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LXXII Temporada de Ópera

Aplausos en el doble drama del Campoamor

El estreno conjunto de "Pagliacci" y "Una tragedia florentina", una producción propia, satisface al público l La intervención solista del sierense Noval Moro despierta admiración

Público asistente ayer a la ópera en el Campoamor.

Público asistente ayer a la ópera en el Campoamor. F. RODRÍGUEZ

La Ópera de Oviedo presentó ayer una nueva producción propia, la del programa doble "Pagliacci" y "Una tragedia florentina". El público respondió con largos aplausos al tenor Diego Torre y también al directormusical, Will Humburg, cuando salió a saludar. El barítono y la soprano, John Lundgren y María Katzarava,

Quizá lo más significativo de esta nueva producción doble sea la enorme maqueta que ocupa el escenario, a imagen y semejanza del Teatro Campoamor, y que aloja a cantantes, coro y figuración. Sobre cómo exportar esta producción a otras temporadas líricas y teatros, el tiempo lo dirá, pero el resultado es bello en sí mismo. Más cuestionable es su aplicación a los títulos de Leoncavallo y, en especial, de Zemlinsky. Sin embargo, la acción es dinámica y en favor de la puesta en escena cabe decir que la representación del teatro dentro del teatro resultó bastante creíble para el público que ayer la disfrutó.

La decisión escénica de ver ambas óperas de forma consecutiva probablemente no sea la más acertada, ya que las dos tienen entidad dramática por sí mismas. Sin embargo, aunque algunas de las licencias tomadas puedan ser cuestionables, el público respondió favorablemente a la propuesta y aplaudió cuando el director de escena y su equipo salieron a saludar al finalizar la obra.

"Pagliacci" es un papel difícil para el tenor, no solo por el aria "Vesti la giuba", uno de los momentos más aplaudidos, sino por la complejidad de transmitir al público el cúmulo de sentimientos que atormentan al protagonista. De ahí que la parte actoral sea tan importante en este título y constituyese una parte fundamental del éxito que alcanzó el mexicano Diego Torre ayer en el Campoamor. El aria "Vesti la giubba", al final del primer acto, logró trasladar el carácter desgarrado y violento del personaje.

"Una tragedia florentina" dio, por el contrario, el protagonismo al barítono John Lundgren, quien si bien en un primer momento de la representación su tesitura fue algo tirante, supo resolver en el registro medio-grave y dar un perfil amenazante al personaje de Simone.

La soprano Maria Katzarava, el personaje más inalterable desde el punto de vista de Guy Joosten, tuvo ayer mucha aceptación. El público disfrutó con su actuación porque su color vocal es muy bonito, tiene un buen fraseo y un vibrato muy cuidado en todo el registro. Su aria "Qual fiamma avea nel guardo" también cosechó una larga ovación.

Otros artistas como el sierense Juan Noval Moro -su intervención solista despertó admiración en los asistentes- e Isaac Galán completaron el primer reparto de este programa doble junto al coro de la Ópera de Oviedo y al coro infantil de la escuela "Divertimento". Todos ellos fueron un elemento imprescindible para construir el clima de tensión y tragedia que se va gestando en "Pagliacci" hasta que "la commedia è finita".

Will Humburg, que debutaba ayer en Oviedo al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), fue meticuloso a la hora de moldear los distintos planos sonoros de la orquesta, de tal modo que tuviera una fuerte presencia en todo momento pero sin hacer sombra a lo que estaba sucediendo en escena.

Como producto de su trabajo es importante señalar el carácter dramático y la rotundidad con las que encaró el prólogo de "Pagliacci" y otros momentos intensos de la partitura de Leoncavallo, que fueron totalmente opuestos a las atmósferas más estáticas de la "Tragedia" de Zemlinsky.

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