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Manuel Hevia, pregonero de San Félix: «Valdesoto engancha; es pueblo vivo, con ideas, fantasía, modelo de convivencia entre tradición y progreso"

Manuel Hevia, durante el pregón, junto a la reina y damas de las fiestas.

Manuel Hevia, durante el pregón, junto a la reina y damas de las fiestas.

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Paula Tamargo

Paula Tamargo

Valdesoto (Siero)

Ser de Valdesoto es un «orgullo». Y nacer en la localidad un privilegio porque aporta «algo muy importante para ser felices: el sentido de pertenencia». Lo tienen sus gentes y lo inculcan en los más pequeños en «un pueblo que se siente heredero, depositario, amante de sus raíces e historia» y que es modelo «de convivencia entre tradición y progreso».

Son palabras que ayer por la noche pronunció Manuel Hevia García, pregonero de las fiestas de San Félix, honor reservado a un hombre que disfruta con intensidad del lugar donde le trajeron al mundo y que, emocionado, entre el cariño y los aplausos de familia, amigos y vecinos, dio el pistoletazo de salida a unas celebraciones emblemáticas que se prolongan hasta el 10 de agosto. Ese día, el lunes, tendrá lugar la famosa cita con el concurso provincial de carrozas, seguido de jira campestre, verbena y fuegos artificiales.

Hevia fue el primer presidente de la plataforma «Todos Juntos Podemos», que aglutinó a las asociaciones de la parroquia para optar al galardón del «Pueblo ejemplar» de Asturias, que finalmente se logró el año pasado tras muchos intentos. Su alegría el día que participó en el acto para recoger el galardón, el pasado octubre, tal vez fue comparable con la que mostró ayer al pregonar los festejos de Valdesoto, un pueblo que «engancha».

«No es pasión de nativo», señaló, es que se trata de un «pueblo vivo, con ideas, imaginación, fantasía y creatividad, con un entorno natural y paisajístico digno de contemplar», rememoró antes de emprender un paseo por su infancia, en la escuela de Leceñes, y dedicar a los niños y niñas, a los más jóvenes, su pregón.

A la infancia se le debe gratitud «por hacernos sentir lo hermoso de vivir cada día una aventura», y también a las personas «que hacen posible esta celebración», destacó. Mencionó a la «comisión de fiestas, asociaciones, peñas, vecinas y vecinos que colaboran para que todo salga adelante».

También citó a los mayores, «guardianes» de la cultura y costumbres, y no olvidó «el apoyo de los maestros y maestras de la Escuela de Faes que, con exquisito trabajo, fomentan y mantienen vivas en vosotros la continuidad de las tradiciones, incorporando valores artísticos, creativos y humanos que engrandecen a la comunidad vecinal y mantienen su identidad».

Hevia insistió en su «orgullo por haber nacido en este pueblo, que me ha dado la oportunidad de poder colaborar con mis vecinos y con una juventud incondicional que no escatima tiempo y esfuerzo para que todas las aspiraciones, ilusiones y proyectos sean una realidad». Porque «tenemos una juventud formada, muy solidaria y capacitada para construir una sociedad más humana, más justa y más libre», subrayó.

Habló con admiración de los vecinos de Valdesoto, que siempre «hemos sido alegres, trabajadores, tenaces, solidarios, generosos y hospitalarios». Y de sus manifestaciones artísticas, «que se traducen en la puesta en escena de un trabajo colectivo en donde todo suma y no deja a nadie atrás».

Una muestra de ese trabajo colectivo, incidió, son las carrozas, «plato fuerte de nuestras fiestas, símbolo de la recuperación de las tradiciones, de la cooperación, de la sátira, de la imaginación y creatividad de las vecinas y vecinos».

«La gente fai a los pueblos, por eso esti pueblo ye’l mexor», concluyó Hevia abriendo unos festejos que hoy incluyen una quedada de BTT, juegos infantiles, bingo popular y verbena. El domingo hay mercado artesanal, misa y sesión vermú, a la espera del día grande, el lunes, con su famoso desfile de carrozas.

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