27 de abril de 2008
27.04.2008
 
Ulrich Hauptmann

Ingeniero nuclear, experto en seguridad, ha dado un curso en la Facultad de Químicas de Oviedo

 

«No queremos centrales nucleares, pero compramos energía al vecino» «Hay objetivos terroristas más vulnerables que una instalación nuclear»

«Hoy en día otro Chernobil es imposible, lo que se toleró allí ya no se tolera en ninguna parte»

27.04.2008 | 02:00
Ulrich Hauptmann, en la Facultad de Químicas de Oviedo.

Oviedo

Oviedo, Eduardo GARCÍA

-El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, acaba de pedir en el Reino Unido un pacto de energía nuclear entre los dos países. Otros, como España, viven un parón y un mar de dudas.

-Y como Alemania. Pero globalmente la energía nuclear seguirá funcionando. Hay muchos países que construyen, entre ellos Finlandia, cuyos habitantes no tienen fama de temerarios ni poco ecologistas. En Asia, no digamos. No creo que China se vaya a contener en este aspecto.

Ulrich Hauptmann es ingeniero nuclear y uno de los grandes expertos en aproximación científica al riesgo industrial. Catedrático en la Universidad Otto von Guericke, de Magdeburgo, es consultor de seguridad nuclear al más alto nivel europeo, y ha dado en la Facultad de Químicas de Oviedo un curso intensivo sobre métodos de evaluación de seguridad.

-Pone la mano en el fuego por las centrales nucleares en Finlandia, pero ¿también por las de China?

-En general yo creo que la seguridad de las centrales nucleares está fuera de toda duda. Hace muchos años que no se han producido acontecimientos graves. Insisto con lo de graves, porque a veces un incendio en un transformador lo traducen algunos como un accidente nuclear. Un incendio puede parar una central, pero no deja de ser un accidente convencional.

-Hay hipersensibilización.

-Es cierto, y ésa es una de las causas de que muchas sociedades no se atrevan a seguir invirtiendo en energía nuclear. Esto genera algunos problemas, y voy a referirme a mi país, Alemania. Lo primero es que si no desarrollamos programas nucleares también se resienten los programas sobre seguridad nuclear, esos que van a utilizar después en países en desarrollo. De los países desarrollados tienen que llegar los conceptos tecnológicos. Estos días supimos que el proyecto de tren magnético alemán va a quedar en suspenso por problemas económicos y que quizá se lo vendamos a China. Nos vamos a quedar atrás, y hay que recordar que la tecnología es de las pocas cosas que aún nos quedan.

-¿Nos hemos vuelto demasiado conservadores en Europa?

-Sin duda. No vale producir tecnología y después no usarla, porque eso crea un lógico recelo en el potencial comprador. La tecnología nuclear en Alemania es de hace veinte años. España no tiene el mismo problema, porque no ha sido tradicionalmente un país desarrollador de sistemas. En 1995 ya no había perspectivas nucleares en mi país, ni equipos de desarrollo.

-Y, sin embargo, Francia, a tope.

-El ochenta por ciento de su consumo energético proviene de la energía nuclear. En el fondo somos unos hipócritas, porque no queremos centrales en nuestros países, pero después la compramos a los países vecinos. A Francia o a los países del este de Europa.

-Donde el nivel de seguridad de las centrales nucleares...

-Digamos que el nivel medio de seguridad de nuestras centrales occidentales es por lo menos igual.

-¿Funciona el sistema internacional de control?

-Funciona bien. No creo que haya agujeros negros en este aspecto, el control es muy estricto y lo prueba la ausencia de accidentes con repercusiones mayores. Por cierto, que esto es algo que no pueden decir otros sectores industriales.

-¿Chernobil aún está ahí?

-Hizo un daño tremendo, pero hoy en día otro Chernobil es imposible. Lo que se toleró en Chernobil no se tolera ya en ninguna parte. El diseño de las plantas es otro y, por supuesto, no se utilizan las centrales nucleares para hacer experimentos.

-Un peligro con el que no contábamos hace años. El terrorismo.

-No me gusta generar ideas perversas. El fenómeno terrorista está ahí, pero hay objetivos más fáciles que una central nuclear. Por ejemplo, el agua que bebemos. Una central nuclear es una unidad geométricamente no demasiado grande y muy bien protegida en su estructura. No son tan sencillas de ser atacadas. Una planta química tiene mayor vulnerabilidad.

-¿Cuál será el futuro de las fuentes de energía?

-Seguro que una mezcla, pero por el momento debemos tener claro el potencial actual de las fuentes de energía alternativas.

-La eólica, por ejemplo.

-Un molino de viento genera 2 megavatios; una central nuclear, unos 1.300, y funciona cuando nosotros queremos, con una producción de unas 8.000 horas por año. Los molinos de viento pueden tener una producción anual de unas 2.500 horas, dependiendo del viento. Necesitamos 2.000 instalaciones eólicas para compensar una central nuclear media. Y aún no hay posibilidad de almacenar energía eléctrica a gran escala.

-¿La energía solar?

-Lo mismo. Es necesaria una obra civil amplia. Instalarla a gran escala necesita un montón de gasto de energía. ¿Cuántos años se necesitan para recuperar ese gasto inicial?

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