17 de octubre de 2009
17.10.2009

«Oviedo está en el mapa mundial de los estudios de textos moriscos»

«Aprender árabe en la Universidad nos da claves para conocer el mundo islámico y nuestra propia cultura»

17.10.2009 | 02:00
Amalia Zomeño.

Arabista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Oviedo, P. RUBIERA

Amalia Zomeño es una de las integrantes del grupo de investigación de Estudios Árabes del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Como tal, junto a otros seis investigadores, firmó un escrito dirigido al rector de la Universidad de Oviedo solicitándole que los estudios árabes no desaparezcan del plan docente de la institución. Asturiana de nacimiento aunque madrileña de adopción, Zomeño es especialista en Derecho Islámico.


-¿Por qué es aconsejable estudiar árabe en la Universidad española?


-Es aconsejable estudiarlo como cualquier otro idioma. Es uno de los más hablados, pero eso no es lo más relevante. Lo interesante de la filología es que estudia las lenguas, el discurso que se organiza en torno a ellas y la cultura que muestran. Ocurre igual con el bable, aunque lo hable poca gente es importantísimo estudiarlo. El árabe es la lengua de la cultura islámica pero también lo hablan muchos cristianos y hay que estudiar cada una de estas manifestaciones. Lo característico de los departamentos de filología es la variedad, la posibilidad de poder comparar las lenguas, y eso es lo que hace especial a la Universidad de Oviedo. Y con la que está cayendo en el mundo islámico, estudiar el árabe nos da claves fundamentales, por una parte para conocer el mundo islámico y, por otra, para conocer nuestra cultura.


-¿La importancia de una lengua se mide por el número de hablantes?


-Desde el punto de vista filológico, no. Se mide por las características propias. En el caso de la Universidad de Oviedo, creo que lo importante en este aspecto sería buscar unos planes de estudio que engloben necesidades diferentes. Se trata de hacer una filología comparada. La riqueza de los estudios filológicos siempre está en la posibilidad de poder compararlos, el árabe con el castellano, el hebreo con el árabe... En el caso del bable, por ejemplo, es interesante conocer si realmente los de Langreo lo hablan diferente a los de Gijón y por qué. La toponimia, en el noventa por ciento de los casos, da muchas pistas. En el oriente asturiano hay un río que se llama Guadamía, una palabra que podría ser de origen árabe. Si todo esto se estudia seriamente, se descubre la cultura que hay detrás de las lenguas. En el caso de los moriscos podemos conocer si hablaban un árabe diferente y, si era así, tal vez sea porque su situación social era distinta a la del mundo marroquí.


-¿Por qué Oviedo es referencia en los estudios arabo-islámicos?


-Por el estudio de los textos de literatura aljamiada, que es la que escribe la comunidad de los moriscos, un grupo de personas que se convierte al cristianismo pero que sigue manteniendo la cultura árabe. Independientemente de que su conversión fuera sincera u obligada por las circunstancias, su estudio nos muestra cómo vivieron aquellos musulmanes en una cultura cristiana, que es precisamente lo que sucede ahora en muchos lugares. Nos enseña cómo una cultura se adapta en minoría.


-¿Por qué estudiar a los moriscos es importante en estos momentos?


-Sirven para conocer cómo se hacen las comunidades musulmanas a un entorno cristiano y eso, hoy, es importantísimo. Da la sensación de que la Universidad de Oviedo no conoce la importancia de lo que tiene. Conocer lo que dicen esos textos es por lo que vienen a España y a Oviedo muchos profesores investigadores americanos. El árabe de los moriscos es muy característico y es precisamente en esta Universidad donde siempre se ha estudiado.


-¿Y tienen prestigio mundial?


-Yo siempre he prestado mucha atención a lo que se hace en Oviedo en estudios arabo-islámicos pero pensaba que mi condición de asturiana tenía mucho que ver con ese interés. Cuando estuve en Estados Unidos comprobé que los profesores norteamericanos cruzaban el charco para cambiar impresiones sobre los textos aljamiados con el profesor Villaverde. No iban a Madrid, venían a Oviedo para comprobar si las conclusiones que ellos habían extraído de los textos eran acertadas o no. La proyección de Oviedo en este estudio está consolidada, está en el mapa internacional de estos estudios. Y ello tiene mucho que ver también con el impacto de la revista «Aljamía», una publicación que está en las mejores bibliotecas del mundo. En Princeton, era referencia.


-Los árabes son nuestros vecinos y sin embargo da la impresión de que España vive de espaldas a su cultura, a su lengua.


-No creo que vivamos de espaldas. Durante los siglos XVI y XVII España se construye y se define como diferente a lo anterior, que entonces era lo musulmán. España luchaba contra el turco, evangelizaba América, tenía demasiados frentes abiertos. Actualmente, es uno de los países más abiertos con lo musulmán. Sigue habiendo mucha discusión sobre si debemos más al Imperio Romano a al mundo musulmán. Creo que una buena parte de nuestra historia se debe a los romanos y mucha a lo musulmán, depende de los momentos históricos.


-Millones de cristianos hablan árabe, ¿es distinto del que hablan los musulmanes?


-El árabe es la lengua de su religión y es un árabe diferente al de la cultura arabo-islámica. Estudiar las características de ese árabe es fundamental. Ahora, los estudios del árabe que hablan los inmigrantes en España son muy importantes porque utilizan muchos términos en español.


-Conocer el árabe y, por tanto, su historia y cultura, ¿puede ayudar a estrechar puentes con el mundo islámico?


-Las lenguas siempre te acercan al otro. Lo que ocurre es que muchas veces el conocer la lengua te muestra a las claras lo que tienes de diferente respecto a otros. La gente cuando sabe que eres arabista, lo encuentra útil por la situación social y política actual. A veces, somos nosotros mismos quienes no valoramos su relevancia. Recientemente escribí un artículo para una revista especializada, sobre adopciones y tutorías en el Derecho Islámico. Para mi sorpresa, me llamaron del consulado de Tánger porque les interesaba mucho el asunto, ya que los jóvenes marroquís que vienen en pateras a España muchas veces reclaman ser adoptados por parientes que viven aquí. En Holanda, un país muy pequeño y con mucha inmigración, cada tres o cuatro meses arabistas dan clases a los jueces sobre reunificación familiar, herencias y otros asuntos de la justicia islámica.


-¿El estudio de las Humanidades es simbólico en el CSIC?


-Somos una pequeña parte del CSIC pero no hay duda de que las Humanidades deben estudiarse de una manera seria. En el Consejo estamos permanentemente redefiniendo las Humanidades. Las Ciencias Sociales han tenido mucho impacto sobre las humanidades y ahora todo los estudios se hacen de una manera más antropológica o sociológica. En el caso de los moriscos, se nos pide cómo situar esos estudios en un contexto más amplio, trasladando esos modelos a la actualidad.

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