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José Antonio Noval Cueto

José Antonio Noval Cueto

Alcalde de Siero (2010-11) por el PP

Hombres que tengan conciencia…

Necesitamos en política el perfil que mi madre escuchó en la Pola un martes electoral de los años 30

En épocas de incertidumbre, desencanto y ante la situación delicada que vivimos me veo en la obligación de escribir estas letras que solo tratan de aportar un poco de luz en medio de este mundo caótico y confuso que nos rodea, donde parece que todo vale. Letras para no eludir la obligación que todos tenemos de ser libres y serlo de verdad.

Decía el cantautor argentino Jorge Cafrune que “la sangre tiene razones que hacen engordan las venas”, y esto nos pasa a muchos españoles que vemos la deriva que lleva nuestra nación, que día a día incrementa nuestra presión arterial y no va a haber venas que la soporten y todo sin que medie la menor explicación solvente y menos soluciones.

Somos un barco con timón compartido y las consecuencias de una navegación así son previsiblemente negativas. No hace mucho, allá por 2008, vivimos una situación semejante y los efectos demoledores de aquella locura, de aquellos falsos brotes verdes los padecimos todos y algunos de sus efectos aún perduran. Ahora se ha reeditado la edición, con más intensidad y fuerza, con más radicalidad y tensión, con más cocineros y beneficiarios -todos se necesitan; solos no son nada-, y por el medio una pandemia que ya ha dejado más de cien mil fallecidos en España, un Gobierno débil, incoherente que huye de los problemas (Londres/Trípoli)  y una situación económica alarmante que ha llevado al Ejecutivo a querer apropiarse de los dineros sobrantes de los ayuntamientos, algo que ha impedido la valiente reacción de algunos alcaldes que dejaron en evidencia al alcalde de Vigo, presidente de la Federación Española de Concejos, Abel Caballero, por su servilismo .

Creo que hay suficientes motivos para tomarse la política en serio y no dar esa sensación de carnaval, de trueque, de estafa, de corte frívola en que se ha convertido nuestro Parlamento Nacional y más, cuando hay tantas necesidades y necesitados

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Cada día tiene su propio afán y en la política española se puede decir que cada día tenemos un nuevo problema -llámese Venezuela, Marruecos, Cataluña, Europa,  ertes, paro, miseria, dolor… - que se suma a los anteriores, y nos desilusiona y frustra.  Y que hace que nuestro prestigio exterior se reduzca a la mínima expresión. Y esto no es bueno en un país que vive especialmente del turismo, del automóvil, del dinero e inversión extranjera, en resumen, de la confianza que genere, y que ecesita imperiosamente trabajo para sus ciudadanos. Y especialmente trabajo para las generaciones jóvenes que ven mermadas sus posibilidades de futuro hasta el extremo, y lo grave es que nadie tiene intención de remediarlo, como si el problema no existiera, cuando los comedores sociales, los albergues, los bancos de alimentos y demás organismos de cooperación están tan desbordados como las listas de espera de los hospitales. Y el número de los indigentes y personas sin recursos aumenta.

Recordemos que un paquete de detergente familiar tiene menos peso y ronda los 10 euros o que el precio de la luz, que antes subía por los temporales de invierno, ahora ya sube en mayo y veremos...

Pero las únicas respuestas que se airean hablan de la España del 2050 o de la nueva creación de la Agencia Espacial Española.

Creo que hay suficientes motivos para tomarse la política en serio y no dar esa sensación de carnaval, de trueque, de estafa, de corte frívola en que se ha convertido nuestro Parlamento Nacional y más, cuando hay tantas necesidades y necesitados. Queremos gestión, no tensión. Esa deseable y benéfica seriedad debe empezar por respetar el marco jurídico que entre todos nos hemos dado, con mucho esfuerzo y sangre, y que tanto progreso y modernidad trajo a España y que la ha convertido en un Estado de Derecho, donde la ley es la garantía suprema de seguridad, concordia y progreso para sus ciudadanos, y todo a raíz de la aprobación en referéndum de la Constitución del 78.

Queremos gestión, no tensión. Esa deseable y benéfica seriedad debe empezar por respetar el marco jurídico que entre todos nos hemos dado, con mucho esfuerzo y sangre, y que tanto progreso y modernidad trajo a España

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Digo todo esto ahora que es intención del Presidente de Gobierno, Sr. Sánchez, aprobar los indultos a los encausados y sentenciados por la sublevación o rebelión del 1-0 en Cataluña, cuando está demostrado que no pueden alegar ignorancia, se les avisó reiteradamente de sus consecuencias y a pesar de todo sacaron a Policía y Guardia Civil de sus hoteles y les alojaron en barcos del puerto. Alguno hasta tuvo que jubilarse, y a pesar de la gravedad de los hechos aún afirman “que lo volverán hacer”.

No hay arrepentimiento y parece que, por muchos argumentos que demos, es voluntad del Presidente cumplir con los pactos de la moción de censura que facilitaron su investidura y permanencia en el Gobierno e indultarlos. Cuando firmó la sociedad de Gobierno sabía quienes eran sus socios y lo que pretendían.  Sabía el riesgo que corría y que corríamos.

A mí me han enseñado que en política no vale todo y que lo que se firma se cumple. Y en esas estamos. Tiene que elegir entre cumplir su compromiso y tensionar y debilitar más a España , complicarnos la vida más a los españoles y hacernos más desiguales o romper con sus socios y buscar un camino nuevo que pasa por unas nuevas elecciones, aunque no dé tiempo para cambiar la ley electoral que tanto poder da a los nacionalistas y que bloquea y tensiona a España. Objetivo prioritario que se debe marcar cualquier futuro gobierno responsable y que vele por los intereses de todos.

Los problemas de España, si siguiéramos el ejemplo alemán, durarían veinticuatro horas y pasan por el necesario entendimiento entre PSOE y PP. Si cree resolver el problema catalán con esos indultos, permita que le recuerde unas palabras muy personales de Antonio Machado a su novia Guiomar: “Los catalanes no nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven…Creo con Don Miguel de Unamuno que el Estatuto es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y en lo tocante a enseñanza algo verdaderamente intolerable. Creo, sin embargo, que todavía cabe una reacción a favor de España, que no conceda a Cataluña sino lo justo: uno moderada autonomía y nada más…”. Estas palabras escritas en los años 30 hablan por sí solas.

Ya no estamos en los tiempos en que el PSOE tenía inmunidad. Ahora, los ciudadanos están muy pendientes de pago del crédito de su coche, vivienda, de la cesta de la compra, de su trabajo, de su futuro y dan inmunidad a quien la merece

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El socialismo está en franca decadencia en Italia, en Francia y si el Sr. Sánchez persiste en sus propósitos no tardando mucho lo estará en España. Recuerde la travesía del desierto del PSOE después de la nefasta era Zapatero.

Más recientemente, mire lo que pasó en Madrid. Algo se habrá hecho mal y no fue el bueno de Ángel Gabilondo, que si de algo pecó, a su edad, fue de excesiva obediencia… Ya no estamos en los tiempos en que el PSOE, hiciera lo que hiciera, tenía inmunidad. Ahora, los ciudadanos están muy pendientes de pago del crédito de su  coche, vivienda, de la cesta de la compra, de su trabajo, de su futuro y dan la inmunidad a quien la merece por su entrega y dedicación a la colectividad, no a unos pocos.

¿Puede un llamarse democrático un partido que no respeta el Estado de Derecho que él mismo apoyó?  Ya tengo cierta edad y recuerdo que mi difunta madre siempre que salía a relucir el tema político, citaba unas palabras que escuchó de joven en un martes electoral en la Pola de los años 30 y que decían: “Ya no sirve subir al poder personas de mayor inteligencia, sino que lo que hace falta es personas que tengan conciencia”, palabras del diputado socialista fallecido en el exilio mejicano y en su día ministro de Fomento, don Álvaro de Albornoz. ¿Cómo cotiza hoy la conciencia? Las empresas del IBEX superan los 9.000 puntos.

 P.D Esta es la inquietud convertida en letras que os tenía que trasladar un día como hoy. El futuro depende de nosotros. ¡Feliz fin de semana!

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