28 de enero de 2010
28.01.2010

Seguimiento masivo del paro de la enseñanza concertada, con colegios abiertos pero vacíos

l Los sindicatos arremeten contra la Consejería por permitir «las peores condiciones laborales de todo el país»

28.01.2010 | 01:00
Corte de tráfico en la calle Santa Cruz, en Oviedo, tras la concentración de docentes frente a la sede de Presidencia.

Oviedo, Eduardo GARCÍA

Un 85% de incidencia, dicen los sindicatos, y un 30% según la Consejería de Educación. La huelga de la enseñanza concertada en Asturias tuvo ayer, al margen de las cifras, siempre divergentes, una incidencia muy notable en la mayoría de los setenta centros de la provincia, con excepción de los de Educación Especial.

Los colegios abrieron sus puertas pero las clases se resintieron en gran medida, la actividad en muchos centros fue prácticamente nula y los sindicatos lograron un importante eco en su convocatoria de concentración en Oviedo. Al final los planes del comité de huelga saltaron por los aires y las casi 500 personas que asistieron a dicha concentración acabaron cortando el tráfico durante casi media hora en el centro de la capital. No estaba previsto (ni había sido autorizado), por lo que la Policía Nacional hizo acto de presencia, sin que se viera obligada a intervenir.

Había argumentos puntuales para la movilización, por lo demás bien conocidos: plantillas escasas y, por consiguiente, muy alta carga lectiva, la impugnación por parte del Principado de la paga de los 25 años o los complementos autonómicos que los trabajadores de Administración y Servicios no cobran en Asturias. Pero por encima de reivindicaciones concretas los sindicatos afirman que «las condiciones laborales de los profesores y el personal del PAS en Asturias son las peores de España». Lo proclamaba Juan Luis Barrera (OTECAS), frente a la sede de Presidencia, en Oviedo, en medio de un estrépito de pitos y de petición de dimisión del consejero José Luis Iglesias Riopedre, de nuevo blanco de las críticas docentes.

El ex diputado de IU Francisco Javier Valledor, con boina y bandera de Comisiones Obreras, estaba en primera fila aunque no era de los que coreaban a grito limpio las consignas contra el consejero, quien a esa hora participaba en Madrid en un encuentro con el ministro de Educación, Ángel Gabilondo.

Valledor, profesor del Colegio de las Ursulinas, en Gijón, recién reincorporado al puesto tras años en el mundo de la política, se acordaba ayer de la resolución de la Junta General del Principado, presentada por él en junio de 2008 por la que se insta al Gobierno a negociar con la enseñanza concertada. «Una negociación que no llega, que se dilata en el tiempo, porque el Gobierno regional no quiere negociar, y no es posible sostener esta situación. Llevamos así un montón de años». Y ayer se notaba porque la gente «estaba caliente», en palabras de uno de los miembros del comité de huelga.

La jornada de paro, la primera que los trabajadores de la enseñanza concertada convocan en Asturias en la última década, transcurrió sin incidentes. El 25% de los docentes trabajó ayer por imperativo de la resolución de servicios mínimos, decretados por la Administración. La actividad fue muy escasa en Primaria y casi inexistente en Secundaria, tramo en el que la inmensa mayoría de los escolares se quedaron en la cama. Los colegios pusieron el martes deberes dobles, para que la «maquinaria» no pierda engrase.

«De los 2.700 trabajadores de la concertada, entre profesores y PAS, secundan la huelga unos 2.000». Eran los datos que a las doce del mediodía ofrecían los cinco sindicatos convocantes. «Los centros están prácticamente a mínimos». Oviedo, Gijón y Avilés fueron las ciudades más afectadas por la convocatoria, ya que agrupan a un 70 por ciento de estos centros escolares concertados, en su mayoría de titularidad religiosa.

En Oviedo el paro fue generalizado, aunque con incidencia algo menor en colegios como el Santo Ángel y las Dominicas. En Avilés el paro fue masivo en los siete centros concertados del municipio, entre ellos el mayor de todos, el San Fernando, casi vacío durante la jornada. En Gijón la huelga tuvo un eco amplísimo. Como ejemplo, de los 1.500 alumnos del CODEMA asistieron a clase 75. En el Inmaculada, de 1.225 alumnos fueron 55, y en las Ursulinas, tan sólo asistió a clase un 10% de sus 1.200 escolares. Con los datos en la mano sorprenden las estadísticas de seguimiento dadas por la Administración regional.

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