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El Huerna

Sobre una tomadura de pelo a todos los asturianos

No. Esto no va de política. Lo digo antes de que alguien se equivoque de ventanilla. Da exactamente igual a quién vote cada asturiano. Esto va de algo bastante más sencillo: de sentido común. Y de una autopista.

La del Huerna. La que une Asturias con la meseta. La que llevamos pagando desde hace una eternidad y que ahora, además de cobrarnos por utilizarla, nos ofrece la posibilidad de que nos caiga encima el techo de un túnel. Sí, el viernes por la noche se desprendió una losa en el interior del Negrón. No otro carril único a sesenta por hora. No un bache más, no una señal torcida más. No. Una losa del techo. De un túnel.

Y la autopista se cierra durante horas. Ahora el Ministerio enviará técnicos para evaluar la situación. Faltaría más. Que vayan, que miren, que estudien lo ocurrido y que hagan lo que tengan que hacer. Pero mientras los técnicos evalúan, a uno le asalta una pregunta bastante menos complicada:

¿Por qué seguimos pagando?

Porque ésa es la cuestión. En este caso lo evidente es bastante sencillo: Si una autopista no presta el servicio en condiciones normales, no debería cobrarse como si lo prestara.

Lo que ya cuesta bastante más entender es que, después de pagar, de que la autopista esté permanentemente condicionada por obras y de que, cuando finalmente se cierra, la respuesta que reciba un transportista sea algo parecido a: "Te sales por La Robla y, si no llegas, quédate a dormir donde puedas". Hay respuestas que explican por sí solas un problema. Ésa es una de ellas.

Sí, una auténtica tomadura de pelo. Pagamos por una autopista que está en obras. Pagamos mientras sufrimos retenciones. Pagamos mientras circulamos con restricciones. Pagamos cuando tenemos que desviarnos. Y ahora pagamos mientras se desprenden placas de los túneles.

Y lo que resulta todavía más difícil de aceptar es que, mientras Asturias reclama que se termine de una vez con el peaje, tengamos que seguir escuchando que si la concesión, que si el contrato, que si los procedimientos, que si los informes, que si los técnicos, que si los plazos. Todo muy correcto. Todo muy legal. Todo muy administrativo. Pero mientras tanto, a pagar, compañero. Y si no puedes pasar, ya buscarás cómo llegar. Eso es lo que resulta intolerable.

Porque el Huerna no es una carretera secundaria. Es una de las principales puertas de Asturias. La utilizan trabajadores, familias, empresas, transportistas y miles de personas que necesitan entrar o salir de nuestra región. Y todos pagamos.

Me gustaría conocer a un solo asturiano que considere razonable que sigamos pagando este peaje en las actuales circunstancias. A uno solo. Que me explique sus razones. Y, si está en mi mano, le prestaré mi voz para que pueda defenderlas. Aunque tengo la impresión de que será difícil encontrarlo.

Quizá haya llegado el momento de que alguien se lo tome en serio. Pero en serio de verdad, no de palabras. No por política. Por Asturias. Por los que pagamos. Y por algo todavía más sencillo: Porque ya está bien.

Sí, es lo que hay.

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