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La Asociación Nora es "segunda casa, lugar de encuentro" y faro "que orienta y apoya a las familias" desde Siero

La entidad ofrece terapias para personas con discapacidad y parálisis cerebral en su centro, donde este jueves pasaron revisión a los usuarios responsables de la Fundación de Investigación Oftalmológica Fernández-Vega

La Asociación Nora de Siero, la gran casa para las personas con discapacidad y sus familias: "Es un lugar donde se les puede apoyar y orientar"

Sara Arias

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Pola de Siero

La Asociación Nora de Siero es una gran casa para sus más de 130 usuarios, personas con discapacidad psíquica y parálisis cerebral, y sus familias. La entidad fundada en 1992 se ha convertido en el punto de referencia del día a día de sus socios, quienes encuentran allí todas las terapias que necesitan. También otro tipo de recursos de apoyo, como la revisión anual que realizaron este jueves los especialistas de la Fundación de Investigación Oftalmológica Fernández-Vega para comprobar que todas las miradas vayan en buena dirección.

"Llevan 15 años viniendo a nuestra entidad y es una actividad muy importante porque algunos de los chavales son reticentes a este tipo de revisiones, no quieren que les miren algo tan delicado como los ojos, ponerse gotas o, mismamente, rechazan las batas blancas; a veces es difícil para ellos y aquí es un sitio que reconocen, es su casa, y eso facilita mucho hacer las revisiones", explica la gerente de la Asociación Nora, Aroa Castaño García.

La entidad funciona como centro sanitario en la Pola, al que acuden semanalmente de manera fija 75 de los más de 130 socios para asistir a terapias personalizadas e individualizadas de una hora de duración, con profesionales "muy experimentados" de terapia ocupacional, psicología, logopedia y fisioterapia.

"Cubrimos un servicio que las familias necesitan y no está cubierto por los organismos públicos. Por eso obtenemos ayudas públicas, porque damos un servicio que no tendrían o para el que tendrían que recurrir a servicios privados con unos costes mucho más altos de lo que podemos ofrecer en la asociación", apunta Castaño.

La gerente detalla que Nora se nutre con las cuotas de los socios, las subvenciones del Ayuntamiento de Siero y del Principado de Asturias, así como convenios de colaboración con entidades privadas que permiten desarrollar la actividad del colectivo, que cofinancia a más del 60 por ciento las terapias. El resto lo pagan las familias.

Lista de espera

De hecho, es tal la necesidad que hay en la sociedad de este tipo de servicios que a la Pola acuden también personas de otros concejos como Oviedo, Avilés, Gijón o Langreo, y hay lista de espera. Además, han advertido que cada vez hay más demanda de usuarios menores de edad.

"No es muy grande la lista porque conseguimos encajarlos más a o menos a todos y desde que hace unos años abrimos también por las mañanas se notó mucho, pero aún nos queda gente", precisa.

Además de las terapias semanales, tienen otro tipo de actividades como el Aula Integral de Adultos, con una sesión grupal en la que están involucradas todas las especialidades que operan en el centro; el Aula TIC, donde aprenden el manejo de las nuevas tecnologías, o El Club de Ocio, que en los fines de semana junta a los usuarios para participar en talleres de baile o cerámica o ir de merienda: "Normalmente, su tiempo libre lo pasan en familia, promovimos esta actividad para que salgan en grupín y disfruten entre amigos", explica.

Las familias

La Asociación Nora es el epicentro de la rutina diaria de sus usuarios, su segunda casa. Y lo es también para las familias de los socios, que encuentran en su sede un lugar donde sentirse apoyados, comprendidos y orientados. No solo cuando llegan por primera vez, sino que el apoyo se extiende a lo largo de su paso por el centro, en cualquier momento que lo puedan necesitar.

"Al principio llegan perdidos, pero incluso con el paso de los años se encuentran con determinadas situaciones que no saben como gestionar o resolver, aquí buscamos la respuesta con ellos. Por ejemplo, desde una familia que quiere hacer un testamento porque se están haciendo mayores y quieren saber qué tienen que hacer, a tramitar algún tipo de ayuda", indica Castaño.

Por ello, Nora es también casa, lugar de encuentro y comprensión para padres, madres, hermanos o abuelos que tienen en la asociación "un punto de referencia, un lugar donde se les puede apoyar y orientar y donde saben que cuenta con profesionales experimentados para trabajar con estas personas".

Cada año, en la Asociación Nora reciben entre seis y diez nuevos usuarios a quienes ofrecen todas las terapias que necesitan para encontrarse mejor a nivel físico y psicosocial. También sirven de faro para las familias que acuden a esta "gran casa" de la Pola, donde cada día rompen barreras económicas y sociales para ofrecer el mejor cuidado y servicio a sus asociados.

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