegio Xentiquina de Lieres en el acto de inicio del curso.

Inés Estrada se dirige a los niños del colegio Xentiquina de Lieres en el acto de inicio del curso. / L. R.

Luján Palacios

Luján Palacios

Lieres (Siero)

Durante décadas, en Lieres la preocupación fue la de resistir a la pérdida de población tras el declive minero. Hoy, sin embargo, la parroquia sierense se enfrenta a otros retos, en un sentido completamente diferente. El crecimiento sostenido del Colegio Público Xentiquina, impulsado por la llegada de nuevas familias y por el atractivo del propio proyecto educativo del centro, ha puesto de manifiesto la necesidad de anticipar nuevas infraestructuras para que el aumento de alumnado no termine chocando con los límites físicos de un edificio concebido para otro tiempo.

En apenas cinco años, la matrícula ha crecido un 70 por ciento. De poco más de 90 alumnos se ha pasado a 159, según los últimos registros del centro, una evolución que evidencia una tendencia sostenida y que, de no actuar, puede acarrear problemas de espacio. Lieres suma ya 28 solicitudes de prematrícula registradas para el próximo curso, dos desdobles ya aprobados y la previsión de que puedan llegar a ser cuatro.

“Se nos está quedando pequeño y necesitamos mejoras para poder seguir prestando una educación pública de calidad a nuestros niños”, resume la directora del centro, Inés Estrada, que sitúa el debate no tanto en resolver carencias inmediatas como en planificar el futuro de un colegio inmerso en una dinámica de crecimiento que considera consolidada.

Nuevas familias

"Prevemos que en los próximos años las matrículas continúen aumentando considerablemente", advierte Estrada, atendiendo a la llegada de nuevas familias que eligen Lieres como lugar de residencia y al peso creciente de un centro que ha ido consolidando un modelo educativo y una comunidad escolar muy bien valorados por las familias.

"Siero es un concejo muy atractivo para vivir y Lieres también lo es por sus comunicaciones, la tranquilidad, la seguridad o los servicios. Pero además existe un proyecto educativo sólido, una comunidad implicada y un ambiente muy positivo que también explica parte de ese crecimiento", señala.

En este sentido, el centro necesita crecer en número de aulas en un espacio ya constreñido, en el que "sólo nos falta asaltar el cuarto de la limpiadora", bromea la directora. Desde el colegio ya han trasladado esa inquietud a la Consejería de Educación. Durante el primer trimestre mantuvieron reuniones con el Director General de Infraestructuras y con responsables del ciclo de escuelinas. Recientemente, han vuelto a insistir ante la urgencia de planificar soluciones. “Cualquier mejora lleva tiempo, permisos, licitaciones, burocracia… y septiembre está ahí”, advierte Estrada.

Baños y comedor

Además, entre las peticiones más urgentes se encuentra también la construcción de unos nuevos baños para los alumnos de educación Infantil. "Ahora mismo, solo contamos con dos inodoros para un total de setenta alumnos de entre 3 y 5 años y eso no puede ser”, porque a ello se suma "no están adaptados ni a la edad de los usuarios ni a sus necesidades". También es necesaria una ampliación del comedor para dar cabida a todos los usuarios.

"Esto es como vivir en un apartamento de una sola habitación y, de repente, esperar trillizos. La realidad es ilusionante, pero el espacio deja de ser suficiente”, sostiene Inés Estrada. Y en esa tesitura esperan que se tomen medidas de cierta urgencia, para dar cabida a todos los niños que les corresponden por matrícula y por ser residentes en la parroquia, para seguir apuntalando la recuperación de un entorno que empieza a coger aire tras años complejos.

Inaugurado en 1981, el centro llegó a rondar los 400 alumnos, apoyado entonces por instalaciones vinculadas al entorno de Solvay, y por eso ahora, ante la bonanza de matrícula, el equipo directivo espera que las soluciones no lleguen demasiado tarde y que los niños tengan un espacio digno para su educación.

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