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El centro de día de Pola de Siero, con 31 plazas, se queda pequeño: "Estamos limitados de espacio y hay mucha gente esperando"

El equipamiento ya nació pequeño en comparación con otros de Asturias y, como hemos hecho una reorganización del espacio para crear las unidades de convivencia, ahora nos faltan salas comunes", subraya la directora, Valentín Palacio

José Ángel Alcalá y José Rayón, durante una de las actividades del centro de día de la Pola.

José Ángel Alcalá y José Rayón, durante una de las actividades del centro de día de la Pola. / Sara Arias

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Pola de Siero

El centro de día de la Pola atiende en estos momentos a 31 personas mayores y con dependencia del concejo de Siero y Noreña, donde realizan actividades con las que mantener el cuerpo y la mente activos para ganar calidad de vida. El espacio, ubicado en el Centro Polivalente de Recursos (CPR) Valentín Palacio, se ha quedado pequeño, alerta la dirección del equipamiento, integrado en la red de Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA) del Principado Asturias.

"En este momento, estamos un poco limitados de espacio y necesitaríamos ampliar porque estamos al límite. Además, tenemos demanda de plazas", explica Beatriz Cueva, directora del CPR Valentín Palacio, donde también se ubica la residencia de ancianos, con unas novedosas unidades de convivencia para personas con demencia, y el centro social de la Asociación de Pensionistas El Carmín.

En la actualidad, la instalación atiende a vecinos del municipio, en concreto del área rural de la Pola, y del vecino concejo de Noreña, ya que Lugones cuenta con su propia dotación de plazas públicas también para parroquias como Viella o La Fresneda. El centro de día de la Pola ocupa dos salas de la planta baja del edificio del CPR Valentín Palacio, donde desarrollan las actividades del día a día. Este miércoles se encontraban creando posavasos de arcilla decorados como frutas para posar los refrescos del verano.

Por la izquierda, la terapeuta ocupacional, Claudia Muñiz, trabaja con la usuaria, Kety Hevia, en el centro de día de Pola de Siero.

Por la izquierda, la terapeuta ocupacional, Claudia Muñiz, trabaja con la usuaria, Kety Hevia, en el centro de día de Pola de Siero. / Sara Arias

"El centro de día ya nació pequeño en comparación con otros de Asturias y, como hemos hecho una reorganización del espacio para crear las unidades de convivencia, pasando todo a la primera planta, ahora nos faltan salas comunes", detalla Cueva. Por ejemplo, el antiguo comedor del centro de día ha pasado a formar parte del espacio de la residencia.

Una de las posibilidades que plantea la dirección del CPR Valentín Palacio es adecuar el área de terraza para integrarla en el edificio, a cubierto, para poder ganar metros que permitan la ampliación del centro de día y, por tanto, el número de plazas que oferta. "Tenemos mucha gente esperando, aunque también nos encontramos con que en algunos casos piden la plaza con la Ley de Dependencia, pero cuando se les otorga renuncian", detalla Cueva.

Unidades de convivencia

La reorganización del CPR Valentín Palacio viene dada tras la apuesta de la dirección para crear dos unidades de convivencia, espacios que se enmarcan dentro del nuevo modelo de cuidados de larga duración que la consejería de Derechos Sociales y Bienestar está implantando en sus equipamientos residenciales para personas mayores. Un lugar que es como una casa con habitaciones, cocina con comedor y zonas de estar, donde los usuaruios son atendidos siempre por los mismos profesionales.

Además, los horarios se adaptan a sus gustos y necesidades y se procura favorecer la autonomía personal. "Tratamos de que se parezca más a una casa que a una residencia", comenta Cueva, quien señala que el beneficio en los usuarios con la aplicación de este nuevo modelo de cuidados para los mayores se ha notado mucho, incluso con mejoras de salud.

"Solo hay que verlos. El beneficio es total y hay casos en los que se modifica el comportamiento o, incluso, se puede bajar la medicación. Tenemos el ejemplo de una persona que estaba en su silla, no se podía calzar, era muchísimo más dependiente, pero con la flexibilidad que tenemos, que es un esfuerzo tremendo para los profesionales, ha mejorado mucho", explica Cueva.

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