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Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid y natural de Siero: "Hay pocas imágenes tan preciosas de San Pedro como la de Casimiro Baragaña en la Pola"

El prelado presidió la misa por el patrono de la capital sierense, en una jornada con gaita y tambor, “Puya l’ ramu” y celebración de tradiciones impulsadas por Amigos del Roble

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Pablo Antuña

Pablo Antuña

Pola de Siero

“Al mal tiempo buena cara, San Pedro nos mandó alguna lágrima desde el cielo, pero no ye pa tanto”. Fermín Riaño, párroco de Pola de Siero, restó con una sonrisa importancia al orbayu que regó la celebración del patrono de la localidad, que da nombre a la iglesia de la capital sierense. Lo manifestó al término de una eucaristía especial, que presidió Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid y natural de la parroquia sierense de Marcenado, que forma parte de la unidad pastoral de la Pola. “Que la Virgen de Covadonga acompañe a esta comunidad parroquial celebrando San Pedro con mayor fe y entusiasmo”, apuntó en el cierre de su homilía Martínez Camino.

El obispo auxiliar de Madrid se maravilló con la obra pictórica del artista Casimiro Baragaña en la iglesia parroquial polesa. Las conoce bien por su vinculación al concejo, pero eso no evitó que tuviera palabras de admiración de nuevo para ellas. “San Pedro es patrono celestial, desde tiempo inmemorial, en Pola de Siero (...) Hay pocas imágenes tan preciosas de San Pedro como la de Casimiro Baragaña de aquí de la Pola”, dijo. Fue el guiño local durante un sermón en el que puso en valor la figura de apóstol: "Desde San Pedro hasta León XIV, su sucesor número 227, la iglesia ha contribuido a crear muchos ámbitos de libertad en el mundo".

La concejala de Festejos, Ana Rosa Nosti, representó al Ayuntamiento de Siero en la misa de San Pedro. Y recibió de manos de Juan Antonio Martínez Camino una medalla de las que le entregó el Papa León XIV durante su reciente visita a Madrid, para que sea para todo el concejo. También dejó otro obsequio similar para la parroquia. Y Fermín Riaño le correspondió la visita con el regalo de unos gemelos blancos al obispo auxiliar de Madrid.

Martínez Camino incidió en la Pola en un mensaje de paz en tiempos convulsos como los que se viven. “Las grandes guerras no las habría si no hubiera las pequeñas”, señaló, en una misa que presidió y que se celebró durante algo más de una hora ante los fieles polesos.

"Puya'l ramu" delante de la plaza de la iglesia de San Pedro de Pola de Siero.

"Puya'l ramu" delante de la plaza de la iglesia de San Pedro de Pola de Siero. / P. A.

Por su parte, la Asociación Amigos del Roble, que como indicó el párroco “fomenta que esta celebración tenga más color”, impulsó por segundo año consecutivo una jornada cargada de actos, más allá de la tradicional en la que se planta el roble en la medianoche. La gaita y el tambor resonaron desde bien pronto por las calles de la Pola, y también amenizaron la misa, en la que ofrecieron el ramu con pan, manzanas y hortensias, “la flor más sencilla y común en estos rincones de Asturias y que representa la riqueza del día a día”, enfatizó Riaño.

Martínez Camino lo bendijo durante la misa, y al término de la misma se celebró la “Puya’l ramu" en la plaza de la iglesia de San Pedro, donde se recaudaron 280 euros, que fueron destinados a la reforma del templo, al igual que los de la venta de “Teyes de San Pedro”. Todo el ambiente de los actos ya en el exterior de la iglesia estuvo acompañado por unas botellas de sidra y de empanada.

Tras varios días de mucho sol y calor la lluvia apareció, justo en la jornada de celebración de San Pedro en la Pola, con un programa con una xuntanza para la tarde en Les Campes, con baile e instrumentos tradicionales, una espicha los miembros de la Asociación Amigos del Roble, y el cierre con el acto para plantar el roble y cantar las sampedraes a mediaoche.

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