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La Nueva España de Siero

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Benito Díaz, arquitecto municipal

¿Ser arquitecto municipal es un premio o un castigo? La jubilación, después de cuarenta y dos años de ejercicio de la profesión, del arquitecto municipal de Siero Benito Díaz, nos sirve para poner en valor su actividad mediante la reflexión del papel de los arquitectos en la construcción de la ciudad.

Su compromiso le ha permitido ir más allá de la práctica profesional de funcionario. Las preguntas y respuestas que a continuación detallamos permitirán contrastar y valorar la profesionalidad de Benito en un concejo de Asturias y la falta de políticas urbanas que transciendan el municipio. Se ha visto obligado a cubrirlo todo, de ahí su corpulencia, y de ahí su carácter militante y, por ende, ejemplarizante.

1. ¿Los arquitectos planifican, proyectan y construyen la ciudad? Últimamente se ha entregado la ciudad a los agentes económicos. De ahí que sin la participación de los arquitectos municipales –en su papel de intermediación– es imposible que el nivel de la arquitectura sea de calidad. Hoy, en la mayoría de los casos, su labor se encuentra en el "escenario de la legalidad", olvidándose que no es el objeto central de nuestra profesión. Algo que Benito tiene siempre presente porque nunca se ha rendido a una práctica generalista que obvie los problemas centrales de la arquitectura.

2. ¿Los arquitectos municipales tienen una visión general y particular del municipio? La mirada, hoy, es cortoplacista. Cada plan, proyecto y obra, opera y transciende su ámbito, aunque afecte a un problema concreto. Hacen falta miradas holísticas para hacer una ciudad equilibrada, cohesionada y de calidad. Pero, otra razón más, se ha perdido el compromiso social de una profesión que es la segunda más antigua del mundo. Porque se ha proletarizado. Pero, en ningún caso, le ha apartado a Benito del objeto de su trabajo: Siero y el Área Metropolitana Central de Asturias.

3. ¿Los arquitectos municipales operan con diferentes instrumentos? Sí. Lo último que deberían ser los arquitectos es abogados aficionados. Los arquitectos, en general, y los municipales en particular, deben conocer su disciplina para poder intervenir en su ámbito municipal y transcenderlo. Pero una disciplina de síntesis como la arquitectura: saber (ciencia), saber hacer (técnica) y saber que se sabe hacer (cultura) lo abarca todo, y, ese todo, es el patrimonio de los arquitectos (y, si no, que se lo pregunten a Vitrubio). Y con este bagaje Benito hace, no solo su arquitectura, sino que se implica en la gestión del día a día y con el compromiso del monje de salvar almas para el cielo con su trabajo diario. Eso sí, con vehemencia, conflictos y dedicación.

4. ¿Las imágenes no son las que nos permiten entender e interiorizar la ciudad? Por supuesto. Pero es algo más: es lo que transciende de lo privado para hacerse público (las fachadas son un ejemplo significativo). Porque la arquitectura es esencial en la configuración de los escenarios territoriales, urbanos y edificatorios… ¡El paisaje! ¿Por qué se ha abandonado esto? Porque la ciudad ya no está en manos de profesionales cualificados. Han convertido la profesión en una cuadrilla de notarios y decoradores (no es casualidad). A Benito, en su día a día, y al margen de tiempos y modas, le guía su misión: conformar la ciudad de la arquitectura.

5. ¿Cuál debe ser el papel del arquitecto municipal hoy en día? Conocimiento, compromiso y dedicación. Algo de lo que esta huérfana la práctica profesional, en general, y la de los arquitectos municipales en particular. Y, por cierto, algo que no se debería perder, el famoso trío de actividades de los MIR, que siempre ha defendido Benito: prestación de servicios (licencias y proyectos), investigación (reflexiones sobre la profesión) y docencia (transmisión de conocimientos a los colegas en formación) ¿Por qué los médicos pueden y los arquitecto no? La ciudad abandonada. (No confundir con el planeamiento urbanístico municipal y su desarrollo).

¿Cuándo descansa Benito? Solamente entre colegas (Ignacio Alonso, entre otros y merecedor de otro homenaje), en su Tazones del alma. Por todo lo cual se merece un reconocimiento. Porque forma parte de la historia de Siero y del Área Metropolitana Central; de Asturias.

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