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JESÚS RUEDA | Compositor, autor de "Stairscape", que interpretará la Filarmónica de Hamburgo hoy en el Auditorio de Oviedo

"Componer para la orquesta de Brahms es como rozar el mito con los dedos"

"Me siento cómodo con las sinfonías, me permiten representar muchas de mis ideas musicales"

El compositor madrileño Jesús Rueda.

El compositor madrileño Jesús Rueda. LNE

El compositor Jesús Rueda (Madrid, 1961), Premio Nacional de Música, fue reclutado por Kent Nagano para escribir una obra que evocara el lenguaje musical de Brahms. "Stairscape" es el producto de aquel encargo, que esta tarde, en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, a las 20.00 horas, interpretará el director japonés, al frente de la Sinfónica de Hamburgo. Antes, a través de un cuestionario, reflexionó sobre ella para LA NUEVA ESPAÑA.

- La obra que presentará en el Auditorio de Oviedo es un encargo, en el que tenía que repetir la configuración instrumental de Brahms. ¿Es posible emular al compositor?, ¿qué fue lo que más le atrajo del encargo?

-Sí, en efecto, era un encargo con condiciones, lo cual lo hacía sumamente atractivo. Las condiciones que me propuso Nagano eran una duración de 6 minutos, la configuración orquestal exacta de la Cuarta de Brahms y una aproximación a su lenguaje musical, concretamente al de esa sinfonía. La idea era llenar de sentido un concierto absoluto de Brahms con la propia orquesta del compositor, la Filarmónica de Hamburgo, para no apartarnos de ese "sonido Brahms". Tengo que decir que la condición que más trabajo me dio fue reducir tantas ideas musicales a seis minutos. Pero aún con todo esto, no se puede emular a un gran compositor, es imposible. Habría que ser antes que nada un genio, haber nacido en el Hamburgo del siglo XIX y haber tenido como colegas a Schumann, Liszt, Clara Wieck. Ser contemporáneo de Wagner, Bruckner, en fin... Lo más atrayente del encargo, sin duda, fue tener cerca a uno de mis ídolos de juventud, Kent Nagano, algo inalcanzable. Mi querido amigo Ramón Humet tuvo la suerte de ser dirigido por él hace ya unos años. Y por supuesto, ¡la orquesta de Brahms! Es como rozar el mito con la yema de los dedos. Todo esto es extraño ya que hace tiempo que se me desvanecieron los mitos.

- "Stairscape", ese es el título de su obra, ¿a qué alude?

-Poner título a una obra musical es una de las tareas más difíciles con las que me enfrento habitualmente. "Stairscape" es un neologismo inglés que une "escaleras" con "paisaje", o sea, un paisaje de escaleras. Musicalmente tomé el sujeto de las variaciones del último movimiento de la Cuarta y lo reproduje en bucles que viajan siempre hacia el agudo, a modo de escaleras infinitas, de ahí el título. No hice variaciones al uso, sino que es la fisonomía del tema la que se reproduce ad infinitum.

-¿Está satisfecho con la interpretación que Nagano y la Filarmónica de Hamburgo hacen de su obra?

-Más allá de la lógica satisfacción, lo importante es la finalidad del proyecto. Reconozco que al principio me sentí un poco constreñido, con todas esas condiciones, pero con la inmersión en el trabajo me di cuenta de la enorme importancia que para mi música tenía este desafío. No sé si habré alcanzado mi idea inicial, porque posiblemente se haya quedado en el camino, pero sí puedo decir que al final estoy satisfecho.

- Le presentan como uno de los grandes sinfonistas contemporáneos, ¿se reconoce en esa descripción?

-Ante algunos sinfonistas actuales, llamen o no sinfonía a sus producciones, uno se siente pequeño. La orquesta es un medio que me atrae mucho, y principalmente el gran formato en su vertiente abstracta, que es la sinfonía. Digamos que es un formato en el que me siento cómodo y que me permite representar muchas de las ideas musicales que imagino. Actualmente estoy escribiendo una quinta sinfonía, que espero tener acabada pronto.

- Hablan también del "sello Rueda". ¿Cuál es?

-¿Será el sello lo que uno imprime en su música al margen de los mimbres y los estilos? Es un aspecto que no consigo captar, pero estoy seguro de que existe. Para mí Schoenberg o Lachenmann seguirían teniendo su sello propio aunque su música, la que conocemos, estuviera en do mayor o construida con formas más convencionales. Si la música es un fenómeno intangible, lo del sello personal y en qué consiste se me escapa, no tengo los parámetros. Pero sí puedo hablar de preferencias, y en mi caso concreto pueden ser un espacio sonoro de entidad, desarrollos más o menos amplios, ciertas armonías, etc.

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