08 de abril de 2011
08.04.2011
40 Años
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Los teitos asturianos, poco reconocidos y mal cuidados según el estudio premio Europa Nostra

La investigación está firmada por la profesora de Arquitectura de la Politécnica de Madrid Carmen-Oliva Menéndez, con origen en Cudillero

08.04.2011 | 02:00
Uno de los teitos de Somiedo.

Oviedo, E. G.

El premio de investigación Europa Nostra tiene este año inequívoco sabor asturiano. La profesora Carmen-Oliva Menéndez, del departamento de Lingüística Aplicada a la Ciencia de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, se ha hecho acreedora del prestigioso galardón gracias a un trabajo, convertido en libro, que ella titula «Teitos. Cubiertas vegetales de Europa Occidental: de Asturias a Islandia».

Carmen-Oliva Menéndez nació en Madrid, pero es de origen asturiano. Su trabajo de investigación comparativo está dedicado precisamente «a la abuela Sabina» Peláez, la mujer que le enseñó los paisajes de Cudillero desde el monte Santana. «Quise que la palabra Asturias figurara en el título del trabajo», asegura esta investigadora, doctora en Arquitectura y Lingüística General, licenciada en Filosofía y Letras y Master of Arts por la Universidad de Indiana, en los Estados Unidos.

Menéndez recorrió todo el Arco Atlántico, comprobando que desde el Principado a Escandinavia las construcciones que en Asturias conocemos como teitos son una constante en los paisajes de montaña, aunque, por desgracia, en cualquier otro lugar de ese Arco Atlántico se cuidan más que aquí. «En Asturias hay falta de reconocimiento hacia estas construcciones», lo que contrasta con el valor que se les da en Inglaterra, donde están catalogados 55.000 teitos y existe una asociación nacional de teitadores, artesanos constructores capaces de trabajar las cubiertas vegetales, el denominador común que une a estas casas desde los Ancares leoneses hasta el norte más norte del continente.

Carmen-Oliva Menéndez recorrió toda Gran Bretaña y Alemania, que tiene zonas en el Noroeste con un patrimonio impresionante de teitos. También Holanda, Dinamarca, los países escandinavos y Francia. Conoce, asimismo, los teitos del Piamonte italiano, «pero allí se les están cayendo».

La tipología del teito es poco conocida, asegura la investigadora, «y poco comprendida», pero los teitos de Europa sirven para argumentar una tesis de cultura común. «Por ejemplo, es increíble lo que se parecen la mitología asturiana y la alemana o la de Escandinavia». El premio Europa Nostra va a servir para que «en mi Escuela de Arquitectura de la Politécnica comiencen a conocer estas estructuras» cuya esencia está unida al paisaje. Menéndez recuerda el impacto que le produjo hace años descubrir los teitos de Somiedo. Ella, que ha viajado por todo el mundo, que ha vivido en los Estados Unidos, en Noruega y en Francia. «Pero desde niña sentí que Asturias es otra cosa», dice con orgullo.

El libro fue editado por el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos del Principado de Asturias, apoyado por el escritor Pepe Monteserín. Europa Nostra es la voz del patrimonio cultural en el continente, una entidad que representa a 250 ONG, 150 grupos asociados y 1.500 miembros individuales de más de cincuenta países.

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