Suscríbete La Nueva España de Siero

La Nueva España de Siero

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Vicente A. Montes Álvarez

Progreso

Los empecinamientos ideológicos sirven para cualquier cosa menos para el progreso de la libertad. Que existen vestigios de nuestro pasado que nada tienen que ver con la visión actual sobre la dignidad de las personas, el respeto a las diferencias de todo tipo y la igualdad de todos, es una obviedad. Muchos de nuestros monumentos fueron fruto de tiempos históricos en los que la vida de las personas, salvo la de las clases poderosas, era para olvidar. ¿Se imaginan qué explotación humana supuso la construcción del acueducto de Segovia, con sus más de 16 kilómetros de canalización, hecho con bloques graníticos traídos desde la sierra de Guadarrama y todo ello en una sociedad imperialista y esclavista como la romana? Nuestro orgullo como humanos debiera rebelarse y solicitar derribar este monumento patrimonio de la Humanidad desde 1985. ¿O no? ¡Ah! y que las piedras las lleve la Giorgia Meloni a su casa. Pues bueno, aunque las comparaciones son odiosas, lo de la cruz de Ribalta me parece algo parecido y los razonamientos que soportan su desmantelamiento no son más democráticos que los que podrían soportar el desmantelamiento del acueducto. Lo del franquismo parece ser una patente de corso para focalizar ideología, y la memoria democrática un procedimiento más para imponerse. Aunque, francamente, no merece la pena hablar de estas payasadas cuando miles de personas pierden su vida por el frenesí de insensatos que hasta pueden ser justificados por quienes quieren ver desaparecer cualquier cosa con olor a un pasado... que, nos guste o no, es nuestro pasado, y ya saben que Hegel decía: "La Historia es el progreso de la conciencia de la libertad" y no otra cosa.

Compartir el artículo

stats