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Leiva: «Asturias es mi segunda casa»

El cantante presenta hoy en Oviedo su último disco, ""Pólvora"

Leiva: «Asturias es mi segunda casa»

Leiva: «Asturias es mi segunda casa»

Noelia HERMIDA

«Con muchas ganas de gira y súper ilusionado con lo que está pasando». Así describe Miguel Conejo, popularmente conocido como «Leiva», exlíder de la banda «Pereza», el momento que vive. A pesar de llenar estadios, agotar las entradas en la mayoría de sus conciertos y arrasar en las listas de éxitos, este artista sigue siendo el mismo. Ese joven del barrio madrileño de Alameda de Osuna. Hoy presenta en Oviedo su segundo disco en solitario, «Pólvora» (Sala Estilo). Un álbum que ya se ha convertido en «Disco de oro» tan sólo un mes después de su lanzamiento. Después de Asturias, a Leiva le queda un largo recorrido que lo llevará a las principales ciudades españolas. Es feliz. Ha conquistado al público y a la crítica. Y en su visita a Oviedo se reencontrará con amigos de siempre. «Llevo toda mi vida veraneando aquí, así que es una segunda casa», asegura a LA NUEVA ESPAÑA.

-¿Se ha quitado ya los miedos al ver el éxito de «Diciembre», su anterior disco?

-Más que miedo era presión. Y, además, creada por mí mismo. Tenía esa pequeña obsesión con que era mi primer disco, era mi presentación y quería hacerlo muy bien, ser muy meticuloso con todo. En «Pólvora» todo ha sido menos tenso. Me he soltado y he dicho: «Mira, esto es lo que hay y esto es lo que soy». He hecho el disco que quería hacer, como lo quería hacer y con quien lo quería hacer. Al final, el resultado ha sido increíble.

-¿Qué ha cambiado?

-Todo se ha magnificado. No sé si ha sido por las canciones o por el momento, pero todo se ha disparado. Con «Diciembre» mucha gente no se enteró. Cuando paramos «Pereza», parte del público se fue y ahora, con este nuevo disco, se ha sumado un montón de gente nueva. Para mí es lo más emocionante de todo.

-¿Qué muestra nuevo en este trabajo?

-«Diciembre» es un disco que tiene mucho que ver conmigo y con mi manera de hacer música. «Pólvora» es más abierto de miras, pero no he hecho ningún giro intencionado.

-¿Y las letras?

-Los discos son una fotografía del momento vital en el que estás, pero, como pasa con la música, creo que esta vez las letras son menos autobiográficas que en «Diciembre». En este disco me he podido explayar más y decorar las canciones con textos en los que no todo lo que hay tiene que ver con mi vida personal. Eso me gusta. Me he expuesto menos.

-Esta vez ha compartido el trabajo con el productor español Carlos Raya. ¿Por qué?

-Tiene un poco que ver con esa obsesión de la que hablaba. Esta vez me apetecía disfrutar y compartir responsabilidades. Y, por encima de todo, aprender. Trabajar con alguien que es mejor que tú y que te permite descargar y trabajar más a gusto. Así la música sale mejor.

-El disco está grabado en directo. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-Música en estado puro. Juntarte con una banda que son amigos, meternos en una sala, colocar unos micros y ponernos a tocar. La filosofía era conseguir algo emocionante, aunque fuera imperfecto. Tocábamos, y si teníamos una toma buena, la escuchábamos. Si nos emocionaba, la dejábamos, aunque no estuviera tocada perfecta. Nos hemos dejado llevar y que saliera lo que somos.

-En eso ayudará mucho que sean sus músicos de toda la vida...

-Somos una banda. Leiva es mi nombre y mi cara, pero yo me voy de gira con una banda, con mi gente de toda la vida. Eran los músicos de «Pereza» y las únicas incorporaciones han sido mi hermano pequeño y otro amigo de toda la vida. Es muy natural todo... ¡es que me voy de gira con mis amigos! (Risas). Eso en el escenario se nota.

-«Disco de oro» en tres semanas. ¿Se imaginaba tanto éxito?

-Ni en el mejor de mis planes. Ni el «Disco de oro», ni agotar entradas en Madrid, ni en el 100% de los shows de la gira. Soñaba con que fuera un poco mejor que el anterior, pero para nada lo que ha pasado.

-Como la «Pólvora», vamos.

-(Risas). No lo había pensado, pero tiene razón. El nombre surgió cuando estaba maquetando las canciones en mi casa, antes de grabar el disco. Vino un amigo y las escuchó y le pregunté: «¿Qué tal?, ¿qué te ha parecido?». Y me dijo: «Hay como una emoción en todas las canciones que huele a pólvora». Y le dije: «Tío, me has dado el título del disco».

-En la portada aparece observando a través de una ventana. ¿Le da miedo el exterior?

-Es una imagen que me evoca discos y cosas de los setenta que me gustan. Habla de cuando ves el mundo a través de una ventana y te sientes protegido dentro. Piensas: todo lo que hay fuera no va conmigo y aquí estoy al margen de lo que no me gusta.

-¿Qué no le gusta del mundo que hay fuera?

-No me gusta la gente que está dirigiendo nuestras vidas. No me gustan los políticos que están gobernando ahora mismo. No me gusta cómo están haciendo las cosas. Están haciendo un montón de daño en muchos sectores, y no sólo económicamente. Quizás es lo que más miedo me da, lo que más vértigo me da ahora mismo.

-¿Esta situación acentúa la creatividad?

-Es lo único bueno de la crisis. Hay más ganas de hacer cosas. Esa rabia que tienes por lo que está pasando muchas veces la vuelcas en forma de canción o de pintura. Hay un ambiente de cambio muy bonito. Es lo único bonito. Esa sensación que ves en la calle, la gente quiere que esto cambie. Lo que pasa es que lo único que funciona para que esto cambie son las urnas.

-Hábleme de la gira. ¿Qué veremos en el concierto de Oviedo?

-La gira es el termómetro de lo que está pasando. Con «Pereza» nunca fuimos grandes vendedores de discos, pero siempre vendíamos muchos tiques para el directo. Eso es de lo que yo vivo y me da mucha fuerza ver que la gente está ahí. Para mañana no llevo un súper espectáculo, es un show musical. Voy a presentar «Pólvora» de una manera muy incisiva. Tocaré casi todo el disco, parte de «Diciembre» y cuatro o cinco temas de «Pereza», canciones que me siguen acompañando y con las que me identifico.

-¿Por qué Asturias siempre está entre sus destinos?

-Lo primero, porque tengo aquí un montón de familia. Lo segundo, porque toda mi vida he veraneado en una aldea de los Oscos, desde que tengo 6 años. Y, además, tengo muchos amigos. Es un lugar muy especial, como una segunda casa. Y también el público asturiano siempre nos trató especialmente bien, tanto con «Pereza» como ahora en solitario. Es muy emocionante ver que el público confía tanto en mí que agota las casi dos mil entradas que permite el aforo de la sala.

-¿Cree que ha pasado el capítulo «Pereza» o le siguen rogando la vuelta?

-Poco a poco se va pasando. En esta promoción el número de preguntas de «Pereza» se ha reducido a la mitad. (Risas). Es normal que me pregunten, sé que lo van a hacer toda la vida. No me puedo enfadar, al contrario. Es una parte de mi vida increíble, de la cual estoy súper orgulloso. Pero cada vez se habla menos de «Pereza» y ésa es la intención. Ser Leiva y no ser el excantante de «Pereza».

-Terminó una gira con Loquillo y Ariel Rot que fue un éxito. Ahora prepara un rock con Carlos Tarque y Fito Cabrales... ¿Le funcionan las colaboraciones?

-Es que no son colaboraciones, son mis amigos. Con Tarque me voy de vacaciones desde hace ocho años. Ariel es amigo mío. Grabo en sus discos, él en los míos. Al igual que con Xoel López, Iván Ferreiro, Loquillo, Quique González, Calamaro... es juntarte con amigos y hacer música. Lo seguiré haciendo porque gracias a juntarme con ellos he ido aprendiendo a tocar. Son mi escuela. Y el rock que he hecho con Tarque y Fito, que verá la luz muy pronto, será otra muestra.

-Es fan de los «Rolling Stones» y del Atlético de Madrid. ¿Y si tocan en junio en el Calderón?

-(Risas). Pues la verdad creo que no iré. Me iba a encontrar con algo que no me iba a gustar. Los «Stones», aunque Mick Jagger siga siendo el mejor «front man» (presencia escénica) de la historia y vaya a hacer algo increíble, ya no están. Es heroico que sigan tocando, pero creo que no debo ir a verlos, aunque sea en el Calderón. Pero es una combinación que ¡uf!... ¡Los «Stones» y el Calderón!... Me da miedo estropear el último recuerdo de ellos que tengo porque es demasiado bonito, me lo tendré que pensar.

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