25 de abril de 2008
25.04.2008
 
vicente gotor Nuevo rector electo de la Universidad de Oviedo 

Vicente Gotor: «Con el actual presupuesto es impensable abordar el Espacio Europeo»

«He hecho una oposición leal; ahora yo también pido esa lealtad y un plazo para que nos dejen trabajar»

25.04.2008 | 13:12

Oviedo, Eduardo GARCÍA

-Se le acabó el laboratorio.

-El laboratorio ha sido mi vida. Sé que es muy difícil pasarse cuatro años alejado de él y después reengancharse sin problemas. Así que hay que dejar paso a los jóvenes. En esta Facultad de Químicas tenemos muchos becarios, y muy buenos. Me va a dar pena, pero en compensación el Vicerrectorado de Investigación será uno de los pilares del nuevo equipo rectoral.

-¿Quién será vicerrector?

-Es el único nombre que puedo dar por hecho en estos momentos: Santiago García Granda.

-Su jefe de campaña electoral.

-Pero no por eso. Santiago está entre los mejores investigadores de esta Universidad y tiene una capacidad de trabajo fuera de lo normal. Será vicerrector, como los demás, por mérito y capacidad. Y me temo que le será duro porque está con muchos proyectos sobre la mesa y va a tener que dejarlo todo. Quiero vicerrectores que ejerzan «full-time».

Vicente Gotor Santamaría, 60 años, catedrático de Química Orgánica, fue elegido anteayer nuevo rector de la Universidad de Oviedo. Fue una elección con holgura, con el 63% del voto ponderado, confirmando los resultados de la primera vuelta. Aragonés, empadronado en Asturias desde hace tres décadas, casado, con dos hijos, ha ocupado cargos de gestión en la Universidad desde 1988. Tiene cuatro años para poner en valor un programa con el reto de la adecuación del Espacio Europeo de Enseñanza Superior.

-Más nombres para su equipo rectoral.

-No se los puedo dar. Habrá un Vicerrectorado de Informática, Redes y Comunicaciones, y otro de Internacionalización y Cooperación. Habrá novedades en la infraestructura, pero esto no va a ser una revolución.-Insisto con los nombres.

-Mire, yo llego al Rectorado con las manos libres. Quizá hubo candidatos que prometieron 30 vicerrectorados, no sé. Yo no. Tengo que hablar con mucha gente este fin de semana, y quizá el miércoles presente a todo el equipo.

-Siempre hay más demanda que oferta. ¿Preparado para «fichar» a una docena de nuevos enemigos?

-Inevitablemente alguien se va a sentir defraudado, pero lo cierto es que nadie me ha pedido nada. Quiero tener las ideas claras para poder decidir lo mejor.

-Rector de Ciencias, ¿equipo de Ciencias?

-Habrá de todo. Se equivocan quienes piensen que las Humanidades no van a estar representadas.

-¿Le llega el Rectorado en el momento ideal?

-Yo creo que sí. Cumplí una etapa y ahora las nuevas ideas en el laboratorio las tienen que proponer otros. Me toca estar en primera línea de gestión universitaria y estoy contento.

-Hace cuatro años perdió las elecciones. ¿Se imaginaba entonces el éxito del segundo intento?

-En un principio, no. Pero recuerdo recibir un aluvión de llamadas que me pedían que siguiera, había un activo que no se podía tirar por la borda. Hace cuatro años fue un movimiento espontáneo; esta vez fue distinto.

-¿Qué es lo que peor funciona en la Universidad de Oviedo?

-Hay demasiada burocracia, y grupos que no colaboran lo suficiente. Y demasiado protagonismo.

-¿Mucho reino de taifas?

-No diría yo tanto, pero hay gente muy individualista. Así no se puede trabajar.

-¿Quién cambia eso?

-Yo lo voy a intentar.

-Por las palabras de su oponente en la lucha por el Rectorado, Paz Andrés, la va a tener en la oposición activa.

-Dijo que iba a ser crítica sin crispación ni descalificaciones. Eso está muy bien. Yo he intentado siempre hacer una oposición leal dentro de la Universidad. Pido un plazo para que nos dejen trabajar, y después debatimos todo lo que se quiera. Pido lealtad, no me vale que alguien te dé una sonrisita y después te golpee por la espalda.

-Me he perdido. ¿Seguimos hablando de Paz Andrés?

-No, no, qué va. No pienso en Paz Andrés, de verdad. En todo caso insisto sobre una cosa que dije en la campaña: la Universidad no es un marco político, aunque hagamos política universitaria.

-¿Le llamó Álvarez Areces?

-En cuanto se conocieron los resultados. El Presidente conoce cuál es mi perfil, y le dije que yo iba a estar a su disposición.

-¿Son mejorables las relaciones Principado-Universidad?

-Manifiestamente mejorables. Por mi parte, no va a haber problema.

-Llevarse bien es cosa de dos.

-Y dos no riñen si uno no quiere.

-¿Cuál es el primer «deber» en relación con el Principado?

-Hay que hacer un esfuerzo común para que la mayor parte de los nuevos grados salgan para el curso 2009-2010. Se ha perdido el tiempo en nuestra Universidad, ha habido una parálisis en este campo concreto y vamos retrasados.

-Usted no ha querido pronunciarse sobre nuevas carreras. ¿Mantiene la falta de concreción?

-Es que sobre este tema hay que ser muy prudentes. Lo primero, reforzar los grados que tenemos. Para empezar me parece absurdo crear un nuevo grado sin profesorado cualificado, de ahí mi obsesión con la plantilla docente. En todo caso, las nuevas titulaciones hay que consensuarlas.

-¿Tenemos un buen nivel docente?

-Sin duda alguna. Y toda una generación joven muy motivada, que es la que tiene la responsabilidad de dar un gran empujón de calidad.

-¿Tenemos buenos medios?

-Insuficientes. En estos momentos sería impensable abordar el Espacio Europeo con el presupuesto de nuestra Universidad. Para la convergencia europea se va a necesitar dinero, y eso lo sabemos nosotros y también lo saben en el Principado.

-¿Hay cargo más atractivo que el de rector de la Universidad asturiana?

-Se lo diré dentro de seis meses. Llegar a rector no era mi meta, pero lo abordo con la ilusión de poder hacer cosas.

-¿Le da pereza tanta dimensión mediática?

-Es que con esto de la campaña electoral la gente hasta me conoce por la calle. Pero, es verdad, lo que más me preocupa es tener que estar en esa primera línea frente a los medios de comunicación. No puedo ni quiero estar continuamente saliendo en el periódico. Habrá cosas en las que delegaré.

-¿Se siente rehén de Juan Vázquez, su antecesor en el cargo, en este sentido?

-Somos personas diferentes. Cuando fui vicerrector con Julio Rodríguez, mis compañeros siempre me decían: «Vicente, siempre te escondes en los actos». Mi ego lleva mucho, mucho tiempo saciado.

-Apuesto a que se acordará de Julio Rodríguez en su discurso de toma de posesión el próximo día 8.

-Y también de Marita Aragón, que siendo ella vicerrectora hace veinte años me nombró director del área de Ordenación Académica. Pero ya que nombra a Julio Rodríguez le diré que no ha sido un rector justamente valorado. Cometió errores, pero estableció y consolidó a más personas que ninguno otro, trajo patrimonio y fue un hombre que a sus no votantes los trató de manera exquisita.

-Eso no lo va a hacer usted.

-Yo creo que sí.

-¿De manera exquisita?

-No practicaré el sectarismo.

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