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Opinión | Es lo que hay

Nunca más

Carta a sí misma de una mujer maltratada.

Dedicado a la penúltima de la lista.

Hoy quiero hacerme una promesa. A mí. No a nadie más: nunca más permitiré que nadie vuelva a hacerme daño. Nunca más permitiré que alguien me falte al respeto, que me humille, que me haga sentir pequeña. Nunca más aceptaré de nadie aquello que atente contra mi dignidad.

Porque he aprendido que querer a una persona no significa tener que soportarlo todo. Que confiar no fue un error. Que ser buena no significa ser débil. Y que marcharse de quien no te respeta no es perder a alguien. Es encontrarte a ti misma.

Durante mucho tiempo pensé que tenía que comprender, perdonar, justificar. Incluso llegué a preguntarme qué había hecho yo para que aquello sucediera. Hoy ya no. No fue culpa mía. Yo no elegí que alguien cruzara una línea que nunca debió cruzar. Y no volveré a cargar con una culpa que no me pertenece.

Por eso, a partir de ahora, voy a ser mi prioridad. Si alguien no me quiere bien, me alejaré. Si alguien me hace daño, me iré. Si tengo que seguir sola, seguiré. Porque ahora sé que estar sola no es lo peor que puede pasarte. Lo peor es estar al lado de alguien que consigue que dejes de quererte.

Ahora sé lo que valgo. Y sé también que no necesito a nadie para demostrarlo. Quizá todavía haya heridas que duelan. Quizá algunas tardes vuelva el recuerdo. Pero ya no soy aquella mujer. Hoy sé que puedo levantarme. Puedo cerrar una puerta. Puedo seguir caminando. Y puedo volver a ser feliz.

Por eso, cuando alguien vuelva a intentar hacerme daño, no tendré que pensarlo. No tendré que justificarme. No tendré que pedir perdón. Me bastará con recordar esta promesa. La que me he hecho a mí misma:

Nunca más.

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