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Vicente A. Montes Álvarez

Pan

Algunas consecuencias del alza general de los precios

Al ir a pagar el saco de trigo con el que alimento mis gallinas, quedé impresionado: había subido desde hace unos nueve meses el 100 por ciento. No pude evitar pensar en las panaderías, con las subidas del ingrediente básico y la energía para la elaboración. Pero por decreto nos han bajado la cantidad de sal en el pan.

Tal vez los paladares más delicados ya lo habrán percibido, aunque ante el bocadillo de chorizo picante o de tortilla de jamón ni se nota. El Estado es como una madre, se preocupa tanto por nuestra salud que... A nivel de salud cardiológica está descrito que los disgustos nos originan “indigestión emocional”, debilitando nuestro corazón. Y, francamente, llevamos un tiempo en el que las alegrías brillan por su ausencia.

Además, también están descritas las consecuencias psicológicas de la falta de libertad, con frustración e irritabilidad. Dando por demostrado que el exceso de sodio perjudica la salud física, podríamos mejorar de no aparecer otras variables, como “ahora obligatorio esto”, “ahora prohibido esto otro”, “ahora no te va a alcanzar tu sueldo”, “ahora a marear a los de las gasolineras”. Es posible que se baje la sal del pan para compensar los daños a la salud que nos produce lo que parece irreparable, e incluso hasta nos cuenten que se baja la cantidad de sal para compensar las subidas de costes. Y callo, porque igual abro la boca y sube el pan.

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