La sextaferia de La Fresneda que lucha contra el plumero de la Pampa cumple 100 jornadas de trabajo: "Era terrible que nos rodeara por todas partes"
El grupo busca más voluntarios que continúen con su tarea y pide ayuda los más jóvenes de la urbanización y a los alumnos del instituto

L.R.
Lucía Rodríguez
Armados con guantes, fesorias, tijeras de podar y, este lunes, también con sombrero y gafas de sol, parte de los miembros de "La Sextaferia de La Fresneda" (Siero) hicieron su salida número cien en su lucha para erradicar la expansión del plumero del Pampa en la urbanización. Desde 2018, este grupo de vecinos, de manera totalmente voluntaria, trabaja para combatir a este especie que en España está catalogada como invasora y que representa una grave amenaza para la biodiversidad. No quieren que campe a sus anchas, explica José Luis Rozada, portavoz de la agrupación. Él recuerda que "la iniciativa surgió porque a varios residentes, aún sin tener demasiada información científica sobre lo que suponía esta planta, ya nos parecía terrible que nos rodeara por todas partes".
Por aquel entonces, se mantuvo una reunión con responsables de la Asociación de Vecinos de La Fresneda y también del Ayuntamiento de Siero, cuyo resultado fue la creación de este grupo de sextaferia. "Una organización abierta que comenzó con diez personas", comenta Rozada, de las que algunas, como él, siguen en ella, "otros fueron dejándolo y otros se van incorporando".
Gracias a su trabajo continuado en el tiempo, las batidas se han ido reduciendo, pero al principio "llegamos a salir hasta tres veces a la semana". La invasión era tal que "para poder quitar los ejemplares más grandes, el Ayuntamiento puso una pala a nuestra disposición y tardábamos una mañana entera en poder quitar tan solo uno de ellos", explica el portavoz.
Ahora, realizan una salida cada cuatro o cinco meses, aproximadamente, porque ya no hay tantos ejemplares y "muchas de las zonas donde antes había, ahora son parcelas edificadas", indica José Luis García, miembro del grupo.
Destaca además el colectivo que, "aunque parezca que están eliminados, tenemos que seguir saliendo porque hay muchos pequeños, todos los años nacen nuevos, ya que es una planta que tiene una capacidad tremenda de expansión de las semillas". Según los expertos, "una sola hembra puede producir hasta un millón al año, que se dispersan fácilmente por el viento a una distancia de hasta 30 kilómetros".

Carlos Calviño muestra la raíz de una de las plantas del plumero de la pampa. / L. R.
El grupo tiene una media de edad alta y advierte de que "necesitamos un relevo generacional" y poder "formar un grupo tan grande como sea necesario viendo la dimensión del problema", explica José María Rozada.
"Mucha gente piensa que son cosas de las Administraciones públicas, pero nosotros tenemos la filosofía que aquello que puedas hacer con tus manos, hazlo, en lugar de ponerse solo a reivindicarlo". Por ello, hacen un llamamiento a los vecinos de la urbanización para que continúen la labor que llevan desarrollando todos estos años y no permitan que todo su trabajo caiga en saco roto.
Por un lado, cuentan con el apoyo de la Asociación Biodevas, con la que tienen programa una reunión para dentro de unos días, "para ver cómo pueden colaborar con nosotros, con voluntarios que pertenezcan a su organización". Por otro, también han pedido ayuda al Instituto La Fresneda. "La gente joven es nuestra esperanza", sentencia Rozada.
Óscar Hernández es docente en el centro educativo, además de miembro de La Sextaferia desde prácticamente sus inicios. "Colaboro cuando puedo, porque la mayoría de las salidas se hacen en días laborables y es complicado". Este lunes acudió con uno de los alumnos, Illán López, de 16 años, para participar en las tareas de erradicación del plumero en una parcela próxima al centro comercial.
Hernández explica que "hablando con José María surgió la iniciativa de que fueran a dar una charla a los escolares explicando qué era el plumero de la pampa, todas las consecuencias que tiene o cómo había comenzado La Sextaferia, con la idea de buscar un poco de relevo en el instituto".
Illán López no solo se ofreció rápidamente como voluntario, sino que "el año que viene será el encargado de explicar a sus compañeros, a partir de tercero o cuarto de Educación Secundaria, en qué consiste esta labor". Se plantean también "hacer alguna salida, tipo excursión, para que aprendan a eliminar la planta y hacer quedadas una tarde al mes para ayudar durante un par de horas".
El joven, que reconoce no tener experiencia alguna en este tipo de tareas, asegura que "tengo bastante tiempo libre y es una actividad que me llama la atención y me interesa conocer más sobre el tema". Añade, además, que "compartir tiempo con nuestros vecinos más mayores, es algo que nos permite adquirir experiencia, no solo sobre el plumero, sino también sobre la vida. Son actividades que enriquecen", valora.

Por la izquierda, Jaime García, José María Rozada, José Luis García e Illán López, en un momento de los trabajos. / L. R.
Reconocimiento vecinal
Los vecinos de La Fresneda valoran y agradecen el trabajo desarrollado por La Sextaferia durante estos últimos ocho años. Así se lo hicieron saber cuando, en el año 2023, la Asociación de Vecinos los eligió como pregoneros de las fiestas del Corpus de la urbanización, en el que hicieron un emotivo homenaje a "esa ciudadanía comprometida, que no se limita al ejercicio de los deberes con los que se cumple y de derechos que se reclaman, sino que va más allá".
Por otro lado, en 2024, el Ayuntamiento de Siero decidió reconocer su labor dando el nombre de "Camino de La Sextaferia" a una de las calles de una de las zonas que actualmente está en expansión en la gran urbanización sierense. Se trata del ámbito junto a la glorieta norte de la avenida Principal. El nombramiento pretende reconocer "a la brigada de vecinos que, de forma altruista, se unieron para erradicar el plumero de la pampa en la localidad, saliendo todos los fines de semana durante más de seis años, labor con la que continúan hoy en día". El Consistorio quiso "poner en valor el esfuerzo realizado por ellos en beneficio de la comunidad" y destacar, a su vez, "el gran trabajo que se realiza en el mantenimiento y la mejora del concejo por parte de los vecinos y de las entidades asociativas que colaboran entre sí con las sextaferias".
Difícil identificación
José Luis Rozada explica que no es fácil darse cuenta de qué planta es un plumero de la pampa, sobre todo cuando aún está brotando. "Muchos la confunden con un matojo de hierba común", dice. Sin embargo, otro de los voluntarios, Carlos Calviño, detalla que "si tocas la hoja desde el centro hasta el exterior, es áspera; pero si la tocas hacia abajo, corta". Por eso "recibe también el nombre de 'cortaderia', ni el ganado la pasta porque se les queda atravesada en la garganta", apunta.
Para poder eliminarlo, los penachos deben cortarse antes de que maduren y liberen las semillas, normalmente entre finales de verano y principios de otoño. En sus inicios, "los metíamos en bolsas de basura cerradas antes de cortarlos para evitar su dispersión", explican. Las más pequeñas pueden retirarse relativamente fácil con una azada. La raíz extraída debe dejarse en un lugar alto o volteada hacia arriba porque "puede volver a prender", advierten los voluntarios.
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