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La espuma de las horas

El volantazo de la señora May

El endurecimiento del "Brexit" imprime sentido al viejo chiste de que si los británicos conducen por la izquierda es para poder girar más rápido a la derecha

May, en su primera intervención ante el World Economic Forum.

May, en su primera intervención ante el World Economic Forum. REUTERS

El chiste del volantazo ha vuelto para describir la realidad del Reino Unido. Es tan viejo que seguro lo conocen: "¿Por qué conducen los británicos por la izquierda?"."Para poder girar más rápido a la derecha". La advertencia de Theresa May a los mercados de que el "Brexit" será todavía mucho

A cambio de permitir la libre circulación de personas entre ella y el continente, Gran Bretaña se ha beneficiado de un acceso libre y sin restricciones al mercado europeo para comercializar sus productos y servicios. No parece un trato desdeñable cuando se está hablando del principal socio comercial. El 45 por ciento de las exportaciones británicas tiene como destino Europa. Alguien pensaba que en esas condiciones favorables, el Reino Unido daría un poco de marcha atrás para aceptar parte de las reglas del juego, incluyendo la inmigración, y con el fin de preservar el acceso al mercado común que, por ejemplo, conserva Noruega.

Pero no. May ha dejado claro que valora más el control de las fronteras que el comercio con los socios europeos. Ello no quiere decir que no se preocupe por la economía, claro. En realidad, la primera ministra aspira a todo lo favorable sin asumir obligaciones. Desea mantener las ventajas de la unión aduanera sin controles fronterizos, y pretende negociar un acuerdo libre de comercio libre de cargas arancelarias. Busca la mejor oferta comercial, y a la vez quiere restringir la circulación de las personas. Descarta seguir contribuyendo al presupuesto comunitario y no quiera saber nada de las leyes europeas. De no obtener todas estas ventajas en la futura negociación, Theresa May amenaza con hacer frente a la economía de la UE poniendo en marcha un paraíso fiscal a disposición del mundo. Una especie de bazar Singapur. En su discurso nacional-pirata no ha mencionado, al menos, por ahora, a Francis Drake. Pronto la UE se verá obligada a rechazar las pretensiones para que no cunda el ejemplo de un país que se cree mejor que el resto convencido de que es dueño de su destino y del de otros .

Una Gran Bretaña exclusivamente para los británicos significa que el Reino Unido no exportará tanto como exportaba. Pero está en su derecho de sacrificar los pasaportes de los banqueros y el negocio de los tenderos a cambio de una identidad nacional supuestamente más sólida y encerrada en la insularidad. No sólo del PIB vive el inglés. Cuando la economía crece, ningún pueblo tiende a preocuparse por los demás ya que él mismo se considera mucho mejor de lo que era en la pobreza. Pero si los ingresos no prosperan los pueblos se vuelven celosos. Así todo no resulta fácil entender por qué los británicos, al menos una gran parte de ellos, se han vuelto tan rematadamente locos. Ni siquiera tomándose en serio la broma del volantazo.

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