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El crecimiento poblacional de Siero se traslada a las aulas: los colegios del concejo llenan o mantienen la matrícula para el curso que viene

Centros con el de La Fresneda o el de Lieres se verán incapaces de dar cabida a todos los escolares que han solicitado plaza

Los niños del aula de Viella

Los niños del aula de Viella / Luján Palacios

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Luján Palacios

Luján Palacios

Pola de Siero

El concejo de Siero es uno de los que más crecen, y ese estirón poblacional tiene su reflejo en las aulas de los colegios, inmersos en el proceso de matriculación de cara al curso que viene: llenan o se mantienen en buenas cifras en casi todos los casos.

Los principales núcleos urbanos del concejo mantienen una elevada demanda educativa y varios colegios rurales consolidan su recuperación gracias a la llegada de población y a la vivienda asequible, como sucede en Carbayín y también en la zona de Lieres, donde la construcción ha experimentado un arreón notable que ha dejado al Xentiquina sin espacio. En La Fresneda el problema es endémico, y afronta el curso de nuevo con las aulas al máximo de su capacidad, con muchos más niños de los que entran en el espacio disponible en la actualidad.

En Pola de Siero, capital del concejo, los centros educativos mantienen la pujanza. En el colegio Celestino Montoto, el director, Antonio Díaz, calcula que el próximo curso habrá “aproximadamente 25 alumnos para Primaria, más los 24 que ya tenemos en cinco años y que cambian de ciclo”, con lo que sumarían medio centenar de estudiantes en Primero de Primaria. En Infantil de tres años, de momento, cuentan con alrededor de diez alumnos.

También el colegio Hermanos Arregui afronta un proceso de admisión con una demanda elevada. “En Primero llenamos las tres aulas a tope, no sobra ni una plaza”, explica la directora, Eva Iglesias. El centro suma 52 alumnos para primero y otros 15 para Infantil, además de 14 alumnos en lista de espera. “Los de necesidades especiales computan el doble y por eso llegamos al máximo”, añade. Iglesias define la situación del centro como “fantástica”, aunque reconoce que parte de las familias de Infantil optan por el colegio de Peña Careses, lo que hace que los dos grandes colegios no tengan tanta matrícula en la franja de 3, 4 y 5 años.

La presión demográfica también se deja sentir en Lugones, una de las localidades que más crecen de Siero en los últimos años y con mucha promoción de vivienda en marcha. En el colegio El Carbayu darán la bienvenida a 18 nuevos alumnos, aunque lo habitual es que se sigan sumando nuevos estudiantes con el curso ya en marcha. Así, desde enero de este año se incorporaron otros cinco fuera del proceso ordinario de admisión. “En conjunto, esto supone un incremento respecto al curso anterior, por lo que sí estamos observando un aumento de la matrícula”, explica el director, José Manuel Sánchez.

Incorporaciones a medio curso

En el colegio La Ería la tendencia también es positiva. “Tenemos 34 alumnos, unos pocos más que el año pasado”, señalan desde el colegio. El centro viene registrando un incremento sostenido de alumnado desde hace varios cursos y espera todavía alguna incorporación más antes del inicio del próximo año escolar. “Estamos muy contentos con las jornadas de puertas abiertas y además a mitad de curso suelen llegar nuevos alumnos”, indican.

No todos los centros lugoneses en cambio viven la misma realidad. En el colegio Santa Bárbara reconocen un descenso de matrícula. “Menguamos por circunstancias ajenas al centro; varios alumnos se van a colegios de localidades cercanas”, apunta su director, Pablo Sánchez.

A pocos kilómetros, el colegio de La Fresneda está desbordado, con la previsión de pulverizar todos los récords y acomodando a los estudiantes donde pueden. Para el próximo curso calculan que pueden superar los 600 alumnos, y urge tomar medidas para acomodar a todos los estudiantes, con la idea de que se habiliten aulas nuevas en la planta baja del centro.

En El Berrón también están contentos, porque “en un contexto de caída generalizada de la natalidad, tenemos 13 matriculados el curso que viene”, apunta la directora de Los Campones, Carmen Riesco. En su caso, también se han puesto en marcha algunas promociones de vivienda y se canaliza a alumnos de entornos rurales que también han credido.

Crecimiento rural

Junto al crecimiento de los principales núcleos urbanos, varios colegios rurales consolidan una recuperación que hace apenas unos años parecía improbable. Uno de los casos más destacados es el de Lieres, donde el colegio suma 28 prematrículas y necesitará al menos cuatro desdobles para dar cabida a todos los alumnos. El centro acumula varios años de crecimiento sostenido y se ha convertido en uno de los colegios rurales con mayor demanda. Los servicios de comedor y transporte escolar son elementos clave para las familias.

También el CRA Viella-Faes mantiene una evolución positiva, aunque condicionada por la falta de algunos servicios. En el aula de Viella habrá tres nuevos alumnos y en la de Faes once. El director, Javier de la Roz, lamenta que la ausencia de madrugadores o recogida tardía dificulte captar más alumnado. “En Viella vino bastante gente, pero no tener esos servicios complica las cosas”, señala.

En Faes, además, varias familias de Negales mostraron interés en matricularse, aunque finalmente no lo hicieron por la falta de transporte adaptado. “Tanto al colegio como a las familias les han dicho que no. Falta apoyo de la Consejería, que se ampara en la existencia de líneas antiguas para no adaptar las actuales, que es lo único que se necesita”, critica De la Roz.

En Carbayín Bajo la matrícula se mantiene estable en torno a los 14 alumnos, según explica el director, Jacobo Vázquez. La cifra adquiere relevancia si se compara con la situación de 2021, cuando el centro apenas contaba con siete estudiantes. En apenas unos años ha doblado su matrícula y ha garantizado su continuidad en una zona minera que durante décadas sufrió una intensa pérdida de población.

Una dinámica similar, aunque todavía más acusada, vive el colegio El Cotayo, en Carbayín Alto. “Ahora mismo tenemos ocho preinscritos en tres años; el año pasado tuvimos cuatro”, explican desde el centro. El colegio cuenta actualmente con 79 alumnos y, aunque este curso saldrán diez estudiantes de sexto, confían en mantener la cifra global. “Alguno más vendrá a última hora”, apuntan.

Desde el propio centro relacionan este crecimiento con la llegada de familias procedentes de otras provincias atraídas por el acceso a vivienda en los pueblos. Una tendencia que también se percibe en otros puntos rurales del concejo y que está permitiendo sostener servicios educativos que hace unos años parecían amenazados. Y que ahora, con Siero como motor de crecimiento, han logrado llenar aulas y mantener una educación viva para el futuro.

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