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El cerebro y sus circunstancias

El Instituto de Neurociencias del Principado lidera la red de científicos españoles que bucean en el impacto del entorno en el sistema nervioso

Alicia Salvador, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Valencia.

Alicia Salvador, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Valencia.

Todo es cuestión de adaptación. Eso es lo que, resumido de una manera muy simplista, vienen a decir las neurociencias sobre el funcionamiento del cerebro y su salud. Los seres humanos desarrollan un sistema nervioso central adaptado al entorno en el que han de desenvolverse. A mejor adaptación, mayor posibilidad

Muchos de ellos pasarán por Asturias en las próximas semanas, para participar en un ciclo divulgativo de conferencias sobre el "psicoexposoma". Ese concepto es una adaptación al terreno de las Neurociencias y la Psicobiología del término "exposoma", con el que se designan todos los factores externos que inciden y alteran la biología humana. En el caso del "psicoexposoma" la alteracion afectaría al cerebro, al sistema nervioso y al desempeño psicológico.

Hoy mismo, Milagros Gallo, catedrática de Psicobiología y directora del Instituto de Neurociencias "Federico Olóriz" de la Universidad de Granada, inaugurará el ciclo, a las 18.00 horas en la Facultad de Psicología de Oviedo, con una conferencia sobre la "adaptabilidad" del cerebro. Una hora más tarde, en el mismo lugar, Alicia Salvador, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Valencia, hablará sobre el estrés y sus efectos en la salud del cerebro. Cada semana, hasta bien entrado el mes de marzo, un par de científicos viajará a Oviedo y compartirá, en este ciclo divulgativo, sus últimos hallazgos sobre el cerebro.

Algunos son tan sorprendentes como el que trata de confirmar el equipo de Milagros Gallo. El aprendizaje y el comportamiento dejan una huella en el cerebro, que pasa de padres a hijos y nietos. "Se transmiten modificaciones del genoma, que no modifican el contenido del ADN pero sí su expresión. Son cambios epigenéticos, porque están por encima de la genética, y pueden transmitirse a los descendientes. Los hijos de los supervivientes del Holocausto presentan las mismas modificaciones epigenéticas que sus padres, y en animales se ha comprobado que eso sucede por varias generaciones".

No todo depende de las neuronas y las conexiones entre ellas, según Gallo. "La cuestión está en adaptarse. Cuando hablamos de la formación del sistema nervioso lo estamos haciendo de la adaptación al ambiente, y éste puede no ser sano. Un niño que desarrolla una adaptación a un ambiente de abuso y abandono, luego, cuando pasa esa situación, no está bien adaptado", explica. Da un ejemplo sencillo: en un periodo de hambruna, las personas que tienden a la obesidad tienen más probabilidades de sobrevivir, cuando la situación se reequilibra "lo que les daba ventaja se convierte en una desventaja".

Gallo y sus compañeros en la Universidad de Granada profundizan en cuestiones como esas. También en el impacto de un ejercicio moderado y una buena alimentación en la salud cerebral. La colina, un nutriente presente en los huevos, está ahora en su centro de atención, por sus beneficios para el desarrollo del sistema nervioso central.

También el estrés tiene mucho de adaptativo y en torno a él giran las investigaciones de la catedrática de la Universidad de Valencia Alicia Salvador. "Hay grandes diferencias individuales en la vulnerabilidad a los efectos nocivos del estrés", explica. Existen factores protectores, relacionados con la forma de percibir y afrontar las situaciones, otros que tienen que ver con el estilo de vida y que sirven para "mantener a raya" el estrés. Pero cada persona es un mundo y no hay recetas mágicas, aunque puede haber algunas recomendaciones generales -buen alimentación, algo de ejercicio...-.

"El estrés ha sido considerado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como uno de los principales problemas de salud para el siglo XXI. Actualmente, se sabe que la exposición al estrés está relacionada con el inicio, mantenimiento o empeoramiento de enfermedades -cardiovasculares, cáncer, infecciones...- y de trastornos mentales -depresión y esquizofrenia- y, entre otros aspectos, interfiere con un envejecimiento satisfactorio, facilitando el avance de enfermedades asociadas a la edad, como el Alzheimer", afirma Salvador. Sin embargo, también señala que está comprobado "que un nivel moderado de estrés puede ser adecuado para la función cognitiva, incluyendo los procesos de aprendizaje y recuperación de información. Uno de los factores que está siendo intensamente estudiado a nivel internacional y al que nuestro grupo ha dedicado especial atención es el cortisol. La denominada hormona del estrés juega un importante papel en el rendimiento cognitivo y la memoria".

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