19 de octubre de 2019
19.10.2019

Leonor, antes de leer su primer discurso: "Pensaba que iba a estar más nerviosa"

La Princesa de Asturias estuvo "tímida" durante la mañana, según los estudiantes que participaron en las audiencias

19.10.2019 | 01:09

Siete horas antes de pronunciar su esperado discurso en el teatro Campoamor de Oviedo, la Princesa de Asturias estuvo tímida, nerviosa y hasta temblorosa. La intranquilidad afloró en su primera audiencia pública, celebrada en el hotel de la Reconquista, donde ella, sus padres, el Rey Felipe y la Reina Letizia, y su hermana, la Infanta Sofía, estrecharon más de cien manos en sesenta minutos. Sonrió con una delicadeza y educación impropias para su edad -13 años, que el día 31 serán 14- a estudiantes, a los homenajeados con las Medallas de Asturias, jurados y a los miembros del patronato de la Fundación y galardonados con el premio "Princesa". Se comportó a la perfección: con su cara angelical, con sus preciosos ojos azules y un vestido rosa que hacía contraste con su larga melena rubia. Poco quedaba ayer de esa niña que el 8 de octubre de 2018 visitó Covadonga. Leonor es hoy toda una mocina.

-¿Cómo se siente ante el discurso de esta tarde?

-Bien... Pensaba que iba a estar más nerviosa.

La pregunta se la hicieron los ganadores de los premios fin de carrera 2018 de la Universidad de Oviedo una vez que los medios de comunicación salieron en bandada por la puerta del salón Covadonga. La respuesta de la Princesa, contaron después los jóvenes, sonó "baja, casi entrecortada". "Pobrecita", pensaron algunos. "Lógico. Estábamos nosotros nerviosos... ¡Como para no estarlo ella! Le dimos ánimos, seguro que lo hace genial", expresaron los estudiantes tras la audiencia.

Dentro, a puerta cerrada, Leonor estuvo muy pendiente de su padre, a quien miraba cada poco, ladeando por completo la cabeza. Porque el Rey, como ya saben, es muy, muy alto. La complicidad entre la Princesa y su hermana también fue evidente durante las audiencias en el Reconquista. Miradas, risitas y hasta en una ocasión se cogieron de la mano. De la boca de Leonor solo salió una tímida frase: "Bien... Pensaba que iba a estar más nerviosa". De la de Sofía, ninguna; sabía que todas las miradas estaban puestas en la primogénita, así que ella, con la espontaneidad que siempre captan las cámaras, se mantuvo en un segundo plano. Y, por supuesto, cero nervios. O eso parecía. Por ellas habló largo y tendido su madre, la Reina Letizia, que pidió a los brillantes universitarios -acudieron 38 de los 52 que estaban invitados- "consejos" para que sus niñas sacasen la ESO con notazas. La mayor está ya en tercer curso de Secundaria y la pequeña en primero.

Antonio Pellico, gijonés de 24 años y premio fin de carrera de Magisterio por Primaria de la Facultad Padre Ossó, y Diego Rodríguez, gijonés de 23 años y premio fin de carrera de Derecho, tomaron la delantera del grupo. Y contestaron a la Reina, "muy maja ella": "Lo primero es que tienen que disfrutarlo, hay que pasarlo bien en el colegio, porque en el momento no lo ves, pero luego, con el paso de los años, te das cuenta. Y lo segundo, que con esfuerzo y paciencia los resultados llegan". Doña Letizia, que quiso de esta forma "integrar" a sus hijas adolescentes en la audiencia, insistió en la palabra "esfuerzo" y trasladó a los jóvenes su preocupación porque Leonor y Sofía ya "tienen mucho que estudiar". El Rey, más callado pero igual de "cercano" que la Reina, soltó alguna "bromilla". "Tuvimos una conversación normal y corriente, como la que puedo tener con un amigo", destacó Diego Rodríguez. "Fueron muy cercanos y majos", coincidió el resto de universitarios.

Para Leonor el de los estudiantes fue sin duda el encuentro más "divertido" de la mañana, también por su mayor cercanía en edad. Tras ellos, llegaron los galardonados con las Medallas de Asturias. Fue una reunión mucho más protocolaria con la Brigada Central de Salvamento Minero; el fallecido expresidente del Principado Vicente Álvarez Areces -representado por su viuda, Soledad Saavedra, y su hijo Alberto-; la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez; la escultora María Jesús Rodríguez, y la red de Casas de Acogida del Principado. El paseíllo más largo fue el último: el de los jurados y miembros del patronato de la Fundación Princesa de Asturias y el de galardonados.

Más de cincuenta personas desfilaron ante la Familia Real mientras una multitud de cámaras apuntaban con el objetivo, emitiendo un sonido que recordaba al de las metralletas. La Princesa de Asturias no dio abasto para saludar a tanta gente. "Hola", "gracias", "encantada", "gracias". Y su postura también acabó delatando cansancio. Ni siquiera apartó el brazo, ya preparado para saludar, y acabó algo encorvada.

Entre los premiados, el más cariñoso con la Heredera fue el primero en acceder al imponente salón Covadonga: el "Princesa" de las Artes, Peter Brook. El abuelo de esta edición (94 años) acarició en la cara a Leonor, le cogió de la mano por dos veces y conversó con ella en inglés. Leonor contestó con una larga sonrisa, como también hizo con la botánica Joanne Chory, premio "Princesa" de Investigación Científica y Técnica, que sustituyó el bastón por el andador para mantenerse en pie, ya que lucha desde 2004 contra el párkinson. Chory fue la otra galardonada que más tiempo habló -en segundos- con la hija mayor de los Reyes. De nuevo, en inglés. Leonor puso por momentos cara de incomprensión. Quizá no le entendiese bien o quizá su cabeza estaba en otro sitio, ya en la tarde, ya en el teatro Campoamor.

Pero ese momento llegó. Y, seguramente, muy rápido para ella. Tras cuatro horas largas en la intimidad, la Princesa de Asturias salió por la puerta del hotel de la Reconquista. Eran las 18.24 horas. Primero salieron Felipe VI y Letizia, luego la Reina Sofía y, por último, las niñas. El público, bastante numeroso, gritó, aunque menos de lo esperado: "¡Guapos!, ¡viva!, ¡Princesa, Princesa...!". No hubo tiempo para más. Apenas treinta minutos entre que abandonaron el hotel y entraron en tres coches. Las niñas, en el último. Un saludo, una permanente sonrisa y al vehículo. A las 18.28 horas ya estaban en la explanada del teatro Campoamor, posando para las cámaras. Leonor, tan rica como siempre, con otro vestido, en esta ocasión de color azul, y la melena al viento y ondulada, como en su visita a la Catedral el jueves. Lo que pasó dentro, lo habrán leído, escuchado o visto: la Princesa hizo historia y lo bordó como lo hizo su padre en 1981.

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