22 de mayo de 2013
22.05.2013

«No hay convicción social sobre el uso de la lengua asturiana»

«Adoptar como prioridad la oficialidad hace 40 años era legítimo, tal vez erramos en no ver lo que estaba pasando»

22.05.2013 | 00:00
Ramón d´Andrés.

Presidente de la Fundación Caveda y Nava y profesor de Filología de la Universidad

La Fundación Caveda y Nava prepara un encuentro sobre la lengua asturiana que se celebrará el próximo 1 de junio en el Museo de la Sidra de Nava (11.00 horas). Su título responde a una de las preguntas que los asturianistas se hacen en los últimos años: «Au va la llingua: perspeutives pal sieglu XXI». Su presidente, Ramón d'Andrés, profesor de Filología Asturiana de la Universidad de Oviedo y coordinador del Seminariu de Filoloxía Asturiana, cree que es un buen momento para la reflexión, tras casi cuarenta años de asturianismo lingüístico.


-¿Y hacia dónde va la llingua?


-Hacia donde quiera la sociedad asturiana.


-La sociedad parece dormida, y a la mayoría de los políticos esta cuestión ha dejado de preocuparles.


-Sociedad y políticos no son dos conceptos diferentes. Los ciudadanos los eligen, son sus representantes en las instituciones y ya llevamos casi 40 años con este dilema. Da la sensación de que la sociedad admite ciertos aspectos de la recuperación de la llingua, como los que tienen que ver con los símbolos, con lo identitario, y muestra más indiferencia en otros, como el que tiene que ver con su uso instrumental, es decir, convertirla en cooficial. Aquí se han producido avances mínimos.


-O sea, que los políticos no tienen toda la culpa.


-Los políticos están ahí y no han hecho prácticamente nada por la llingua, pero la culpa de que la lengua no avance no sólo es de ellos. El asturiano ha desaparecido del debate público, la crisis económica puede influir, pero no es la causa principal.


-La fala es la única variedad que parece resistir. Allí la gente habla con naturalidad e indistintamente en astur-gallego y en castellano.


-Llevo un proyecto de investigación en esa zona y podemos decir que es la única que tiene conciencia bilingüe, que mantiene el uso tradicional de toda la vida. Pero creo que ésta es la situación general de las lenguas minoritarias en toda Europa, si exceptuamos el catalán y el vasco.


-¿Adoptar como prioridad la cooficialidad, hace casi 40 años, fue un error?


-No creo, entonces era legítimo luchar por el idioma. En lo que tal vez nos equivocamos todos es en no querer ver lo que estaba pasando. La situación es la que es. ¿Podrá cambiar? Quién sabe.


-¿Qué es lo que hace que la gente opte o no por el asturiano?


-Ésa es una buena pregunta para la que no tengo respuesta. ¿Por qué los lagareros, profesión a la que se le supone una proximidad con la llingua, apenas etiquetan en asturiano, cuando podían ser un ejemplo claro de uso instrumental de la lengua? Lo cierto es que la falta de oficialidad perjudica la evolución de la llingua, sobre todo en la enseñanza. No hay convicción social.


-El asturiano tiene los instrumentos gramaticales y una buena literatura. Pero no es visible, apenas se escucha, apenas se lee.


-Nunca ha habido mejor literatura que la que se produce desde 1975 hasta ahora, tenemos un panorama literario muy digno. Si seguimos así perdurará como construcción estética, pero poco más. Las ilusiones que había hace años chocan un poco con la realidad. También se hacen en la Universidad muy buenos proyectos de investigación, muy considerados fuera.


-¿Cómo explica el desdén asturiano por su patrimonio y su cultura?


-Lo explica muy bien Xuan Xosé Sánchez Vicente, cuando dice que somos una sociedad con voluntad de no ser, una sociedad desorientada sin un proyecto claro y común. Asturias no tiene ningún atractivo para los jóvenes.


-¿El asturiano normativo perjudicó a la lengua?


-No creo que el asturiano de la Academia de la Llingua sea un factor de desapego de la gente. El uso elaborado por la institución es aceptable, lo principal es que la sociedad tenga la convicción de usar la llingua, la forma que pueda adoptar es secundaria.


-¿Hay que olvidarse de la oficialidad?


-Nadie sabe lo que puede pasar. A día de hoy, los grupos parlamentarios no parece que tengan mucho interés, pero puede acabar sucediendo. La Fundación Caveda y Nava habla desde hace años de una oficialidad gradual, hasta donde la sociedad digiera. Un concepto de oficialidad mínimo es no molestar al ciudadano que libremente opta por el uso del asturiano, es algo elemental, está en la ley y, sin embargo, no se cumple.

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