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Lieres-Marcenado, el tramo con mayor deterioro de la N-634 entre Siero y Piloña

Las inspecciones para las obras de reparación que ha licitado Transportes en 11,4 millones detectaron baches, grietas, pérdidas de material y parches

El cruce de La Secada de la carretera N-634, un tramo incluido en el proyecto de mejora que impulsa el Ministerio.

El cruce de La Secada de la carretera N-634, un tramo incluido en el proyecto de mejora que impulsa el Ministerio. / J. A. O.

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J. A. O.

Pola de Siero

El tramo que va de Lieres a Marcenado es el que presenta un mayor deterioro de todo el trazado de la carretera N-634 a su paso por Piloña, Nava y Siero, cuya rehabilitación integral acaba de sacar a licitación el Ministerio de Transportes. Son 5,3 kilómetros que se consideran "especialmente degradados", con un claro predominio de zonas en "mal" y "muy mal" estado. Los técnicos que han analizado la situación advierten de que la degradación de la rodadura afecta a la seguridad de la circulación, repercute negativamente en la comodidad de los conductores y compromete la duración del pavimento.

La esperada actuación abarca algo más de 30 kilómetros de la N-634, entre Villamayor (Piloña) y Marcenado (Siero) y cuenta con un presupuesto de 11,4 millones de euros. El plazo de ejecución se ha establecido en 28 meses.

La licitación de los trabajos llega tras más de ocho años de tramitación y marcada por sucesivas revisiones y actualizaciones del proyecto. Las empresas interesadas tienen de plazo hasta el 23 de octubre para presentar sus ofertas y el horizonte temporal marca para el año que viene el inicio der los trabajos. El diagnóstico del proyecto demuestra que el deterioro se extiende por la mayor parte del recorrido. Para estudiar el estado de la carretera, los técnicos dividieron los más de 30 kilómetros en cuatro grandes sectores y en todos detectaron un predominio de zonas calificadas como "malas". Los dos relativamente mejor conservados mantienen un 31% y un 25% de superficie en buen estado, mientras que otro se encuentra prácticamente en su totalidad entre un estado intermedio y malo. El panorama empeora en el último, desde el entorno de Lieres hasta Marcenado, definido por los técnicos que han diseñado el proyecto como "especialmente degradado", con un claro predominio de superficies en "mal" y "muy mal" estado. En esos últimos 5,3 kilómetros está previsto retirar y renovar 41.816 metros cuadrados de firme.

El trazado incluido en el proyecto.

El trazado incluido en el proyecto.

Las inspecciones realizadas para preparar la actuación encontraron baches, grietas, pérdida de material y numerosos parches y reparaciones anteriores a lo largo de la carretera. El proyecto concluye que buena parte de los problemas se localizan en una superficie "muy envejecida y deteriorada". Sin embargo , bajo el asfalto, la situación es distinta: los estudios indican que, con carácter general, la estructura de la carretera conserva una resistencia adecuada, por lo que la intervención se centrará en renovar el firme y corregir los puntos donde los daños son más importantes.

En cinco zonas concretas será necesaria una intervención de mayor profundidad, todas anteriores al sector de Siero que presenta el peor estado superficial. En estos puntos de Piloña y Nava no bastará con retirar y sustituir el asfalto . También será necesario actuar sobre las capas inferiores de la carretera para solucionar los problemas detectados. Dos de estas reparaciones obligarán a habilitar desvíos provisionales mientras se ejecutan los trabajos.

La rehabilitación supondrá una renovación generalizada del pavimento en los más de 30 kilómetros incluidos en el proyecto. Allí donde el deterioro lo exige se retirará la superficie dañada y se extenderá nuevo asfalto, mientras que en el conjunto del recorrido se renovará la capa de rodadura para conseguir unas condiciones homogéneas. La obra incluye trabajos sobre la señalización, el balizamiento y los sistemas de protección de la carretera, junto a otras instalaciones vinculadas al control del tráfico.

La actuación alcanzará también a las barreras de seguridad. La inspección realizada constató que las existentes presentan una altura insuficiente en los tramos en los que están instaladas. La solución prevista pasa por sustituirlas por nuevos sistemas de contención adaptados a las condiciones actuales.

El anuncio de la licitación de las obras ha sido muy bien recibido en los concejos afectados, que esperaban desde hace años por una actuación en una carretera con altos índices de siniestralidad pese a que el volumen de tráfico ha caído de forma drástica desde la entrada en servicio de los tramo de la Autovía del Cantábrico (A-8) del centro-oriente de la región.

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