01 de septiembre de 2010
01.09.2010

El grupo de Otín logra aumentar un 25% la longevidad de ratones envejecidos

La investigación plantea nuevas esperanzas a las personas con progeria, cuya expectativa de vida no suele superar los veinte años

01.09.2010 | 02:00

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ


El grupo de investigadores liderado por Carlos López Otín, catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, ha descubierto que el factor de crecimiento insulínico -o IGF1- alarga la vida en un modelo animal de envejecimiento prematuro humano. El trabajo fue publicado ayer en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», de la Academia Americana de las Ciencias.


El tratamiento desarrollado por los investigadores asturianos permite alargar en un 25 por ciento la longevidad de ratones con progeria. A juicio de sus autores, supone un importante avance hacia el conocimiento de los mecanismos implicados en el desarrollo de esta enfermedad. Además, plantea una nueva opción terapéutica para los pacientes afectados por síndromes de envejecimiento acelerado, quienes desarrollan durante los primeros años de vida síntomas característicos de edades avanzadas: osteoporosis, pérdida de grasa subcutánea y de pelo, y fallos cardiovasculares, entre otros.


La esperanza de vida de las personas que padecen la forma de progeria más común -el síndrome de Hutchinson-Gilford- es inferior a 20 años. Se trata de enfermedades muy poco frecuentes, pero devastadoras, según destaca la Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología (FICYT). Además de Otín, en el estudio han participado Guillermo Mariño, Alejandro Piñeiro, Álvaro Fernández, Fernando García Osorio, Antonio Fueyo y José María Pérez-Freije.


Los científicos emplearon ratones modificados genéticamente, creados previamente en su laboratorio. Y se encontraron con que los niveles de una hormona conocida como factor de crecimiento insulínico o IGF1 eran anormalmente bajos en estas patologías. Entonces, decidieron restablecer los niveles de la hormona, y el tratamiento con IGF1 condujo a una mejoría notable de diversas alteraciones presentes en estos ratones, incluyendo ganancia de peso, recuperación de grasa subcutánea y de la capacidad locomotora, disminución de la alopecia y un aumento significativo de su esperanza de vida.


Según Otín, esta contribución plantea una opción «para mejorar la situación clínica y extender la vida de los enfermos de envejecimiento prematuro». En trabajos publicados anteriormente en «Nature» y «Nature Medicine», los mismos investigadores de la Universidad de Oviedo describieron que el envejecimiento acelerado se asociaba con la activación anómala de mecanismos de protección frente al cáncer y diseñaron una estrategia farmacológica dirigida a bloquear la acumulación de la proteína responsable de esta enfermedad. Estos trabajos han conducido a un ensayo clínico internacional -actualmente en curso- para el tratamiento de los niños que padecen esta dramática enfermedad.

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