Feli Fuego, profesora de Religión en la Pola, se jubila después de 41 años dando clases: “Me voy con pena de no empezar el próximo curso, el colegio es como mi casa”
"Esta asignatura es muy necesaria, no adoctrinamos, pero con los políticos que tenemos peligra que siga en el futuro", reflexiona la docente, nacida en Infiesto

Feli Fuego, en el aula de Religión del Colegio Hermanos Arregui. / P. A.

Recuerda con una sonrisa ya no solo ver cómo le tocó dar clase a los hijos de los que en su día fueron sus alumnos, sino que también algún que otro compañero de docencia estuvo en su aula de niño. Después de 41 años como profesora de Religión en el Colegio Hermanos Arregui de Pola de Siero, María Felicidad Fuego, conocida como Feli, se jubila. "Es que son muchísimos cursos. Esto es como mi casa y me da algo de pena no empezar el próximo curso. Eso sí, me voy con muy buen recuerdo y con la satisfacción de que nunca tuve ningún problema con ninguno de todos los compañeros que pasaron por aquí", destaca.
En septiembre de 1985, Feli Fuego llegó al Hermanos Arregui de la Pola. Tenía 25 años y era su primer trabajo. “De niña jugaba a ser maestra en mi casa, era mi sueño”, apunta. Natural de Infiesto, pero con raíces polesas, de donde era su padre, estudió Magisterio en la Facultad Padre Ossó de Oviedo y también empezó Pedagogía. “Me enteré de que había plaza en la Pola, fui al Arzobispado, la solicité, me hicieron la entrevista y me destinaron aquí", rememora.
En sus comienzos, se trasladó a vivir a la Pola con su abuela, hasta que casó y se mudó temporalmente a Nava. Desde hace 27 años reside en la capital sierense, en la localidad donde ha ejercido sin cambiar de centro durante 41 años. "Solo tuve un momento en el que pude irme, pero por suerte no pasó. En 2005 hubo un concurso para todos los profesores de Religión, porque no estábamos definitivos, y por antigüedad me tocó. Tuve esa suerte", destaca Feli Fuego.
Trabajo con cuatro directores distintos
En estas cuatro décadas le tocó trabajar con cuatro directores. Empezó con Lázaro Polledo y continuó con María Antonieta García-Ciaño (“Toñeta”), Marían Quirós y Eva Iglesias. "Todos se portaron muy bien conmigo", reconoce la docente. En esa evolución también apreció cómo fue cambiado la valoración de las clases de Religión. “Lo positivo es que hace unos veinte años ya me dieron un aula, a la que vienen los alumnos, en vez de tener que ir yo clase por clase, como cuando me tocaba ir con una televisión grande”, rememora.

Feli Fuego, en el aula de Religión del Hermanos Arregui. / P. A.
"Creo que se valoraba más la asignatura antes que ahora", apunta Feli Fuego. "Había muchos más alumnos que la cursaban, más de la mitad. Y ahora no sucede así", añade.
El primer escollo que se encontró fue cuando tuvieron que pelear los docentes de la asignatura por sus derechos labores. "Nos encerramos hace 36 años en el Arzobispado, porque estábamos sin asegurar y sin contrato fijo", recuerda Fuego, que también marca otro punto de inflexión: "Fue importante conseguir una asignatura optativa a la Religión, porque los que no la escogían se quedaban en clase y no hacían nada".
Una asignatura necesaria"
¿Y por qué considera importante cursar Religión? "La asignatura es muy necesaria. No adoctrinamos a nadie y no damos catequesis. Aquí damos Historia y un poco la vida de Jesús. También hablamos de arte, por ejemplo, para que cuando viajen o vayan de vacaciones a ver una catedral o museo pues sepan lo que ven", explica la docente, antes de opinar sobre cómo ve el futuro de estos estudios: "Con los políticos actuales peligra. Llevamos años con esto, pero seguimos resistiendo, pero harán de alguna manera que cada vez se vaya apuntando menos gente", advierte.
En estos 41 años prácticamente siempre estuvo a jornada completa, aunque con el riesgo de que le redujesen a media si la demanda de alumnos se reducía. "En su día llegué hasta a tener una profesora de apoyo del Colegio Peña Careses. Antes, decidían los padres si cursaban Religión, ahora lo hacen muchas veces los propios alumnos”, reflexiona la popular profesora del Hermanos Arregui, que en estos años ha hecho de todo, desde sustituciones en todas las asignaturas a cuidar el patio y hasta acompañar en el transporte escolar.
Para su futuro como jubilada, sueña con viajar cuando le apetezca, disfrutar de su familia y vivir con tranquilidad sin tener que madrugar. Pero antes aún le queda algo de tiempo para aprovechar sus últimos días en el aula, siempre con la tiza en la mano y el formato tradicional que tanto le gusta. “Lo digital no va conmigo, lo llevo mal. Utilizo las pantallas, pero soy fiel defensora de los libros”, enfatiza Feli Fuego, que este viernes vivirá una fiesta de despedida con todos los alumnos y profesores del colegio.
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