12 de febrero de 2014
12.02.2014

Medio siglo de Mafalda, 60 años de Quino

Umberto Eco introdujo al personaje argentino en Europa y Esther Tusquets lo editó en España en los setenta, cuando se convirtió en material didáctico para jóvenes demócratas

12.02.2014 | 01:37
Tiras de Mafalda. Una reflexión sobre el tiempo y la eterna actualidad.

Hace medio siglo que Mafalda es esa incómoda niña de 6 años que conforta a su madre diciéndole que quiere empezar al jardín de infancia y luego estudiar mucho para no ser el día de mañana una mujer frustrada y mediocre como ella. Como "vos", dice, porque Mafalda es argentina. Empezó siendo un "bicho raro" porque no tenía televisor y acabó apagando la televisión, pero durante sus nueve años de vida historietística mantuvo un coherente odio a la sopa.

Hace 50 años Mafalda empezó a hablar y hace 41 que dejó de hacerlo, cuando Quino consideró agotado lo que opinaban esa niña de la clase media, su padre, su madre, su hermano Guille y sus amigos Felipe, Susana, Manolito, Miguelito y Libertad.

En el cincuentenario tiene su página web con casi tres millones de amigos, el personaje volcado a lo digital y las aplicaciones y el homenaje que le ha hecho el festival de cómic de Angulema (Francia), donde han reconstruido a tamaño natural el piso y la calle donde vive Mafalda y los distintos personajes de la historieta. Se han destacado la poética y la política que hay en Mafalda y recogido unas declaraciones, enviadas por correo electrónico, de Joaquín Salvador Lavado Tejón (Mendoza, Argentina, 1932), que tiene 81 años, celebra 60 de su debut y siete de su retiro. La última vez que se le vio en Madrid llevaba dos muletas y definió su plan actual como "vivir lo mejor posible los años que me queden".

Sus últimas declaraciones lleva años repitiéndolas. Hablan de la vigencia de los temas que planteaba Mafalda y de cómo el mundo no ha encontrado forma de solucionarlos. Sí, Mafalda sigue haciendo impertinentemente preguntas pertinentes hablando de nosotros, de la guerra, de la explotación, de las tiranías, del consumo... y sus tiras siguen magníficamente dibujadas, con un estilo amable en contraste con su temática, una expresividad de alta dramaturgia, una ambientación funcional y certera y una narrativa de alta precisión. Sigue haciendo reír a poco que se sepa actualizar lo que ha ido quedando antiguo.

Mafalda tuvo un parto accidentado. Iba a ser humor publicitario de lavadoras que no cuajó y lo que rescató Quino se publicó en "Gregorio", suplemento de humor de la revista "Leoplán", en tres tiras y luego el 29 de septiembre de 1964, el semanario "Primera Plana" comenzó a publicarla regularmente. El 9 de marzo de 1965 Mafalda se mudó al diario "El Mundo" en formato de seis tiras semanales. Por eso ha habido varios aniversarios del medio siglo y pueden faltar más. Mafalda tomó gran consistencia cuando se hizo libro.

Mafalda echa a andar como se hace siempre en los medios de comunicación, con prisa para entregar hoy y ya veremos mañana. "A la nena le puse Mafalda. Y arranqué la historieta sin el menor plan", contó Quino, respecto a esa víspera de lo que iban a ser casi diez años de humor elegante, pertinente, coherente, de una obra hecha en estado de gracia.

El artista tenía 32 años, vivía en Buenos Aires desde hacía 10 años, llevaba cuatro casado con Alicia Colombo, química, de origen italiano, y después de una carrera con muchas colaboraciones, desde la miseria hasta cierto acomodo, acababa de publicar "Mundo Quino", el primer libro que recopilaba sus chistes gráficos mudos, con los que podía alcanzar el mercado universal. Nunca dejó de hacer esos chistes que sobrevivieron en décadas a Mafalda.

Quino, el de 10 años con Mafalda y 40 sin ella, consideró a su personaje lo más argentino de su obra aunque también sea lo más universalmente conocido, recordado y reconocible. Mafalda, que no es humor mudo ni abstracto, se ha traducido a treinta idiomas.

Salió pronto de Argentina para el ritmo de los tiempos de los que estamos hablando. En 1968 llegó a Italia por medio de una antología de humor y un año después apareció un volumen de sus tiras "Mafalda, la contestataria" en una colección dirigida por Umberto Eco, crítico de arte y ensayista que destacaba por su libro "Apocalípticos e integrados, estudio sobre la cultura popular y los medios de comunicación" y estaba a punto de ser catedrático de semiótica en Bolonia. Así entró en Europa.

Un año después llegó a España. Esther Tusquets compró los derechos en la Feria del Libro de Fráncfort en 1970 y empezó a explotar sus tiras en la editorial Lumen, que dirigía, en unos libritos encantadores, horizontales y caros que leían los universitarios progres. Al tiempo, la revista "Triunfo" empezó a sacar las páginas de chiste de Quino. Tres años después, apoyada por la naciente crítica de cómics intelectual e izquierdista, se convirtió en el personaje estrella de la revista "El Globo".

Apenas era conocida en España, se acababa en Argentina. "La decisión pasó hasta por zonas conyugales, porque mi mujer estaba podrida de no saber si podíamos ir al cine, invitar gente a cenar, porque yo estaba hasta las 10 de la noche con las tiras. Además me costaba mucho no repetir. Cuando no se me ocurría nada, echaba mano a Manolito o a Susanita, que eran los más fáciles. Si hubiera continuado la historieta, los más ricos eran Miguelito y Libertad".

El universal Quino no pudo evitar sufrir como argentino. Se exilió con su esposa en Milán en 1976, tras el golpe militar argentino. El peor momento de su vida: "La Patria significa juventud, por lo tanto el hecho de estar lejos de ella ha hecho que mi humor se haya vuelto un poco menos vivaz, pero tal vez algo más profundo", valoró. Quino, hijo de andaluces, también tiene ahora nacionalidad española.

En los años de la transición "Mafalda" fue material didáctico de lecturas democráticas y hacia los ochenta, entre el merchandising legal e ilegal que tanto favorecía su dibujo redondito, tan mono, la contestataria heroína acabó llevando todo tipo de banderas y causas hasta las fachas que Quino denunció.

Quino, santo laico del humor, hombre educado, de voz suave y timidez algo intimidante, coqueto con su sensibilidad neurótica y que deja la sensación de encanto es un eslabón imprescindible en la cadena del humor gráfico argentino que viene de Oski, sigue con Fontanarrosa, Rep, Maitena, Liniers o quien quiera que esté empezando ahora.

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