Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Éxitos

El éxito de la visita papal a nuestro país es incontestable. La cuestión es por qué en una época de hundimiento de los liderazgos se produce este enorme poder de convocatoria. Hay cosas que se asocian a la personalidad del pontíficado por las que está clamando la sociedad: la justicia social, la igualdad entre los humanos, la respuesta de amor frente a los odios... Y ello no es solo porque sea proyecto divino, también porque forma parte de un arraigado sentimiento humano generalizado, con independencia de culturas y credos.

Aunque el positivismo afirme que el conocimiento maduro de la humanidad sea el basado en el conocimiento empírico, está claro que para este caso, el teológico es el único que explica la acogida al Papa. Lo que parece evidente es que la humanidad necesita aspiraciones ilusionantes porque quienes pusieron sus esperanzas en la política como procedimiento para la mejora de la sociedad tienen hartazgo. Fracaso de corrientes ideológicas de equiparación, como el comunismo, bisoñez y condición efímera de movimientos como el 15-M, decepción absoluta sobre los líderes políticos tanto nacionales como internacionales.

Da la impresión de que sólo las ideas y comportamientos de León XIV pueden ser refugio de nuestras frustraciones, y no es por la novedad porque van dos mil años de transmisión del mismo mensaje. Así que la visita del Papa y la esperanza de que nuestra selección de fútbol tenga éxito se han convertido en los únicos asuntos dignos de la atención de la ciudadanía. La visita papal sobresaliente. A ver "La Roja"

Tracking Pixel Contents