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José Antonio Coppen

Bitácora de Lugones

José Antonio Coppen Fernández

José Tartiere, en el recuerdo

El ejemplo de un empresario irrepetible, de cuyo fallecimiento se acaban de cumplir 127 años, que Lugones tiene muy presente y que Oviedo debería recordar como Gijón hace con Jovellanos

La gran figura de José Tartiere Lenegre, primer conde de Santa Bárbara de Lugones, no puede caer en el olvido de los asturianos por su gran bagaje empresarial desarrollado a lo largo de décadas en la región y también en otras partes de España. Bajo ningún concepto puede borrarse de la historia. Por nuestra parte, venimos demostrando desde el pasado siglo que en Lugones lo tenemos muy presente, no así en la ciudad de Oviedo, que debería recordarlo como en Gijón recuerdan continuamente a Jovellanos. En su momento, se dijo que, después de éste, el asturiano más importante había sido Tartiere. La historia de su vida ha tenido que ser condensada en un catálogo “Tartiere en Lugones 1880-1927”, editado en el año 2007 con motivo de la exposición promovida por el que suscribe al cumplirse ochenta años de su fallecimiento, a cuya inauguración en la Casa de la Cultura asistieron todos sus descendientes. Acaban de cumplirse 95 años de su fallecimiento, que se produjo el 18 de abril de 1927 en su domicilio de la finca La Cebera. Hasta tal punto alcanzó su persona fama como empresario, que el rey Alfonso XIII le concedió el título de Conde de Santa Bárbara de Lugones.

Dominado de un afán creador de industrias, en 1880 constituyó la Sociedad Anónima Santa Bárbara, que levanta su fábrica de pólvora de Lugones en la conocida ahora como finca La Cebera, sacando al mercado dos años después sus primeros productos. Más tarde, en 1895, Tartiere promueve la Sociedad Industrial Santa Bárbara, que instala en la misma localidad de Lugones un centro de elaboración metalúrgica que mucho más tarde tuvo su continuidad en Sia Copper, hasta que hace algún tiempo esta factoría cerró sus instalaciones. Lo que nunca o pocas veces se ha indicado son los motivos que trajeron a Asturias a José Tartiere Lenegre. No fueron otros que los estrechos lazos de origen, amistad, formación y trayectoria que le unieron a otros industriales vascos como Tomás Zubiría e Ibarra (1857-1932), Víctor Chávarri Salazar (1854-1900) –ambos formados en la Escuela de Ingeniería de Lieja– y Pedro Pascual Gandarias, fallecido en 1900 y condiscípulo suyo durante sus estudios en Barcelona.

Al considerar a Tartiere el benefactor de Lugones, este pueblo siempre lo ha tenido en cuenta. Prueba de ello es que le recuerdan dos calles en la localidad, una con la denominación de José Tartiere (calle de la estación de ferrocarril) y la otra como avenida del Conde de Santa Bárbara, que es la carretera que va desde el Cruce Nuevo hasta El Resbalón.

En el parque de La Paz se encuentra, además, un busto que perteneció a la factoría de la Fábrica de Metales, trasladado hace años a dicho parque.

Hace bastantes años propusimos a la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) instituir un premio anual para jóvenes empresarios que llevará su nombre, pero no prosperó, a pesar de nuestra reiterada insistencia. No solo Lugones debería siempre tener presente a este irrepetible empresario, sino también Asturias.

Perlas de sabiduría. “La permanencia, perseverancia y persistencia a pesar de todos los obstáculos, desalientos e imposibilidades: es eso lo que distingue las almas fuertes de las débiles”. Thomas Carlyle (filósofo e historiador).

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