DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

ANTONIO TORRES | Barítono en "Carmina Burana", este fin de semana en la Laboral

"Los artistas debemos tener una formación integral para que el público se crea lo que ve"

"Hace falta más dinero para aumentar el nivel de calidad de los espectáculos líricos; el público joven que acude a una obra de calidad repite"

Antonio Torres, en un momento del espectáculo.

Antonio Torres, en un momento del espectáculo. ÍÑIGO IBÁÑEZ

Aunque solo pasaron dos años de su última visita a Asturias, el malagueño Antonio Torres tiene ganas de volver a reencontrarse con el "maravilloso público" del Principado. Lo hará este próximo fin de semana, con cuatro funciones entre el viernes y el domingo, en el Teatro de la Laboral, como barítono solista del espectáculo "Carmina Burana" de La Fura dels Baus. Una obra colosal, fiel al libreto de Carl Off pero con un diseño escenográfico rompedor.

-¿Qué se va a encontrar el público asturiano?

-Este espectáculo es distinto, es otra forma de llevar la lírica al teatro. En el caso de "Carmina Burana" y la Fura dels Baus se unen dos vertientes artísticas muy atrevidas, tanto por la vigencia en el siglo XXI de todo el trabajo de la Fura como por la vigencia de aquellos escritos medievales.

-¿Qué tiene de especial esta "Carmina Burana" de la Fura?

-Es un espectáculo muy bien hecho, cuidado hasta el detalle. Cada cosa que verá, oirá y olerá el espectador está muy bien diseñada. Es una apuesta muy teatral, que a la vez respeta absolutamente la partitura de Carl Off, que escribió dos versiones: una para orquesta sinfónica y otra para dos pianos y percusión, que es la que hacemos con la Fura, con una orquesta más reducida, respetando lo que propuso Off.

-¿Fue un gran reto preparar este papel?

-Sí. Fue un reto físico tremendo. Pero a mi favor tengo que conozco bien la obra, tras haberla cantado muchísimas veces en todo el mundo. Y también que yo admiraba muchísimo a la Fura dels Baus desde hace mucho y desde el primer día de trabajo con ellos me sentí como pez en el agua. Me ayudó mi formación actoral, incluso anterior al canto, pero verme en el universo furero me hizo sentirme muy bien. Yo siempre entendí esta partitura así, su espíritu está muy relacionado con lo que la Fura hizo en este montaje, con una gran representación plástica y actoral. Creo que "Carmina Burana" está escrita para esto.

-Precisamente, cada vez se demanda un perfil actoral más completo.

-Afortunadamente, sí. Teníamos un cierto retraso en España. En otros países de Europa, Estados Unidos o Latinoamérica, se utiliza cualquier tipo de recurso para hacer disfrutar al espectador. Sin embargo, hasta hace poco, en los conservatorios españoles la disciplina teatral o de interpretación no contaba o no existía. Tenemos que aprender de otras disciplinas perfectamente respetables como el musical, donde no se entiende que no se sepa cantar, bailar o actuar. Y en teatro igual. Ahora hay mucho director que viene del mundo del teatro y se incorpora a la ópera, por lo que cada vez se nos exige más una formación integral. El público quiere creerse lo que ve, meterse en ese artificio.

-Hablaba del teatro musical, que está en auge en España. ¿Debe la lírica aprovecharse de ello?

-Sí, estoy completamente de acuerdo. Tenemos que retroalimentarnos, convivir y seguir bebiendo de las fuentes de cualquier expresión artística. Tenemos que entendernos porque el musical ya se instaló en este país. La ópera creo que también, con unas exigencias artísticas altísimas de escenografía, actuación, danza, canto. Falta el género nuestro, tan maravilloso, que es la zarzuela. Hay que apostar por él para darle el empujón que le falta.

-¿Qué le falta a la lírica para enganchar al público más joven?

-Evidentemente, es el público que nos queda más lejano. Lo que falta, lo primero de todo, es dinero. No podemos competir con espectáculos con presupuestos gigantescos. Hay teatros públicos que tienen una buena cantidad de dinero, no tanta como merecen, y cuyos gestores están haciendo un buenísimo trabajo. Pero falta una inyección económica, no solo pública, si no de entidades privadas. Y después, lo que hace falta es aumentar el nivel de calidad. No solo hay que tener un par de solistas maravillosos, sino que todo el elenco, los músicos, el vestuario, el decorado o la escenografía sea de gran nivel. El público está acostumbrado al lenguaje televisivo y cinematográfico, que incluye el abuso del primer plano, lo que nos lleva a un realismo constante. Y eso es lo que quiere ver en el teatro. Hace falta un empuje hacia el talento y el trabajo bien hecho. El público joven que acude a un espectáculo lírico de calidad, repite.

-Hablando de juventud, ¿hay relevo generacional en el mundo de la lírica?

-Sí. Cada vez hay más gente joven, mejor formada, con una dosis de sacrificio inevitable en este mundo. Los músicos tienen que ensayar muchísimas horas y los cantantes, aunque menos, también; y con el añadido de que tienen que cuidar especialmente el instrumento, que no podemos dejarlo en la funda, sino que lo llevamos siempre con nosotros. La gente joven está muy implicada, con muchas ganas de formarse, de aportar en el baile, el teatro o el texto hablado.

-Tras veinte años de trayectoria, con actuaciones en grandes cosos de todo el globo, ¿qué le queda por hacer?

-Me queda por hacer casi todo todavía. Tengo ese espíritu de volver a empezar siempre, seguir avanzando y aprendiendo. Tengo la suerte de trabajar con maravillosos directores y compañeros en maravillosos teatros de todo el mundo, conociendo muchísima gente. Mire, nunca he estado en Oceanía, por ejemplo. Si lo pienso bien, todo lo que hecho es un 5% de lo que todavía me gustaría poder hacer.

Compartir el artículo

stats