Opinión
¡Feliz Navidad 2025!
Después del proceso de personalización humana que hemos iniciado la semana pasada en Laviana y después de la alegría de ver y sentir que un Dios se hace hombre para salvarnos, cuando aún Herodes no ha cometido su crimen, el infanticidio más cruel, incomprensible y narrado de todos los tiempos, un niño que caminaba feliz, de la mano de su padre, por la calle Valeriano León de Pola de Siero me hizo percibir la alegría y esperanza que trae la Navidad. A pesar del frío que reinaba en esa tarde noche, de su garganta salía, balbuceante, la “Marimorena”, que repetía de modo insistente y provocaba el asombro de los paseantes, y es que en estos días, nuestro Señor se hace presente de manera más inesperada, en este caso de la mano de un niño, de andares firmes pero de balbuceante expresión. Y es que si no somos como niños no entraremos en el reino de los Cielos.
Ese mismo día un vendedor de la ONCE, en mañana fría y húmeda, respondía seguro y agradecido al comprador de su cupón, con su “Feliz Navidad” y del mismo modo, casi saltando, bailando, con la sonrisa en los ojos, contestaba el emigrante africano al recibir su limosna a la entrada de un centro comercial. Estamos en Navidad y las calles y edificios que nos rodean hacen suyo ese mensaje de paz, amor y generosidad que tanto necesitamos, y más ahora que la guerra vuelve a querer ser la protagonista de nuestra vida, con países como Rusia, que invierten casi un 42 % de su presupuesto en defensa y seguridad, concretamente el 41,8%, o sea unos 148.000 millones de euros, y otro tanto se puede decir de otros países. La industria del armamento vuelve a estar en alza y se la camufla sentimentalmente con puestos de trabajo.
Nuevamente la víspera de Navidad, antes de la tradicional cena de Nochebuena, los españoles de bien, monárquicos o no, hemos escuchado las sabias, prudentes y certeras palabras de nuestro Rey, Don Felipe VI, que en un discurso corto de unos nueve minutos, y de un total de 1126 palabras, vino a hablarnos de los problemas del momento y a alertarnos que vivimos una “inquietante crisis de confianza”, que pone en peligro nuestras instituciones, nuestra convivencia, nuestra manera de ser y vivir, y esto cuando se cumplen 50 años de nuestra Transición, uno de los periodos que más gloria ha dado a nuestra Nación, y cuando se han cumplido cuarenta años de nuestra ingreso en la Comunidad Europea.
Todos tenemos responsabilidad en lo que pasa, en mayor o menor medida, y es obligación de todo ciudadano libre informarse, combatir las desigualdades y legar un futuro mejor a las generaciones venidera. Y esto, por muchas motos que nos venda, no se consigue sin trabajo, sin esfuerzo, sin rigor, sin responsabilidad, sin ejercer el necesario sentido crítico, para premiar o penar lo bien o mal hecho. Nuevamente debemos recuperar el entusiasmo que impregnó y avivó nuestra Transición. La mayoría de los televidentes estamos de acuerdo con lo que dijo su Majestad, lo que evidencia su conocimiento de la realidad y lo bien asesorado que está. La mayoría de los ciudadanos sabe que muchos de los problemas que hoy padecemos y que se han vuelto crónicos se resolverían con un acuerdo entre PSOE y PP, como la modificación de la actual ley electoral que boquea y hace más desiguales a los españoles. ¿Cuándo será posible?
No todo vale en política y de esto siempre que he tenido ocasión, he hablado. Se dice que vivimos en un estado democrático y de derecho, y esto debe justificarse con hechos, con acciones nobles, con buenas conductas, de las que tan necesitados estamos, y lo más elemental es respetar las leyes que entre todos nos hemos dado. El ‘no’ y el ‘sí’ existen, lo mismo que la verdad, y elementos básicos en una democracia son la información y la máxima transparencia. No entiendo las ruedas de prensa sin preguntas, ni la justicia lenta, que ya no es justicia, sino trapicheo, cambalache o prescripción interesada.
La Navidad no es solo sidra, cordero, besugo, cordero, villancico y turrón; no es territorio impune, también, por desgracia, es tiempo de despedida, de plato vacío, de pesar y lamento. Este 26 de diciembre un grupo de familiares, vecinos y amigos despedimos a un gran amigo, excelente y dinámica persona, Fidel Vega Suárez, el “fiu de Estrella”, excelente cocinitas, buen parlamentario y mejor persona. ¡Que Dios le tenga en la gloria!
Se hace tarde. Y en enorme ”huevo de luces” de la Plaza Argüelles, de Pola de Siero, se sigue escuchando, cada vez con más intensidad la Marimorena: "Ande, ande, la marimorena/ Ande, ande, ande que es la Nochebuena…"
P.D.
“Cada ciudadano es rey bajo un rey ciudadano” (Winston Churchill)
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