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José Antonio Noval Cueto

José Antonio Noval Cueto

Alcalde de Siero (2010-11) por el PP

El 2 de abril de 2022

En plena Cuaresma y cuando los israelitas abandonan Egipto con destino a Jerusalén, en Sevilla y con destino a Génova 13, la familia popular al son de  “oliñas veñen, oliñas e van”, dan el espaldarazo definitivo a Alberto Núñez Feijóo que, con el 98,335 por ciento de los votos emitidos, se convierte en el nuevo presidente del Partido Popular  y abre un nuevo horizonte en la historia de  España, en la que el PP se la  juega todo,  hasta su propia existencia, ya que  debe recuperar el crédito perdido y evitar el posible sorpasso de Vox, pues desde la muerte en soledad de Rita Barberá en un hotel madrileño, próximo al Congreso de Diputados, no ha parado de perder apoyos. Y este es el momento de decir que no todo vale en política, que hay otras políticas y otros políticos que conecten con la sociedad y se preocupen de ella, de que le vaya bien, de que pueda llegar a final de mes, que le den la seguridad y confianza de la que tanto carecemos, pues nunca la sociedad se ha sentido tan sola, tan abandonada y tan despreciada por el poder, donde por justificar se justifica hasta lo imposible, Y este es el reto del niño de “Os Peares”, Orense, licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago y antiguo alumno de los Hermanos Maristas de León.

Hay muchas maneras de hacer política, pero en líneas generales se pueden reducir a dos: las que tensionan y las que gestionan. Y Alberto Núñez Feijóo ha escogido la segunda opción, las políticas de gestión, las que se preocupan por solucionar y resolver los problemas del día a día del ciudadano. Y así se lo ha hecho saber a Pedro Sánchez, en la entrevista de tres horas que han mantenido. Llega la hora de los ciudadanos, del precio del aceite, del pan, de la luz, de la gasolina, de todo aquello que haga posible que la vida sea más llevadera para el grueso de los mortales. Un buen presidente debe saber cuánto cuesta un café y el billete del metro… No podemos ser el país de Europa donde más suben los impuestos, donde más sube la vida, donde más déficit –el mayor de Europa- y una deuda pública que se aproxima al 120 por ciento del PIB. No basta con recaudar, algo hay que hacer. La recaudación fiscal ha aumentado en 230.000 millones de euros, un 23 por ciento, y la vida de los ciudadanos cada día se hace más difícil. ¿Algo debemos hacer?  Dicen los expertos que subir impuestos es peligroso, nos hace menos competitivos y esto acarrea cierres, paro… España es el único país europeo donde suben. ¿Bajarlos dicen otros que es irresponsable? En lo que coinciden todos es en cambiar el sistema fiscal, que no es operativo y en evitar el gasto innecesario, controlar el gasto, gastar menos y en lo que de verdad es necesario. ¿Se hace?

Que llevamos casi tres años de tensión nadie lo puede negar y basta fijarse en los apoyos que tiene el PSOE para poder gobernar desde la desigualdad y desde la arbitrariedad, que llega incluso a afectar a todas las instituciones del Estado, ya sean administrativas, ya judiciales, con la consiguiente falta de  estabilidad que tanto daño nos hace a nivel interno y tanta mala imagen nos traslada al exterior, del que tanto dependemos -fondos europeos-, que no se fían de nosotros e incluso recuerdan aquel viejo lema de un bazar inglés que decía “ ”Abstenerse hispanos”.

Feijóo en su primera vista a la Moncloa ha marcado una nueva ruta, un nuevo camino para el caladero de votos: lo cotidiano, lo que de verdad preocupa al vecino, al ciudadano, el precio de la cesta de la compra, la reducción del IVA en aquellos productos básicos y necesarios (luz, teléfono, lejía, mascarillas…). No se contenta con la estrategia de recaudar como sea, también se preocupa del control del gasto, de cómo gastar menos, de cómo hacer que los bolsillos tengan más dinero, de que no se malgasten “los cuartos” que tanto necesitamos. Es por ahí por donde quieren los ciudadanos que vayamos y es que el dinero no se reproduce por sí solo, que los créditos hay que pagarlos y que de seguir así llegará el día que no tengamos ni crédito y más ahora que el Banco Central Europeo anuncia que va a dejar de comprar deuda pública a los estados miembros.

Esta es más o menos la situación que vivimos y padecemos y a la que hemos de poner fin. En épocas de polémicas interesadas, vía despiste, como la de las comprar de las mascarillas, cuando casi todo quisque se ha saltado la ley de contratos en aquellos desolados tiempos de pandemia para hacerse con mascarillas, que incomprensiblemente no existían en España (es execrable que con el dolor y la necesidad de muchos se enriquezcan unos facinerosos que no alcanzan la categoría de persona) . Es hora de centrar el tiro, de evitar entre todos el colapso que se avecina,  sea cual sea la ideología de cada uno,  y más ahora que hasta el propio Estado del Bienestar está en entredicho –véanse las listas abultadas de espera médicas- y hacer realidad aquel viejo dicho de un campesino asturiano a su nieto: "Si no se siembran las patatas, no se comen”. A eso nos debemos dedicar y dejar en el olvido aquellas viejas e interesadas campañas pacifistas de “no a la OTAN”, que tanto han beneficiado y benefician a nuestros enemigos. ¿Qué sería de nosotros, en estos momentos, si no estuviéramos en la OTAN?

La política es el arte de lo real, de hacer posible lo posible, y en esa dirección debe ir Feijóo y todo gobernante que se precie, y así lo entendemos, de ahí que premiemos su propuesta de que gobierne la lista más votada, si de verdad queremos que se respete el voto que los vecinos han dejado en las urnas, pues eso de que Rufián decida por nosotros, no nos parece muy correcto ni ético, sino un auténtico despropósito que no puede ser autorizado por ninguna ideología por mucha ambición de poder que tenga. Los partidos no pueden ser una agencia de empleo y es hora que de verdad evidencien su compromiso con España y con todos los españoles.

 Después de más de quince días de andadura, las encuestas realizadas indican que las propuestas de Feijóo cuentan con el apoyo popular, ya es uno de los líderes más valorados. ¡La política no puede estar desconectada de la sociedad ni esta de la política! ¡Hagamos todos un esfuerzo!

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