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"La Nación ha sustituido a Dios"

La premiada en Ciencias Sociales considera que muchos de los conflictos que se atribuyen al Islam también son responsabilidad del colonialismo

Karen Armstrong en la Universidad de Oviedo

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Karen Armstrong en la Universidad de Oviedo Pilar RUBIERA

Karen Armstrong (Wildmoor, 1944), inglesa de ascendencia irlandesa, premio "Princesa de Asturias" de Ciencias Sociales y una de las más destacadas especialistas en el estudio de las religiones -cristianismo, islam, judaísmo, budismo e hinduismo- cree que, en cierto sentido, en nuestro mundo actual, "la Nación ha sustituido a Dios" y que "cuanto más nos interrelacionamos surgen guetos religiosos y políticos". Armstrong, más comprensiva con la religión que con la política -"hemos de examinar los factores políticos que dan lugar a este descontento que origina el terrorismo del Daesh", afirmó-, asistió ayer a un concurrido desayuno en la biblioteca de la Universidad de Oviedo.

La estudiosa, a quien dio la bienvenida el rector, Santiago García Granda, fue entrevistada por Fernando Manzano, profesor de Historia Moderna de la institución, y por María Álvarez, profesora de Historia Medieval y directora del área de Extensión Universitaria. La que fuera monja católica en su juventud e intentó después, una vez que abandonó el convento, convertirse en profesora de Literatura, es hoy una referencia en el estudio religioso. Premio TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) en 2008; promotora de la "Carta por la Compasión", un documento que invita al entendimiento entre religiones y culturas, y miembro del grupo de expertos para la Alianza de Civilizaciones, Armstrong rechaza la palabra tolerancia frente a la de convivencia, que indica una mayor igualdad entre las personas, la misma razón por la que prefiere compasión a misericordia. Cita con frecuencia a Mahoma, declara su admiración por el papa Francisco y una de sus máximas es de Confucio: "Todo el día y todos los días hay que destronarse a uno mismo".

"Lo que nos impide llegar al otro es el ego, el ego nos encarcela", señala. Y añade: "Las imágenes de sufrimiento que vemos a diario deberían ser una oportunidad espiritual, debemos tener conciencia del dolor del otro".

Antaño, en el mundo premoderno, los imperios garantizaban la paz, las guerras formaban parte de la economía, se necesitaba poder para poner fin a la lucha, y la religión siempre formó parte de estas actividades. De hecho, las Cruzadas fueron "un cóctel de religión e intereses seculares". "Eliminar la religión de la guerra sería como quitar la ginebra al gintonic", subrayó.

Sin embargo, la religión no explica todos los conflictos. Ni es la causa de todos los muertos que se producen y se le atribuyen. Karen Armstrong cita, como ejemplos, la Revolución Francesa, un gran momento histórico que causó miles de víctimas o, en el siglo XX, el auge del nacionalismo y los millones de muertos de las dos guerras mundiales, el Holocausto, el exterminio del pueblo armenio por los turcos o el conflicto de los Balcanes. "El nacionalismo, como la religión, también tiene su imagen negativa".

La pensadora es muy crítica con los imperios, especialmente con el británico. "Muchas de las actuaciones que vemos y que atribuimos al Islam, se deben al colonialismo británico, que destrozó esas regiones". Y apunta: "Hicimos mucho daño cuando éramos grandes. Y esas actuaciones nos han ayudado a meternos donde estamos ahora. Es importante querer a tu país, pero hay que abrazarlo en su totalidad. En la India o en Palestina, metimos la gamba".

Armstrong cree que, en la actualidad, los imperios se caen. "Vivimos en un momento muy difícil, el Estado ha perdido el monopolio de la violencia, ya no es capaz de controlarla. En los atentados de Londres y de Cataluña, hemos visto que un coche se convierte en un arma, no se trata sólo de intolerancia religiosa, es un asunto de gran complejidad que hay que ver en su conjunto, manteniendo la cabeza fría y analizándolo sin pasión".

Considera Armstrong que la secularización de algunos países musulmanes se trató de hacer al estilo occidental. "El sha Reza Palevi enviaba a hombres armados a quitar el velo a las mujeres y, en Egipto, dispararon contra las manifestaciones pacíficas de los Hermanos Musulmanes. Siempre hay un problema a la hora de abordar lo diferente, ocurrió también con el Brexit. Nos guste o no este es un mundo global, sin embargo cuanto más nos interrelacionamos surgen guetos religiosos, políticos, lo que llamamos fundamentalismos, siempre hay un problema a la hora de afrontar lo diferente".

Es difícil definir la religión y sus rituales a través de la lógica, dice Armstrong, hay mucho de intuición y de arte en las creencias. Aconseja educar a los niños en la compasión. "Enseñarles a dar, no sólo a aceptar. Vivimos unas vidas privilegiadas y los emigrantes se mueren, literalmente, todos los días para llegar a Europa".

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