22 de marzo de 2012
22.03.2012
40 Aos
40 Aos

Un cisne en el Jovellanos

El espectculo del Russian State Ballet Pushkin llen dos sesiones en el teatro gijons y tuvo en su bailarina principal el mejor regalo

22.03.2012 | 01:00
Integrantes del cuerpo de baile, durante la actuacin.

Buena idea la de ofrecer «El lago de los cisnes» en dos sesiones. De sobra sabemos que en Gij�3;n gusta mucho el ballet, y una prueba más la tuvimos ayer, con lleno en el pase de las seis de la tarde en el teatro Jovellanos y al finalizar éste mucho público a las puertas aguardando su acceso a la siguiente funci�3;n, que fue la primera que se había programado y la primera que se llen�3;.

Dicho esto, creo que a los listillos que van pregonando a los cuatro vientos las excelencias del Russian State Ballet Pushkin -por nombre rimbombante que no quede-, alguien debería llamarles la atenci�3;n para que no sigan teniéndonos por tontos. Deben de buscar Gij�3;n en el mapa, bah, piensan, una ciudad de provincias del norte de España, éstos tragan. Y no nos venden una burra coja y ciega de milagro, pero sí un sucedáneo del auténtico ballet Russian State..., y eso. Sabemos que esta gente tiene cientos de bailarines en su empresa, a los que hay que sumar los meritorios; con todos ellos forman varios elencos y se reparten por el mundo con idéntico título, Russian State..., y eso. Colocan en ellos un par de figuras para que cosechen los aplausos y el resto a ver si cuela. Lo hemos comprobado otras veces; en Madrid y Barcelona, por ejemplo, bailan otros, los mejores, claro. ¿No sería más honrado que lo dijeran? Miren ustedes, les ofrecemos un equipo de reservas del Russian State y eso, el teatro lo estudia, y el respetable considera si le merece la pena.

Aún así, con todas sus deficiencias, percibidas en el mismo instante que comienza la danza, el público lo pas�3; bien. La música de «El lago de los cisnes» es preciosa, la ambientaci�3;n, agradable, y ver 18 tutús moviéndose por el escenario tiene su vistosidad, pero lejos de todas esa historia del mapa y el norte perdido de España, qué error cometen; Gij�3;n dispone de una audiencia refinada y entendida en asuntos de ballet, y no le vale todo; los aplausos de ayer fueron de compromiso, no se dio ni un ¡bravo! ni se produjo la más mínima emoci�3;n.

Los cuatro actos de «El lago de los cisnes» se condensaron en dos, con un descarado recorte del cuarto, sin duda para abreviar. La escenografía, con muy escasas variaciones, puede calificarse como correcta, así como el vestuario. Las figuras principales cumplieron con discreci�3;n, excepto la bailarina que asume el doble papel de cisne blanco y negro, algo fría en el primero para superarse en el segundo y mostrar una magnífica técnica. Fue lo mejor de toda la obra. En cuanto al conjunto femenino... Lo siento, pero los tules no lo tapan todo. Un cuerpo de baile, indefectiblemente, tiene que ser homogéneo, en estatura, en corpulencia... Ayer, unas eran bien delgadas, otras gorditas y algunas de un 90 cumplido. Imperdonable para un Russian de tantísimas pretensiones.

Lo peor: los técnicos de la mesa de sonido. No contentos con hablar en voz alta y golpear repetidamente el suelo con algo que se les caía, de pronto se les rompi�3; el sonido, se hizo el silencio y el bailarín de turno hubo de seguir sus evoluciones en seco hasta retirarse. El público premi�3; su aplomo con un aplauso.

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