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La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

Resuelto el problema del espacio, el Archivo Histórico de Asturias debe atender todas sus funciones con dos técnicos y uno de ellos es su directora, Conchita Paredes

Conchita Paredes y Ángel Argüelles, en la cúpula del edificio. A la derecha, la sala de los investigadores. / nacho orejas

Conchita Paredes y Ángel Argüelles, en la cúpula del edificio. A la derecha, la sala de los investigadores. / nacho orejas / nacho orejas

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Oviedo, Pilar RUBIERA

Tres mil quinientos investigadores pasaron por el Archivo Histórico entre el 24 de marzo y el 31 de diciembre de 2010, año de su apertura en la nueva sede. Los estudiosos alaban las condiciones en las que realizan el trabajo, pero se quejan de que no abra todas las tardes.

En 1987, el entonces denominado Archivo Histórico Provincial de Asturias, ubicado en el antiguo monasterio de San Pelayo, en Oviedo, y dirigido por Blanca Álvarez Pinedo, tenía dos carencias, espacio y plantilla. En el año 2000, cuando Conchita Paredes Naves, actual directora, tomó posesión de su cargo había 29.000 cajas de documentación repartidas entre Las Pelayas y un depósito en el Seminario. En la plantilla había dos técnicos.

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

La inauguración, el 22 de marzo de 2010, del Archivo Histórico de Asturias, ubicado en la antigua cárcel de Oviedo, resolvió uno de sus graves problemas, el espacial. Hoy, son ya 145.000 las cajas que se guardan y unas 70.000 fotografías. Veintidós kilómetros de documentación organizada que no deja de crecer. Los técnicos siguen siendo dos: Ángel Argüelles y Conchita Paredes. Esta última debe sumar a las funciones de dirección y gestión de un edificio de estas características, las propias de una archivera apasionada por su trabajo, sin olvidar la atención a los investigadores y las visitas guiadas. Más de setecientas personas lo visitaron entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre del pasado año. «Es un edificio muy singular, con un gran peso histórico y sentimental», explica Conchita Paredes.

«El balance de este primer año es positivo. Abrimos en el peor momento de crisis pero la Consejería de Cultura hizo un gran esfuerzo para ponerlo en marcha. Tenemos unas instalaciones magníficas, el espacio es amplio y el equipo, compuesto por 11 personas, es pequeño pero excelente. Dicho esto, es cierto que nuestra asignatura pendiente es la plantilla de técnicos para poder poner en valor toda la documentación que nos llega y toda la que salvamos», afirma.

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

La directora del Archivo Histórico de Asturias todavía desconoce el presupuesto final de la institución para 2011, pero calcula que estará en torno a los 160.000 euros. La cifra es importante porque permitirá o no contratar a trabajadores externos que ayuden con las tareas de archivo. La institución tiene adscritos por el Principado tres puestos de subalternos pero no están adjudicados por falta de dinero. «Este tipo de categoría profesional también se necesita, pero lo fundamental es el personal técnico», señala.

La incorporación de nueva documentación es constante. Al «muelle», espacio de recepción de los documentos, no paran de llegar cajas. Solo entre enero y febrero está previsto que se incorporen a los fondos autonómicos la documentación notarial anual, archivos de la Cámara de Comercio de Avilés, de Ensidesa, del Colegio de Arquitectos, del Hospital Monte Naranco, una parte del Hospital Universitario Central de Asturias, del Instituto Nacional de Estadística, del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, juzgados y fondos privados, además de fondos de Villabona sobre los reclusos de la antigua cárcel de Oviedo.

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

La plantilla, asignatura pendiente del Archivo

Recientemente, el Archivo rescató prácticamente de la basura -sólo faltaba un día para que su destino fuera el contenedor- el de la antigua siderurgia Uninsa y la documentación del distrito forestal de Oviedo, depositada en una nave en Granda que el Ministerio de Agricultura iba a ceder a una cooperativa agrícola.

«Desde que entra la documentación hasta que la pones a disposición del investigador hay todo un proceso técnico largo y laborioso y no debemos olvidar que este es un servicio público en el que no entra dinero, solo hay gastos. El patrimonio documental es el más voluminoso y frágil de todos», explicaConchita Paredes.

La cartoteca, una sección creada en colaboración con el departamento de Historia y Geografía de la Universidad de Oviedo, en la que se guardan más de 30.000 mapas, planos y dibujos, es otro de los orgullos de la institución.

La corta plantilla impide ampliar el horario de apertura al público, asunto del que se quejan muchos investigadores quienes, por otra parte, elogian las instalaciones y el trato del personal. El Archivo abre de 9 a 2 de la tarde de lunes a viernes y dos días a la semana -martes y jueves- de 3 a 6 de la tarde. Ese día, la plantilla come allí.

«Los dos días de apertura por la tarde suelen ser los de mayor afluencia de investigadores. Es cierto que muchos no pueden venir por la mañana y para los que podrían hacerlo por la tarde, el horario es muy malo, pero no podemos abrir más horas si no nos dotan de personal», señala.

Las nuevas tecnologías facilitan en algunos aspectos la tarea de los estudiosos, pero han aumentado el trabajo de los técnicos. Las consultas y los envíos por correo electrónico son cada día más frecuentes. «El año pasado enviamos 1.244 imágenes a particulares por correo», subraya Ángel Argüelles.

«El impacto tecnológico ha sido rápido y ha especializado muchísimo nuestro trabajo. Los fondos tienen que estar informatizados. Hay que reciclarse, todos los días aprendes y te enfrentas a retos nuevos. Para mí, hablar con los investigadores, saber en qué asuntos trabajan, conocer sus opiniones, es fundamental. Como es importante mostrar el edificio a la gente y saber lo que piensa», dice Conchita Paredes.

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