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Asturias pone un broche de lo más simbólico al Día Mundial de la Sidra: Campoastur inaugura un llagar en la recuperada casería de San Juan del Obispo, en Tiñana

Barbón: "La cultura sidrera es un tesoro de Asturias para toda la humanidad y nosotros somos sus guardianes"

Por la izquierda, la enóloga Cristina Castaño; Jesús López, Ana Nosti (concejala de Siero), Begoña López (directora general de Agricultura), Jorge García (presidente de la DOP Sidra de Asturias), Juan Cañal (alcalde de Nava), Adrián Barbón, Marcelino Marcos (consejero de Medio Rural) y  Carlos García, en el llagar de Campoastur.

Por la izquierda, la enóloga Cristina Castaño; Jesús López, Ana Nosti (concejala de Siero), Begoña López (directora general de Agricultura), Jorge García (presidente de la DOP Sidra de Asturias), Juan Cañal (alcalde de Nava), Adrián Barbón, Marcelino Marcos (consejero de Medio Rural) y Carlos García, en el llagar de Campoastur. / J. A. O.

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José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Tiñana (Siero)

La inauguración de un nuevo llagar puso el broche al Día Mundial de la Sidra en Asturias a través de un acto cargado de simbolismo. La recuperación por parte de Campoastur de la histórica Casería San Juan del Obispo, en Tiñana (Siero), evidencia que la cultura declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad sigue viva, generando actividad económica, empleo y nuevos proyectos vinculados al territorio. El evento estuvo presidido por el jefe del ejecutivo autonómico, Adrián Barbón, y sirvió para reivindicar el valor económico, social y cultural de un legado que el 4 de diciembre de 2024 obtuvo el máximo reconocimiento internacional por parte de la Unesco.

Barbón aprovechó la jornada para reiterar el compromiso del Gobierno asturiano con el sector sidrero. "Haremos todo lo posible para que genere más actividad económica y empleo, para que continúe siendo seña y emblema de Asturias", aseguró el presidente del Principado al defender la necesidad de aprovechar el impulso de la Unesco para reforzar la proyección de una de las principales señas de identidad de la comunidad autónoma. "Aquel día la sidra se hizo mundial, porque el mundo entero descubrió el universo relacionado con la bebida patria", afirmó. A su juicio, el reconocimiento vino a confirmar públicamente el valor de un legado que Asturias llevaba generaciones preservando. "La cultura sidrera es un tesoro de Asturias para toda la humanidad y nosotros somos sus guardianes", resumió

El presidente autonómico recordó además que el reconocimiento internacional abarca mucho más que la propia bebida. La declaración protege un universo cultural que incluye pumares, llagares, escanciado, cantares, vocabulario popular y formas de relación social transmitidas de generación en generación. Barbón vinculó directamente la recuperación de la Casería San Juan del Obispo con la necesidad de preservar y proyectar hacia el futuro ese legado. "Esta iniciativa va más allá de su interés económico; también contribuye a nuestro orgullo de identidad", señaló. Además, destacó la capacidad para generar empleo en el medio rural y fortalecer la industria agroalimentaria asturiana.

Barbón también repasó las actuaciones impulsadas por el Principado tras la declaración de la Unesco. "Es el mayor respaldo que ha recibido la cultura sidrera en décadas", afirmó antes de citar el programa de preservación articulado en 115 medidas, los 900.000 euros destinados a promoción y la nueva línea de ayudas para la restauración y conservación de llagares tradicionales.

La puesta en marcha de la Casería San Juan del Obispo sirvió además para presentar oficialmente la nueva etapa de unas instalaciones que llevaban un tiempo sin actividad. Campoastur ha recuperado el llagar para integrarlo en su estrategia de desarrollo rural y valorización de la manzana asturiana. El presidente de la cooperativa, Carlos García, definió esta labor como una expresión de identidad, encuentro y territorio. También quiso subrayar la labor desarrollada durante años para lograr el reconocimiento internacional, con una mención especial al historiador Luis Benito García, director de la Cátedra de la Sidra de la Universidad de Oviedo y uno de los principales impulsores académicos de la candidatura.

García recordó que la Casería San Juan del Obispo llevaba tiempo sin actividad. "Revitalizarlo, darle vida y seguir produciendo desde Asturias y para Asturias", explicó al referirse a los objetivos que llevaron a la cooperativa a asumir la recuperación de las instalacione. Para el presidente de Campoastur, la iniciativa responde plenamente a la filosofía de la entidad. "Para que esa cultura siga viva necesita proyectos, inversión, profesionalidad y compromiso", afirmó, antes de expresar su deseo de que el llagar se convierta en un espacio con futuro y estrechamente ligado a la tradición asturiana.

El director general de la cooperativa, Jesús López, situó la operación dentro de una estrategia más amplia de fortalecimiento del medio rural. "Necesita proyectos con raíces, pero también dimensión, solidez y visión a largo plazo", señaló al presentar la incorporación de la casería como una pieza más de una trayectoria orientada a recuperar capacidad productiva y generar valor en Asturias.

Campoastur cuenta actualmente con más de 7.500 socios, 22 delegaciones y más de 200 empleos directos. La cooperativa supera los 98 millones de euros de facturación anual y reinvierte íntegramente sus resultados en el territorio como parte de su modelo cooperativo.

López desveló además que el origen de la operación se encuentra en la decisión del empresario Pepe Meana de confiar a Campoastur la continuidad del proyecto que puso en marcha hace ya muchos años. La entidad entendió desde el primer momento el valor estratégico de la propuesta y la oportunidad que representaba para reforzar su presencia en un ámbito estrechamente ligado a la manzana y a la elaboración tradicional. Uno de los mensajes centrales de su intervención fue la necesidad de convertir el reconocimiento internacional en actividad real. "La cultura sidrera no se protege solo desde la emoción", afirmó. En su opinión, la mejor forma de preservarla pasa por mantener activas las pumaradas, la producción de manzana, los llagares, la hostelería, la formación y las empresas que sostienen toda la cadena económica vinculada a este ámbito.

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