22 de marzo de 2010
22.03.2010

«Internet amplifica lo que ya existe, lo bueno o lo malo estaba ya antes y la red lo magnifica»

Ricardo Baeza-Yates, Vicepresidente de la división de investigación de Yahoo para Europa y Sudamérica aegura que «todos hacemos lo mismo en la web, la diferencia está en el tiempo que le dedicamos»

21.03.2010 | 01:00
Ricardo Baeza-Yates, durante su estancia en Oviedo.

Ricardo Baeza-Yates. Vicepresidente de la división de investigación de Yahoo para Europa y Sudamérica

Chus Neira

Ricardo Baeza-Yates (Chile, 1961) es el vicepresidente de la división de investigación de Yahoo para Europa y Sudamérica. Dirige los laboratorios de la compañía en Barcelona, Santiago de Chile y de él depende también la sede de Haifa, en Israel. Especialista en algoritmos, minería web, bases de datos e interfaces de los usuarios, la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Informática de la Universidad de Oviedo le invitó esta semana para participar en el máster y doctorado que organiza el centro sobre ingeniería web.

-Minería web consiste en buscar en lo que los usuarios dejamos por la red. ¿Con la web 2.0, que da poder al internauta para generar más contenido, hemos llegado a la utopía de que internet sea ya una colosal extensión global del cerebro humano?

-No sé si lo hemos logrado ni si estamos cerca, pero la dirección es la correcta. La web 2.0, con ejemplos como wikipedia, son la manera de que cada persona pueda manifestar sus intereses, comentar el contenido o sólo consumirlo. En el futuro ese conocimiento de todos los usuarios será mayor, porque si ahora hay 1.700 millones de personas conectadas a internet, en pocos años, unos cinco, será ya la mitad de la población del planeta la que tenga acceso, al menos a través de los teléfonos móviles.

-Una mitad conectada y otra mitad desconectada.

-No exactamente. En la otra mitad tenemos que tener en cuenta a la gente que nunca se va a conectar, en general por ser ya gente muy mayor, y a los que por ser muy jóvenes no necesariamente tienen que estar conectados, porque no está claro en qué momento un niño debe estar conectado.

-Hablaba, más bien, de la brecha digital. De un mundo alfabetizado digitalmente y otro no.

-La brecha digital es un concepto un poco ficticio. No existen brechas digitales, lo que existen son brechas de educación, sociológicas, ideológicas, económicas. Para no escribir todo eso lo llaman digital, pero nos referimos a poblaciones que si tuvieran el dinero y la educación para usar el ordenador, lo usarían. La brecha digital tiene que ver, en realidad, con esas otras brechas que hay en el mundo, y la mejor manera de combatir esa situación es con educación. Por ejemplo, si la comunidad tiene acceso a internet en las bibliotecas públicas, lo usarán.

-¿La conectividad no es un problema geográfico?

-No, no es un problema. En China, por ejemplo, la conexión a internet se realiza a través de los móviles. En todo el planeta pasa eso. Más de la mitad de los internautas ya se conectan a través de terminales móviles. Y tenga en cuenta que China acaba de superar a Estados Unidos y ya es el país con mayor acceso a internet.

-Hablaba antes de niños y ancianos. ¿Qué cambios veremos cuando toda la población mundial sean nativos digitales, es decir, gente nacida tras el despegue y desarrollo de esta tecnología?

-No es necesario esperar a que todos seamos nativos. Eso va a pasar cuando una gran cantidad de nativos tengan la posibilidad de cambiar cosas. Es pronto para decir qué cambios habrá, pero ya se ven diferencias. Para los que no conocieron las cámaras fotográficas no digitales, por ejemplo, les parece imposible que una foto no se pueda ver al momento o que un aparato no se pueda conectar a internet. Así que el primer efecto es que la tecnología se convierte, como dicen los americanos, en una «commodity» (mercancía/materia prima), en algo que está ahí y de lo que se espera que sea igual. Estos nativos también son multitarea, pueden hacer muchas cosas al mismo tiempo, y a pesar de tener contacto social necesitan tener otras redes tecnológicas de comunicación. Es decir, hay otras formas de comunicación y como son multitarea eso generará nuevas fuentes de riqueza, nuevas empresas, nuevos servicios. Quiero decir que hay cosas que desarrollamos que para nosotros no serían muy útiles pero para ellos sí, aunque no sabemos todavía con seguridad qué es lo que necesitan con ese funcionamiento.

-¿Qué peligros arrastra ese panorama?

-Internet es el primer medio de comunicación interactivo que llega a todo el mundo. Eso significa que puede amplificar cualquier hecho por pequeño que sea. Un sonido imperceptible, en internet se convierte en un tremendo aullido. Pero no hay que olvidar que amplifica lo que ya existe. Lo bueno o lo malo estaba ya antes, lo que sucede es que internet puede magnificarlo. En todo caso, internet también trae consigo un mayor grado de transparencia, interceptamos al que abusa de la tecnología rápidamente, al que la utiliza para cometer irregularidades, para censurar, como arma política...

-Por lo que decía antes de los nativos, ellos prueban que una nueva tecnología trae consigo unas nuevas necesidades.

-Sí. Todo lo que hacemos de análisis de datos, estructura y uso de la red en Yahoo, analizando contenidos más amplios que incluyen mail, chat, el buscador o flickr, lo hacemos para tratar de entender lo que quiere la gente. Por eso buscamos qué gusta, qué falta. En realidad, sí, es la tiranía de las multitudes. Si utilizan una cosa, la dejamos, si no la utilizan, la quitamos. Eso lo hacemos todos los días. Y si la gente busca determinada satisfacción y no la obtiene, nos la inventamos. Por eso se llama minería web, porque buscamos algo pero no sabemos qué, puede ser un filón de plata o de oro.

-¿Y qué quieren los usuarios de la red?

-En general no hay tantas diferencias. Todos hacemos lo mismo en internet. La diferencia es más cuánto tiempo lo hacemos, pero las necesidades suelen ser las mismas. Con los sectores divididos por edad se ve claramente. Una persona joven quiere comunicación y entretenimiento. Puede pasarse horas viendo vídeos en Youtube o fotos bonitas en flickr. No tiene las responsabilidades que impiden a un adulto con trabajo dedicar este tiempo. Esa es una de las grandes razones del éxito de la web 2.0, porque está dirigida al ocio. Son canales divertidos e interesantes y además te permiten expresarte sin censura. Porque aunque nadie te lea en internet, el mejor hecho de escribirlo ya supone una liberación para el usuario.

-Vistos los problemas habituales en torno a internet como derechos de autor o credibilidad, ¿no da la sensación de que una parte de la sociedad no entiende la esencia del medio?

-No es que no la entiendan. Es que le tiene miedo. Internet es completamente abierto y transparente, y lo transparente es exhibir lo que a veces no quieres exhibir. Con el desarrollo de internet vamos a una sociedad donde poder ser lo que uno es va a ser más fácil cada día. Hoy uno es lo que la sociedad quiere que sea, pero cada vez hay más libertad para expresarse. Cada vez hay mayor tolerancia a la diversidad. Mire, hace poco estaba analizando con unos colegas una hipótesis. En internet, junto al negocio de masas, ha surgido el modelo del «long tail» (cola larga), muchos gustos minoritarios que juntos pueden ser igual de rentables que los gustos populares. Bien. La cuestión es si una parte de la población tiene gustos populares y la otra tienen gustos raros o si, por el contrario, todos somos mitad populares y mitad raros. La respuesta es que todos tenemos ciertos gustos que compartimos con muchos pero también tenemos gustos especiales, y analizando los datos se comprueba que la hipótesis correcta es la segunda: todos somos personas ordinarias con gustos extraordinarios. Es una buena noticia. Internet lo está haciendo más visible y no hay nada malo en ello.

-Se ha visto en el negocio musical, internet ha permitido mantener y fortalecer escenas minoritarias.

-Gracias a internet y a que la música se puede digitalizar. El «Long tail» sucede porque son mercancías digitales. Con lo no digital no funciona. Si a uno le gusta la cerámica japonesa, no le queda más remedio que conseguir el objeto.

-Vista y oído están digitalizados ¿olfato, gusto y tacto?

-Se sabe cómo hacer olores, pero no es sencillo. Lo normal es que se generen ciertos olores básicos digitales, como lo agradable y lo desagradable. Lo siguiente sería el gusto y el tacto, quizás el futuro para esto sea lo virtual, pero no sé si es el camino adecuado o si empezaremos a entrar en Matrix.

-Cada vez somos más dependientes de una tecnología que, ¿acaso no es más frágil?

-La tecnología no es frágil. Lo es la dependencia con otras tecnologías, como la eléctrica. En Chile, con el terremoto, el problema principal es el de la energía eléctrica, que al fallar puede llevar a que se pierdan gran cantidad de datos. Ese sería el punto donde habría que apuntalar la tecnología, con redes eléctricas más potentes y más resistentes. Lo frágil es la interconexión. Y se ha visto con la crisis económica. Antes una crisis nacional sólo afectaba a un país. Ahora afecta a todo el mundo.

-¿Qué es la red? Quiero decir, la cantidad de datos, de páginas, el ritmo al que crece... ¿Permite llegar a tener una visión de la web?

-Entender la web es nuestra motivación número uno. Si no la entendemos, no la podemos buscar, y la riqueza de datos nos llega gracias a los buscadores. La estructura de la web no es algo completamente conectado. Hay otros componentes que son como la Polinesia antes de ser descubierta. Por eso es muy importante tener la cooperación de los administradores de los sitios web. Si no, básicamente desaparecerán. Un estudio que realizamos en Chile nos mostró que un diez por ciento de los sitios web desaparece en un año, y eso es porque no tienen tráfico.

-¿Y el crecimiento?

-En ese estudio era de 120% de páginas nuevas cada año, así que imagine. Y desde el punto de vista de contenidos el crecimiento es aún mayor, porque el número de páginas dinámicas es infinito. Por eso nuestro problema no es a cuántas páginas preguntamos, sino qué página tiene la mejor respuesta dependiendo de la pregunta que hagamos. Cuanto más la conoces, la web es mucho más complicada, más rica, más diversa, el producto de más de mil millones de personas en todo el mundo. Algo difícil de modelar.

-¿Ya está todo en internet?

-Dicen que si algo es importante, está en la web, y si no está, es porque no es importante, porque no preocupa a nadie. Al final, la web es la expresión de nosotros mismos, y eso se ve muy bien cuando hacemos gráficos con los enlaces que hay de un país a otro y los comparamos con el comercio de importaciones y exportaciones. La correlación es altísima.

-¿Internet acabará autorregulándose con tribunales internacionales globales o acabaremos teniendo dos webs, una de pago, capada y segura, y otra libre, abierta pero insegura?

-De nuevo este problema no tiene que ver con internet, sino con qué legislación internacional queremos tener. Ya tenemos los derechos humanos, y a mí me gustaría ver lo mismo para internet. Me gustaría que pudiéramos llegar a un consenso entre lo correcto y lo incorrecto. De todas formas, creo que no hay que regular mucho internet porque una de sus ventajas, como dije antes, es su autorregulación. La posibilidad de una web capada no me gustaría nada. Eso sí sería lo más parecido a una auténtica brecha digital.

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