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LXXI Temporada de ópera

Tito, Sesto y la magia de la ópera

Los tertulianos destacan la valentía de la puesta en escena, el desempeño del coro y la orquesta, y la actuación de Daniela Mack

Por la izquierda, Andrés Presumido, Beatriz Cimadevilla, Soraya Calvo y Juan Noval-Moro, momentos antes del debate. FERNANDO RODRÍGUEZ

La tertulia sobre "La clemencia de Tito" se celebró en el hotel Campoamor de Oviedo, al mediodía de este lunes.

Beatriz Cimadevilla: Esta ópera me gusta mucho, entre otras cosas porque es difícil. Y tengo que aplaudir al escenógrafo, porque la puesta en escena ha sido arriesgada. Esta ópera necesita de una calma visual, para que cuando estén hablando los personajes el espectador entienda el significado. Pero Fabio Ceresa ha usado materiales arriesgados, como la escultura contemporánea, y los ha empleado muy bien.

Andrés Presumido: De esta ópera me gusta mucho el desarrollo de los personajes. En Tito (Alek Shrader), por ejemplo, ya vemos como, desde un primer momento, muestra esa clemencia al querer ayudar a los afectados por la erupción del Vesubio. Parece un poco timorato al principio, pero cuando tiene que decidir si perdonar o hacer cumplir la ley, su conflicto es el de una especie de Hamlet. De entre los actores, en todo caso, me encantó Daniela Mack. Lo hace muy bien, y trabaja muy bien con el cuerpo. Ese juego que tiene con Vitellia (Carmela Remigio), un tanto lésbico, un poco masoca, me interesa mucho como interpretación, aunque no se quiso cargar las tintas.

Soraya Calvo: Es un montaje muy erótico, fascinante. Daniela Mack me pareció maravillosa, con esas escenas con Carmela Remigio, los juegos con el agua... La escenografía es muy comunicativa, juega mucho con los placeres del cuerpo y con la voluptuosidad de los diferentes cuerpos, incluso con la idea de que Sesto y Annio (Anna Alàs y Jové) sean dos hombres interpretados por mujeres. Pero además me interesó mucho toda esa lectura sobre la lealtad y el amor al pueblo de una figura de poder. Y hubo un detalle que me encantó: cuando Tito renuncia a hacer de Servilia (Alicia Amo) su esposa, porque ella está enamorada de Annio. Me interesó mucho esa lectura, relacionada con el poder y cómo esa mujer rompe con lo establecido.

Juan Noval-Moro: De la escenografía, me gustó el contraste entre la frialdad palaciega del recinto y la calidez de la peripecia. Y me gusta que una ópera hable de la magnanimidad de un gobernante y domine el color verde esperanza, aunque quizás no sea una cosa buscada. Me gustó mucho el verde de la escena, el tratamiento del color, cómo estaban metidos los dorados? aunque el vestuario me chirriaba un poco, ayuda a aplicar la historia de una forma atemporal, y que puede pasar en cualquier parte. Y me llamó la atención que la ópera fuera más atractiva desde fuera de la platea: desde abajo no ves el agua, no puedes disfrutar de los reflejos que la luz hace sobre el agua. Es un guiño al disfrute de todo el teatro. También me gustó mucho la solución del incendio, con esa ceniza apilada como si fuera lava a la izquierda, y el óvalo colgando como si fuera una lupa gigante a través de la cual se disecciona la historia.

S. CALVO: En esa cuestión del color, es interesante cómo juega con los contrastes, y con la inclusión de oro y plata, como si quisiera remarcar los estratos sociales y la relación entre ellos. Me pareció muy sugerente también la escena en el baño, cómo plasma los cuerpos con los dorados, las máscaras de cadenas...

A. PRESUMIDO: Es como aquella escena de "Espartaco", me encantó. Aunque quizás yo le hubiera dado una vuelta de tuerca al tema de la sexualidad, y a la relación entre Sesto y Tito. No me cortaría, porque además jugamos con unos presupuestos contemporáneos. Pero la puesta en escena es muy valiente, el detalle de los moldes es genial

B. CIMADEVILLA: Hay un elemento fundamental en la puesta en escena que es la estatua. Está muy bien traída: como al principio ves las estatuas de todos los emperadores, que después se vendrán abajo y cómo al final sólo queda la de Tito. Estuvo muy logrado. Y hay que destacar a la orquesta, que estuvo muy bien, con un ritmo adecuado.

J. Noval-Moro: Es que además había buena reacción, hubo mucha comunicación entre el foso y los cantantes. Muy bien ajustados, en estilo y todo. Y el clarinete, creo que era Andreas Weisberger, estuvo muy bien. Esta ópera deja mucho lucimiento al clarinete. Y es cierto que Daniela Mack estuvo muy bien: un papel como ese, ideado para un "castrati", requiere de mucha potencia vocal, y ella canta muy bien: es limpia, es sonora, tiene mucha fuerza. Pero hay que destacar también al coro: desde que está Elena Mitrevska se percibe que trabajan muy bien la dinámica sobre piano, ves un coro muy empastado en el que no se distinguen las individualidades. Y creo que Mozart les va muy bien.

A. Presumido: En el caso de Daniela Mack, había además mucho trabajo actoral, se movía mucho. Hay cantantes que no pueden hacer eso porque temen perder timbre. Pero ella no. A Carmela Remigio la vi ir de menos a más, me da la sensación, es sólo una sensación, que se reservó en la primera parte sabiendo que tenía un aria difícil al final. En cambio Alek Shrader quizás estuvo un poco condicionado por el papel, no lo sé.

S. CALVO: Al final expresaba fuerza, pero es cierto que pasaba más desapercibido durante parte de la obra. Daniela Mack, en cambio, estuvo estupenda. No hay más que ver el aplauso que le dio el público.

B. CIMADEVILLA: Creo que, en conjunto, la representación ha sido muy buena. Es una de esas obras que dejan ver la magia de la ópera.

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