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La sidra vence a la lluvia en Valdesoto, con cerca de 19.000 culetes escanciados en dos días: "Ya está abierta la veda de las fiestas"

El "Pueblo ejemplar" celebra la 25.ª edición de su fiesta de la bebida asturiana con la participación de diez llagares y producción casera

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Valdesoto (Siero)

La sidra venció a la lluvia en la vigésimo quinta edición de “Valdesoto de sidra”, en el entorno de la Casona de Leceñes. Cerca de 19.000 culetes se escanciaron en dos días, con vecinos y visitantes disfrutando de la bebida de diez llagares, también la de alguna producción casera, y los ricos pinchos “para forrar” que se prepararon en el momento. Una cita, muy esperada en la parroquia, que dejó claro entre los que se acercaron a saborear los diferentes palos que “ya está abierta la veda de las fiestas”.

“La clave de la sidra es la tertulia, la xuntanza y la exaltación de la amistad. Y en este entorno anima mucho más”, destacó Baltasar Parra, uno de los escanciadores en los puestos de este festival, que organiza la Asociación de Santa Apolonia de Leceñes. Este año, además, fue una edición especial, porque los vasos de sidra incluían una mención a la distinción de "Pueblo ejemplar" de Asturias a Valdesoto.

Por la izquierda, Pedro Blanco, Raúl Díaz y Alberto Rodríguez.

Por la izquierda, Pedro Blanco, Raúl Díaz y Alberto Rodríguez. / P. A.

Isaac Fernández y Severino García fueron dos de los vecinos que se acercaron a disfrutar de “Valdesoto de sidra” el viernes, y que no perdieron la oportunidad tampoco el sábado. “La sidra está rica, fría y se bebe asgaya”, comentó Fernández. “Aquí estaremos hasta que el cuerpo aguante”, apuntó, al mismo tiempo que aplaudió junto a su compañero de barra que no tenían miedo a la lluvia. “Da igual, refresca un poco, y nos mojamos por dentro y por fuera, y estamos cerca de casa, por si hay que bajar rodando”, añadieron con una sonrisa.

"Un ambiente disfrutón"

No fue una fiesta solo para vecinos de Valdesoto. Desde Pola de Siero llegaron Manuela Valle y Veli Sánchez para tomar el vermú. Al igual que Héctor Martínez, que tiene raíces en Valdesoto por su abuela. “Los primeros años aquí estuve colaborando con la organización. Lo bonito de esta fiesta es el ambiente disfrutón, con gente de casa y que rueda la sidra”, aplaudió, en compañía de Jorge García, Verónica Alonso y Clara Cuevas.

Por la izquierda, Vanesa Fueyo, Severino García, Isaac Fernández, Manuela Valle, Veli Sánchez y Martín Blanco.

Por la izquierda, Vanesa Fueyo, Severino García, Isaac Fernández, Manuela Valle, Veli Sánchez y Martín Blanco. / P. A.

El viernes fue una muy buena jornada, en la que se vendieron en el puesto de comida casera de la Casona más de un millar de pinchos para acompañar la sidra. Triunfó el de carne guisada. Pero no faltó el de tortilla, picadillo o adobu, también con gran éxito.

Tras las barras les tocó a los escanciadores alzar el brazo casi sin parar. Fidel Domínguez y José Vicente Asenjo despacharon veinte cajas de sidra entre los dos. Mientras que Kike Hevia, Juan Peláez y Efrén González no pararon tampoco, en uno de los stands, que estuvieron muy animados. “Disfrutamos mucho todo el pueblo de la fiesta. Porque además se está perdiendo el escanciar, y esto es también una forma de inculcar a los jóvenes que se recupere echar sidra, esa imagen icónica de una fiesta, la caja de sidra en medio y todos alrededor”, relató Hevia.

Un cuarto de siglo ya de fiesta en torno a la sidra en Valdesoto, que este año compartió las dos caras del tiempo, con sol y lluvia, pero que no fueron impedimento para agotar las existencias de la sidra de los diez llagares participantes: Trabanco, Menéndez, Foncueva, Riestra, Furaco, Buznego, Muñiz, Cortina, Juanín y Alonso.

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