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Las madres de deportistas del Siero Balonmano que también han empezado a jugar: «Nos aporta mucho»

«Lo mejor es el ambiente, siempre recibimos el ánimo de todos», destacan con la aspiración de crecer en número la próxima temporada

Un grupo de madres de jugadoras del Siero Deportivo se estrenan en el balonmano con más de 40 años

Pablo Antuña

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Pablo Antuña

Pola de Siero

Menchu Miró tiene 44 años y de pequeña jugó al voleibol. Podría decirse que el balonmano lo descubrió (y se enganchó) viendo a su hija entrenar y jugar en alevines. Un día planteó al club del Siero Deportivo Balonmano si habría posibilidad de poder empezar a practicar esta disciplina. Y la respuesta fue animarla a dar el paso y también a encontrar a otras mujeres que quisieran hacerlo con ella. Consiguió a 15, todas madres, para la aventura. La mitad de ellas nunca había jugado en este deporte ni un solo minuto. Ahora es un momento que esperan con muchas ganas todas las semanas. “Estamos deseando que llegue el lunes para entrenar. Y esperamos que el año que viene seamos muchas más”, cuenta Miró.

La experiencia la iniciaron el pasado 13 de abril. Ni dos meses llevan jugando, pero han dado pasos de gigante “en un deporte que me parece súper difícil a nivel técnico”, resalta Penélope Rodríguez, de 49 años, y que tiene a sus dos hijas mellizas, Aida y Luna, jugando en el equipo sénior. “Nunca había cogido un balón y ahora me lo paso genial”, destaca.

En el Polideportivo Nuevo de Pola de Siero entrenan todos los lunes una hora, junto al equipo de veteranas del Siero Deportivo. “El año que viene habrá que ampliar y entrenar algún día más y competir en algún partido”, se marcan como reto Miró y Rodríguez, al igual que las otras compañeras debutantes, todas con edades entre los 40 y los 50 años y alguna incluso por encima. “Nunca es tarde para empezar a jugar, no hay que dudar y apuntarse”, destaca Menchu Miró, a las que todas consideran como la impulsora de esta experiencia.

Por la izquierda, Ana Carracedo, Penélope Rodríguez, Mari Feli López, Menchu Miró, Noelia del Clos y Raquel López.

Por la izquierda, Ana Carracedo, Penélope Rodríguez, Mari Feli López, Menchu Miró, Noelia del Clos y Raquel López. / P. A.

Aunque quizás las "mayores culpables" para dar este paso fueron las hijas, sobrinas o conocidas que animaron a inscribirse en el proyecto. Como sucedió con Cecilia López, que tiene 14 años, y “engañó” a tres tías: Mari Feli López, de 51 años, ya Rebeca López, de 44, que son hermanas, y a Noelia del Clos, de 53.

“Estamos aquí las tres por la criatura”, comentan entre risas. “Y es muy divertido, vamos cogiendo poco a poco la parte técnica, y un poco más físico cada entrenamiento”, añaden. “Es un deporte muy dinámico, y casi el único en el que tienes ganas de que llegue el día para entrenar”, valoran.

El apoyo de las veteranas

Quizás de todas ellas una de las más reticentes para apuntarse, cuando se lo comentó su hija, fue Ana Carracedo, de 44 años. “No soy muy deportista y me dije, bueno, pues pruebo, y si soy un estorbo me aparato, pero no ha sido así, porque la verdad que las veteranas saben que nos aporta mucho el balonmano y nos animan”, detalla.

Ahora que el club cumple cuatro décadas de vida -nació oficialmente el 7 de noviembre de 1986- el Siero Deportivo Balonmano puede presumir de tener categorías desde minibenjamines hasta veteranas y que incluso ahora suman debutantes que demuestran que no importa la edad para aficionarse.

Por la izquierda, Ana Carracedo, Noelia del Clos, Menchu Miró, Penélope Rodríguez, Raquel López y Mari Feli López.

Por la izquierda, Ana Carracedo, Noelia del Clos, Menchu Miró, Penélope Rodríguez, Raquel López y Mari Feli López. / P. A.

“Están aprendiendo y viendo lo que difícil que es un deporte que a veces puede parecer más fácil desde la grada”, resalta Julián González, el entrenador que les acompaña en esta iniciativa. Él traslada su satisfacción por el progreso que están llevando a cabo: “Han mejorado bastante en apenas dos meses, al principio no podían llevar el ritmo de las compañeras, las veteranas que ya habían jugado alguna vez, pero ya se han aproximado mucho”.

Lo que podía haber sido una experiencia deportiva en un gimnasio o en otra actividad para mantenerse en forma, en este grupo se ha tornado en un experiencia para descubrir un deporte que les aporta muchísimo.

“Lo mejor es el ambiente que vivimos aquí, siempre recibimos el ánimo en el grupo, que va más allá del deporte”, resaltan las mamás apasionadas del balonmano en Siero, que están seguras de poder sumar a más aficionadas la próxima campaña para atreverse ya a competir.

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