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El Carmín fue Mundial: "Ojalá que siempre que ganemos una final al día siguiente sea la fiesta en la Pola"

Miles de personas vibran en La Sobatiella con la romería de Asturias y el orgullo de país por la victoria de la selección española de fútbol

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Lucía Rodríguez/ Nacho Blanco

Pola de Siero

Celebración por partida doble en la capital de Siero. Miles de personas acudieron ayer a la tradicional reunión en La Sobatiella para festejar El Carmín. No fueron solo los polesos, familias que ya desde por la mañana tienen acotado su espacio, colocadas mesas, sillas, neveras, abundante comida y bebida. También fue la multitud llegada desde distintos puntos de la región para esta cita tan especial. Pero, fueran de dentro o de fuera, todos tenían dos cosas básicas en común: ganas de disfrutar un año más de la romería de Asturias y también de hacerlo con el buen ánimo y el orgullo de país que deja la victoria de la Selección española de fútbol, recién proclamada campeona del mundo.

Se vieron como siempre todo tipo de banderas en el prau, de Siero, de Asturias y de España, pero en el caso de estas últimas en varias se apreció que llevaban la doble estrella que acredita a la Roja como titular de haber ganado en dos ocasiones el Mundial, la última este domingo.

Entre el blanco de las camisetas típicas del Carmín se vieron este año muchas otras de la segunda equipación de la Selección, muy popular entre el público más joven. Entre la multitud, se juntó un once inicial que recreaba con buen humor el intercambio de la Copa del Mundo por una botella de sidra.

Marta González, Lucía Sánchez e Isabel González, las tres ovetenses, fueron de las pocas que variaron y se saltaron el código de vestimenta más habitual de la fiesta: ellas lucieron la camiseta de la primera equipación de España, de color rojo.

Entre las empanadas, los bollos preñaos, la tortilla y la sidra, avituallamiento típico del Carmín, los grupos de romeros se juntaban entre sí al grito de himnos como «Campeones, campeones, oé, oé, oé», o el mítico «We are the Champions» de Queen. No faltó el tema «Superestrella» de Aitana, que tanto ha acompañado a los partidos de la Selección española y a las celebraciones por las victorias y que ayer se escuchó también mucho en La Sobatiella.

«Ojalá siempre que ganemos una final de un Mundial, al día siguiente sea el Carmín», señalaban en el grupo de Marcos Cifuentes, de la Pola, y Pedro Díaz, de Carbayín, que vieron el partido en la capital sierense.

Ambos esperaban que hubiera aún más gente con la camiseta de la Selección en el Carmín. El problema, coincidieron, pudo ser que ya la habían usado el día anterior y no estaba la prenda para más fiesta sin haberse dado un lavado al que no dio tiempo.

Familias y grupos de amigos de la Pola ocupan una zona de La Sobatiella. Los más jóvenes, muchos de ellos llegados de fuera de Siero, se juntan de pie disfrutando de una sidra y de la buena compañía de amigos en otro punto donde tradicionalmente se concentran quienes llegan en autobuses y transporte público para pasar una jornada inolvidable, este año por doble motivo, con el subidón de la victoria de la Roja todavía bien fresco.

"Coger un buen sitio"

En el área de las parcelas que reservan familias y grupos de amigos para pasar la tarde, se encontraba Charlie Artime, de Avilés. Es pariente del goleador de un encuentro mundialista entre Argentina y España, Luis Artime. Primo de su padre, Artime le endosó dos goles a España que apearon a la Selección del mundial de Inglaterra en 1966. Aquel Artime vestía la camiseta de Argentina, país en el que había nacido tras emigrar su familia. Pero Charlie Artime lleva ahora la roja y amarilla: «Yo me siento español».

El prau fue ayer un hervidero de romeros que vivieron minuto a minuto el tiempo de este Carmín, que para muchos comenzó a partir de las cinco de la tarde, con la subida en desfile hasta La Sobatiella, para otros un poco después, tras llegar directamente al recinto festivo y, para los más madrugadores, a las diez de la mañana, cuando ya estaban acotando sitio y dejando los enseres que les iban a acompañar durante todo el día de fiesta.

A primera hora, para coger sitio, más de uno llegaba de doblete tras la noche de Mundial de fútbol, pero «todo sea por la fiesta, esto hay que mantenerlo y estar en buen sitio es fundamental», señalaba el saregano Jonathan Rimada, martillo en mano, acotando la parcela para su pandilla. Este año «más floja, somos una docena». «Es que estamos muchos divorciados, debe ser cosa del agua», bromeaba el romero junto a su amigo Toño Martínez tras desplegar un cenador para evitar insolaciones y orbayos.

Entre las que no fallan en el Carmín de la Pola, Estrella Alonso Suárez, de Sotrondio, que conoció la fiesta por unas amistades y a sus 98 años se ha convertido en fan número uno de la celebración. «Le gusta tanto que no se pierde una», relatan sus sobrinos.

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