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CELESTINO VARELA | Director de la Ópera de Oviedo

"Queremos llevar una ópera de Oviedo a China, sería un sueño"

"Aquí hay que atender mucho a la tradición. Esto no es Barcelona o una ciudad centroeuropea, aquí hay unos gustos"

Celestino Varela, en su despacho en las oficinas de la Ópera de Oviedo. LUISMA MURIAS

"Ahora voy a pillar la gripe, seguro". Celestino Varela, director de la Ópera de Oviedo, reconoce llegar justo de fuerzas, "pero muy contento", al final de una intensa primera temporada al frente del barco, tras asumir el cargo el pasado mes de abril en sustitución de Javier Menéndez. En su conversación con LA NUEVA ESPAÑA, Varela se muestra ilusionado al hablar de sus proyectos para llevar el nombre de la Ópera de Oviedo más allá de las fronteras españolas y para importar nuevos públicos, pero también realista sobre qué se puede hacer y qué no en una plaza exigente.

- ¿Qué valoración hace de esta primera temporada?

-Estoy muy contento, la experiencia de esta primera temporada ha sido superinteresante para mí. Es muy ilusionante, aunque todavía no he podido empezar a hacer algunas de las cosas que quiero hacer. Pero sin ir más lejos, el tema de la "Ópera para peques" es algo que considero un logro: me hacía muchísima ilusión llenar el Campoamor de carritos, y tener la sala de ensayos llena de críos, algo que logramos gracias a la ayuda del Ayuntamiento de Oviedo y la Universidad. Entre esto y cómo ha funcionado "Lucia di Lammermoor", acabo la temporada con muy buen sabor de boca. Aunque es cierto que tuvimos situaciones de todo tipo.

- ¿La más complicada?

-Quizá la que tuvimos a principio de temporada, con "El ocaso de los dioses", cuando Elisabete Matos se fue porque la habían nombrado directora del teatro São Carlos de Lisboa y hubo que buscar a alguien aprisa y corriendo.

- Aquel cambio fue bien, y su sustituta, Stéphanie Müther, gustó mucho, ¿no?

-Sí, sí, fue muy bien. Pero vamos, en líneas generales estamos muy contentos. Funcionaron muy bien todos los títulos. Solo la función doble con "Pagliacci" y "Una tragedia florentina" pinchó un poco de público, quizá porque la gente esperaba ver "Cavalleria Rusticana" con "Pagliacci".

- ¿Quizás chocó ese cambio?

-A ver, es que Oviedo es un sitio donde hacer experimentos puede tener mucho coste. Para mí, me parece brillante por parte de Javier Menéndez, que fue quien diseñó la temporada, unirlas a las dos, pero es verdad que a la gente le chirría y aquí hay que atender mucho a la tradición. Esto no es Barcelona o una ciudad centroeuropea, aquí hay unos gustos. Yo, de las primeras cosas que hice, fue sacar estadísticas de todos los títulos que se habían hecho aquí históricamente y ves que hay unos gustos. Y tú haces una "Lucia di Lammermoor" de corte clásico y ves que la gente te llena el teatro. Y hoy día, tal y como están las cosas, tú no te puedes permitir tener el teatro con calvas. Hay que luchar primero para atraer nuevo público, pero luego para llenar. Y esa tiene que ser la meta: llenar el teatro. Además, aquí tenemos que mimar al abonado: hemos logrado frenar la pérdida de abonados, estamos alrededor de 2.600 en la actualidad, y hay que cuidar a esa gente, que han aguantado el chaparrón de estos años de crisis. Ellos son nuestros mejores embajadores.

- ¿Seguirá con las presentaciones fuera de Asturias?

-Sí. Ya hicimos una León, y este año nos gustaría volver allí y hacer además una presentación en Santander y, si podemos, Valladolid. Y nos gustaría hacer una en Madrid, porque la Fundación Masaveu nos ha ofrecido hacer algo en su nueva sede y creemos que puede ser atrayente para la gente de Madrid: venir a la ópera y pasar un fin de semana en Asturias. A ver si el año que viene nos ponen el tren de alta velocidad y llegan aquí en tres horas.

- ¿Y la posibilidad de exportar obras de producción propia fuera?

-Es algo que me gustaría potenciar. Tenemos óperas estrenadas aquí que se han abierto camino fuera como "La Bohème", que se representa en mayo en Lisboa. Pero además tenemos una reunión con gente de ALSA para ver la posibilidad de, en alianza con ellos, llevar alguna de nuestras óperas a China, a la región en la que ellos están implantados. Un cierre de temporada con un "Rigoletto" o "La Bohème" producida por la Ópera de Oviedo en China sería un sueño.

- ¿Cómo ve esa próxima temporada?

-Bastante ilusionante. Empezamos con un programa doble, "L´heure espagnole" de Ravel, y "Les mamelles de Tirésias", de Poulenc, con Emilio Sagi como director de escena.

- Otro programa doble, pero en este caso con un director de escena que llena teatros.

-Es que Sagi te da seguridad. Es una persona muy querida que además el año que viene hará 40 años de su debut: fue en 1980 con "La Traviata". Luego tenemos "I Puritani" y el "Fidelio" de Beethoven, que parece mentira pero nunca se ha hecho aquí. "Madama Butterfly", uno de los títulos más queridos aquí. Y "Los pescadores de perlas", con la vuelta de Celso Albelo para esa ópera. Y no será el único gran cantante: vendrán figuras como Ainhoa Arteta.

- ¿Seguirán dando la alternativa a jóvenes valores, tanto directores de orquesta como de escena?

-Sí. Voy a seguir esa línea y además queremos dar oportunidades, merecidas, a muchas mujeres. Hay muchas directoras de orquesta que están batiéndose el cobre y el podio es muy masculino. Y también directoras de escena. Yo tengo en la cabeza proyectos que me parecen atractivos, como un "Don Giovanni" dirigido por mujeres, abajo y arriba. ¿Cómo verían ellas al Don Juan? Son cosas interesantes. Pero sobre todo porque hay mujeres dirigiendo espectaculares, que no dirigen más precisamente porque son mujeres.

- ¿Les condicionará la sentencia sobre el coro?

-Para esta temporada no, porque el proceso está abierto y está recurrido. Tenemos esperanzas de que nos den la razón bien en el TSJA, que supongo que saldrá la sentencia antes del verano, o bien en el Supremo. Pero tenemos que ser claros y así se lo voy a transmitir a los miembros del coro: como la Justicia diga que son trabajadores de la Fundación, no podremos mantener el coro con los presupuestos que manejamos y habrá que disolverlo. Luego habría que ver opciones, si se contrata a una empresa privada, si los miembros del coro pueden constituirse como cooperativa y vendernos los servicios... habría que ver en su momento.

- ¿Ve opciones de que se amplíe el Campoamor en los próximos años?

-No pido ya utopías, solo pido que le hagan un poco de caso. Para lograr una ampliación necesitaríamos diez años de bonanza y que se alineen las tres administraciones, y eso es utópico. Pero necesitamos que se hagan una serie de obras menores. Tengo que decir, en todo caso, que tenemos un gran grupo humano que nos apoya desde el Ayuntamiento, tenemos un teatro estupendo, y trayendo buenas voces puedes hacer grandes cosas en el Campoamor.

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