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El Principado busca un giro en salud mental con centros para enfermos graves

Los psiquiatras dudan del proyecto y lo ven como un reconocimiento de que la reforma "no se hizo bien"

La atención a la salud mental en Asturias podría dar un giro muy significativo. El Gobierno regional empieza a mostrarse dispuesto a dar respuesta a una demanda que buena parte de los psiquiatras de la región venían planteando desde hace lustros y que no fue atendida por las autoridades socialistas durante todos los años de controvertida reforma del sistema de salud mental. La respuesta se traduciría en la apertura de varias residencias destinadas a enfermos mentales graves, de edad avanzada en su mayoría y que carecen de un soporte familiar que pueda dar respuesta a su situación.

"Se está trabajando en ello, pero todavía no hay un documento firme que defina lo que se va a hacer", señalaron ayer fuentes del Ejecutivo en alusión a un proyecto que ya ha sido esbozado de forma conjunta por las consejerías de Sanidad y Servicios Sociales. En ese primer borrador, se habla de crear, en las principales localidades de Asturias, equipamientos que, en parte, serían el resultado de dar una nueva orientación a infraestructuras sanitarias o de mayores que ya están en servicio.

"Cuando se cerró el antiguo Hospital Psiquiátrico de Oviedo no se tuvo en cuenta qué hacer con los pacientes de estas características", subraya Pilar Saiz, presidenta de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, quien resume cuál fue el destino de aquellos enfermos en peores condiciones mentales y sociales: "Unos acabaron en pisos de mala muerte o malviviendo a base del apoyo de instituciones como Calor y Café, y otros simplemente fallecieron porque les tocaba o porque entre todos les aceleramos un poco el proceso".

A juicio de Pilar Saiz, "estamos ante un reconocimiento de que la reforma psiquiátrica no se hizo bien". Con todo, la presidenta de los psiquiatras asturianos duda de la viabilidad del proyecto : "O al Gobierno le ha caído un chorro de dinero de no se sabe dónde, o aquí puede haber fines electoralistas, porque las elecciones de mayo de 2015 están cerca". A la doctora Saiz no le cuadra esta idea con lo que ve cada día en la red de salud mental: "La precariedad es absoluta, no se cubren plazas vacantes ni bajas maternales. Todo esto me hace pensar en una intención oculta".

Las familias de los pacientes psiquiátricos ven el proyecto con buenos ojos, según Daniel Rodríguez, presidente de la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Asturias (Afesa). "No me sorprende, porque habíamos hablado de esta cuestión, aunque sabíamos que este año que termina no se podía hacer nada porque los presupuestos regionales están prorrogados", indicó Rodríguez. Afesa pone sobre la mesa una condición clara: que los nuevos recursos "no signifiquen el cierre de nada de lo que hay actualmente, porque desubicar a los enfermos conlleva unos problemas tremendos". Según Rodríguez, el principal problema "son los cuidadores mayores, incluso de 80 años, padres y madres con hijos que van a faltar y ven que para sus hijos no hay alternativas". "No queremos que vuelva el sistema del antiguo Hospital Psiquiátrico, pero hacen falta instrumentos intermedios antes de recurrir a la hospitalización", subraya el máximo responsable de Afesa.

Pilar Saiz apostilla que, en el momento actual, las unidades psiquiátricas de los hospitales públicos de la región "tienen tal nivel de ocupación que los profesionales se ven obligados a dar altas en condiciones dudosas, y eso genera reingresos y otros problemas serios". "El número de camas es escasísimo, y hay unidades de media estancia con pacientes que acaban requiriendo años de estancia", agrega.

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