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Los rincones asturianos de Luis Cernuda

El Foro de Comunicación y Escuela del Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo rinde homenaje al poeta, que llegó a Castropol en 1935

Luis Cernuda con Castropol al fondo

Luis Cernuda llegó a Castropol en pleno verano de 1935. Fue, tal y como cuentan las crónicas, un verano de lo más típico en Asturias: días enteros sumidos en brumas y bajo una amenaza constante de lluvia. En pleno agosto, el poeta sevillano, tan acostumbrado al tórrido estío del sur, encontró en Castropol un entorno diferente, que despertó en él un profundo sentimiento de melancolía y un anhelo de dejar por escrito lo sucedido. Dos años más tarde publicó, en la revista "Hora de España", el relato "En la costa de Santiniebla". Ahora, cuando se cumplen ochenta años desde que viera la luz, el Foro Comunicación y Escuela del Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo rinde homenaje al autor, reeditando con esmero el texto de Cernuda en una tirada de 500 ejemplares, y organizando una serie de encuentros y rutas para recordar el paso del brillante poeta por la comarca.

"Santiniebla tiene en cambio la ría. Cuando a la caída de una de esas largas tardes de verano se baja de la senda que desde lo alto de la colina lleva hacia el malecón, el denso perfume del mar, el misterioso grito de las gaviotas sobre la brillante superficie de las aguas, sólo encrespadas allá, entre las sombrías rocas que guardan la entrada de la ría, entonces yo os aseguro que poco accesible será a la naturaleza quien no sienta sus pupilas enturbiadas por las lágrimas", describe el el escritor en su relato.

Cernuda llegó a Castropol, desde Madrid y previa parada en León, formando parte de las Misiones Pedagógicas, una iniciativa de la República para llevar la cultura y la instrucción hasta las zonas más apartadas del país. En la zona, ejerció como imán la Biblioteca Popular Circulante de Castropol (BPC), una institución concebida como un centro de cultura viva para el pueblo, impulsada por el círculo local de liberales, entre ellos Vicente Loriente.

Así, el poeta sevillano, acompañado por el pintor Miguel Prieto, pasó tres semanas de verano en la comarca. "Su tarea era explicar en las distintas sedes de la Biblioteca popular Circulante lo que eran las Misiones Pedagógicas, y acompañar a Prieto con un famoso teatro de guiñol; aquí representaron la obra 'El falso fakir' en diversos puntos", explica Manuela Busto, directora de la biblioteca "Menéndez Pelayo" de Castropol, heredera de la BPC.

Se sabe que Cernuda se hospedó en el hotel Guerra, a la entrada del pueblo y con vistas a la ría del Eo. Y se sabe también que su primera actividad tuvo lugar el 4 de agosto. Intervino en actos en "Quinta Paleiras", en Vegadeo, y en otros puntos como Las Campas, en Castropol. Estos encuentros constaban de charlas y lecturas, proyecciones y audiciones, abiertas al público. "Además, probablemente estuvo ayudando en el asesoramiento de la propia biblioteca, y trabó una gran amistad con Vicente Loriente, como atestigua correspondencia que se cruzaron", dice Busto.

La pluma de Luis Cernuda dio por llamar Santiniebla a Castropol, y Peñapol a Ribadeo. "A Cernuda le gustaban el mar, las playas, pero el mal tiempo de aquel verano, dejó huella en su narración, y el protagonista, ese desdoble de sí mismo, se deprime", apunta Antonio Rivero Taravillo, biógrafo del sevillano.

"Santiniebla está caído como un pájaro enfermo sobre una oscura colina que avanza hacia el mar. La ría plomiza contiene su empuje y lo liga a la tierra", describe con maestría. También habla de su hotel, en el que se encuentra su "guarida", y que "se hallaba en una empinada calleja, a la entrada del pueblo, precisamente en la parte más alta y al borde mismo de la colina donde se asienta Santiniebla". Tal y donde se hallaba el hotel Guerra, que ahora se conserva como casa particular. Evoca, igualmente, el cielo "encapuchonado de una oscura nube henchida de lluvia" y las calles "empinadas y grises" del pequeño pueblo, en el que se respira "un aire de melancolía".

De hecho, los rincones y edificios que describe el literato sevillano se pueden recorrer y visitar hoy día, más o menos cambiados, aunque perfectamente reconocibles. No en vano, en el año 2010 la biblioteca local diseñó una ruta literaria por la villa castropolense, para seguir las huellas de Cernuda. "Es una ruta literaria e histórico arquitectónica, que actualmente recorren los alumnos de los institutos de la comarca cuando estudian al poeta, esencial en la Generación del 27", asevera.

"Si tuviera que destacar un rasgo de Luis Cernuda, sería ese carácter neorromántico. Fue discípulo de Pedro Salinas, el poeta del amor. Ese aspecto lo plasma perfectamente en el relato, a través de las diferentes vivencias en Castropol", señala Eva Pérez Coto, jefa del Departamento de Lengua del Instituto de Vegadeo. En apenas 24 páginas, el sevillano construye un relato "que da buena cuenta de su personalidad, y que describe perfectamente los rincones en los que pasó aquel verano", añade Pérez Coto.

El Foro Comunicación y Escuela y la biblioteca castropolense han preparado concienzudamente el recuerdo a Luis Cernuda. La Menéndez Pelayo impulsa una exposición con obras del poeta sevillano y libros sobre su figura, que permanencerá abierta del 4 al 11 de octubre. Los actos centrales traerán a Castropol, el 6 y 7 de octubre, al biógrafo y escritor Antonio Rivero Taravillo y Ángel Yanguas Álvarez de Toledo, catedrático de la Universidad Hispalense de Sevilla y heredero del poeta. Además de presentar el libro, se ofrecerán conferencias, se recorrerán los rincones que visitó Cernuda, y se instalará una placa conmemorativa frente al lugar en el que pasó aquellas tres semanas de verano en Castropol, que forman parte ya de la Literatura con mayúsculas.

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