Opinión

Barco de firme roble

El pasado 25 de mayo, festividad de San Dioniso de Milán y San Genadio de Astorga, cuando se cumplían veinticinco años de la conclusión de sus estudios en el Colegio, los alumnos de la decimosexta promoción, los que concluyeron sus estudios en 1996 – hubo que aplazar este acto por motivos de la pandemia- volvieron a reunirse en el vestíbulo-salón de Actos de Primaria, el de las grandes ocasiones.

Se reunieron para la ceremonia de Imposición de Becas por sus 25 Años de Graduación en el Colegio. Un acto cuyo orden del día consistía en la bienvenida (algunos no se veían desde su graduación de COU), visita a las Instalaciones y ofrenda a la Virgen de Los Robles e imposición de becas después de unas palabras o lección magistral a cargo de uno de sus antiguos profesores, votado por ellos mismos. En este caso el ponente fue quien os escribe y de ello daré breve cuenta a lo largo de este escrito.

Hubo palabras del Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos don Diego García Castro, que expuso los fines y actividades de la Asociación y animó a formar parte de ella. En nombre de los alumnos intervino su antiguo delegado y mediador de conflictos, don Francisco Cortina Oliva, que intentó sintetizar sus muchos años en el Colegio con anécdotas, lecturas,  exámenes, vivencias, y todo ello en un tono pausado, medido, pulsando o frenando los sentimientos según relataba. Se ve que tenía bien preparado su discurso, que conoce muy bien la puesta en escena y que jugaba con ventaja, estaba en casa y contaba con el apoyo y beneplácito de todos sus compañeros y todo para decir y reiterar sus más expresivas y sentidas gracias por toda la educación y formación recibida que les hace encarar el futuro con confianza, con valentía, pues cuentan con un manual de vida en el que la trascendencia y la dignidad del ser humano son valores esenciales. 

Acabada su intervención, otro alumno, don César Casal Franco, da lectura a una carta de última hora, llegada exprofeso para la ocasión desde Alicante, en la que un antiguo profesor suyo, don Ignacio Fernández Perandones, se suma al acto y les desea lo mejor. Cierra el acto el señor don Luis Alberca Zeballos que agradece la confianza y el apoyo que ellos y sus familias han tenido con el colegio y les recuerda que ésta es su casa para lo que crean menester.

Finalizado el acto y mientras los alumnos entonan contentos y satisfechos el himno del colegio cuyas primeras palabras dan título a estas letras, el fotógrafo intenta inmortalizar lo vivido, y digo intenta, porque sé que es imposible convertir en imagen lo vivido por cada uno de nosotros. Antes de dejar el Colegio para dirigirnos al ágape, no podía faltar la visita al campo de fútbol, que ha experimentado una gran mejoría y quien más y quien menos rememoró goles y partidos de infancia y juventud y el clásico partido de final de Graduación entre profesores y alumnos.

Cuando uno tiene que dirigirse a personas maduras, de cuarenta y cinco años o más, de diferentes y loables profesiones, desde conductor de autobús, panadero, carnicero, notario, empresario , abogado, médico, periodista, poeta, sacerdote… A personas que están en la plenitud de sus vidas, de sus proyectos, surge la lógica preocupación de qué puedo decirles, y desde la altura de miras que dan los años, ya no tengo cuarenta, si no algunos más, uno va dejar  que afloren sus preocupaciones, que las traslade. Y que haga una encendida defensa de la Libertad (Ya en su día la hizo Cervantes cuando dijo: "La libertad, Sancho, es uno de lo más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos… por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida…") y especialmente de la Libertad de Prensa, en estos tiempos difíciles, opacos,  inseguros, imprevisibles, en los que la salud mental ocupa portadas de prensa un día sí y otro también (el índice de suicidios de gente joven es alarmante).

De todos es sabido que he leído más prensa que libros. Soy de los que compra un periódico por un buen artículo, que lo recorta y lo guarda; de los que aprecian el buen periodismo y de los que conocen las conexiones entre periodismo y literatura, recordemos a Clarín, que rogaba que la prensa no generase nerviosismo como lo genera ahora… Soy de los creen en la VERDAD, con mayúscula, y que es obligación de todos buscarla, servirla, respetarla, mimarla, aunque a veces traiga consecuencias no deseadas. Recientemente al escritor y periodista Javier Cercas le preguntaron qué significaba hoy la expresión "Prensa libre” y su respuesta contundente fue: “Lo mismo que ha significado siempre, una prensa que cuenta verdades y no mentiras y que está exclusivamente al servicio de los ciudadanos y no del poder. ¿Difícil? No, obligatorio.

Dicho lo que más me preocupa sólo me queda invitaros a participar en esa lucha en la defensa de la dignidad humana que tiene su base en la busca y defensa de la verdad y el respeto a la Ley que entre todos nos hemos dado, y ahora que tanto se habla de "regeneración", hago mío el viejo lema de Joaquín Costa de “Pan y escuelas”, al que yo añado "conciencia", pues sin esta ningún pueblo subsiste y menos progresa. Espero que estas palabras os puedan ser útiles.

Ya en la espicha, la alegría, las sonrisas, las conversaciones continuaban. La sidra puntual y en su punto, con buena temperatura. La cerveza fresquita. La tortilla rica, pero lo más importante hablar, comunicar. Muchos hicieron grandes distancias para este encuentro, algunos venidos de Madrid, Barcelona, Ibiza …Todos cambiaron agendas y planes familiares, había una fecha, un destino: Colegio Los Robles, 25 de mayo. A las 17.00 horas, con la tripa llena y satisfecha hubo brindis, pocos cafés y más sidra y las palabras oportunas del profesor don Ignacio Blanco, que agradeció lo vivido, pues ceremonias como estas sirven para constatar el nivel humano de los presentes, los de la decimosexta promoción , y constató que se hallaba ante buenas personas.

¿Qué más se puede pedir?  El momento álgido de esta velada tuvo lugar cuando don Adolfo Pañeda Usunáriz, en nombre de sus compañeros dirigió unas cariñosas palabras a su compañero Manuel Herrero Sierra, que después de muchos problemas de salud pudo acudir a la cita- fue duda hasta última hora- quien micrófono en mano y agradecido habló de su dura experiencia y animó a sus compañeros a amar y disfrutar la vida.

¡Que sigáis reuniéndoos y que tengáis a gala ser miembros de la promoción decimosexta del Colegio Los Robles! Doy fe que hoy habéis navegado a velocidad de crucero. ¡Con personas así da gusto reunirse! ¡Muchas gracias! ¡Enhorabuena por esa merecida Beca de Honor!

P.D: “Los primeros y principales educadores, los padres”.