19 de noviembre de 2014
19.11.2014

Avelino Sala: "Veo a Asturias desgastada"

El artista presenta en el Museo de Bellas Artes su reflexión sobre el agotamiento industrial y empresarial de la región

19.11.2014 | 02:18
Avelino Sala.

¿Hacia dónde vamos? Ésa es la pregunta esencial que Avelino Sala (Gijón, 1972) plantea en la exposición "Darkness at noon" ("Oscuridad al mediodía"), inaugurada ayer en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Compuesta por una veintena de obras, entre dibujos de gran formato y una instalación con forma de alfombra, concebida para ser pisada, la muestra rememora objetos o publicidad de diferentes empresas que han ido cerrando en Asturias en los últimos cincuenta o sesenta años. Sala la concibe como una reflexión sobre el agotamiento industrial y empresarial de Asturias que es, a la vez, local y universal. Tras sus dibujos de técnica pop, que actúan como catalizador de la memoria, se esconde una potente crítica social y política.

"Es un proyecto vinculado a la idea de Asturias en tránsito, no es pesimista, me interesa más el juego iconográfico y del recuerdo. Y la idea de repensar el pasado para hacer un futuro mejor", explica Sala.

Artista, comisario y editor, Avelino Sala es uno de los artistas asturianos de mayor proyección nacional e internacional. Reside y trabaja en Barcelona, pero nunca ha abandonado su Asturias natal. "Tengo una relación de ida y vuelta, en realidad no me he ido nunca".

¿En este tránsito cómo ve a Asturias? "La veo desgastada, y se nota hasta en aspectos como la comunicación con otras regiones, con la propia Cataluña, por ejemplo. De alguna manera está aislada. No quiero que mi visión sea apocalíptica, intento que sirva para repensar el futuro a través del pasado".

El título de la exposición, "Darkness at noon" remite a la novela de Arthur Koestler (1905-1983), autor británico de origen húngaro. "Comparte con la novela no sólo el título, también su carácter distópico, conceptos en los que llevo trabajando algún tiempo. La Asturias actual se ha convertido en una antiutopía, en realidad estamos viviendo una distopía", indica.

Avelino Sala ha vuelto al dibujo de sus orígenes artísticos. "Actúa como catalizador de la memoria, es una técnica clásica que me permite representar los iconos y la publicidad de las empresas, me interesaba que fuera reconocible".

La camisa de Ike, la bolsa de plástico de Simago, el Chupa Chups, el abrebotellas de Cervezas El Águila Negra, la toalla de Ensidesa o el lápiz de "La Voz de Asturias" son algunos de los símbolos representados en los dibujos, colgados en la sala de la planta baja del palacio de Velarde. En el patio se ha ubicado la instalación, una gran alfombra con los logos de todas las empresas desaparecidas, que el artista ha concebido para que sea transitada. Las marcas forman parte de la biografía social, económica y sentimental de varias generaciones.

Su visión tiene mucho de "arqueología social", en palabras del director del Museo, Alfonso Palacio, que también es el comisario de la muestra. Alejandro Calvo, viceconsejero de Cultura, que también asistió a la presentación, prefiere hablar de "una lectura melancólica", desde la perspectiva de la generación nacida en los años setenta del pasado siglo.

"El arte, las artes visuales, es uno de los últimos espacios de libertad, es otra atalaya desde la que comunicarse. Su difusión, si la comparamos con la música o la literatura, es ínfima pero no hay que renunciar a su capacidad para crear microacciones o micropolíticas que generen preguntas", señala Sala.

El arte contemporáneo continúa estando alejado del gran público. Avelino Sala cree que es, sobre todo, un problema de educación. "Parece que después del impresionismo pasamos directamente a la frase 'mi hijo lo hace mejor', es como si tuviera un lenguaje encriptado. Hay que ir educando poco a poco".

Residente en Cataluña, con estudio allí y con trabajo -este último año ha realizado cinco exposiciones individuales-, Sala asegura que "el nacionalismo se empieza a notar en el mundo artístico, no es una presencia muy evidente, pero hay pequeñas cositas".

Está feliz de exponer en el Museo de Bellas Artes de Asturias, que alberga, en su opinión, una colección "brutal", "una de las mejores de arte públicas después del Prado y Bilbao". Y cree que esta nueva etapa, de incorporación de artistas contemporáneos a las exposiciones, de conferencias "lo hace mucho más accesible, cercano y vivo. La cultura ayuda a generar una sociedad mejor", dice.

Sus próximos compromisos lo llevarán a Palma de Mallorca, Valencia, Ecuador, Vitoria y Barcelona. En la capital catalana participará, junto a otros artistas, en una exposición colectiva en la Fundación Miró relacionada en cierto modo con la asturiana. "Se trata de repensar Europa, todo el asunto de las fronteras".

El catálogo de esta exposición, con textos de Valentín Roma, comisario del MACBA, y de la comisaria Inma Prieto, se presentará en el Museo de Asturias el próximo 11 de diciembre, coincidiendo con una mesa redonda sobre la misma. También se han programado actividades didácticas, como visitas guiadas para público adulto y talleres para niños. "Los artistas lo que hacemos es lanzar preguntas sobre el ámbito de lo representativo", afirma Avelino Sala.

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